Anuario 1998

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Sudamérica
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África negra, un continente que, entre conflictos, recupera su identidad
Mar Sánchez

Sierra Leona, un pequeño país africano desconocido casi por todo el mundo, ha saltado a las primeras páginas de la actualidad internacional con motivo de las matanzas vividas en el transcurso de la guerra civil en su capital, Freetown, durante los primeros dos meses del año 1999. Las imágenes de centenares de cadáveres tendidos por las calles, las de niños, hombres y mujeres con manos y pies cortados, los relatos de las atrocidades cometidas, el asesinato de cuatro religiosas y el secuestro de diferentes grupos de misioneros católicos han llenado las páginas de los medios de comunicación y han llegado a conmocionar a la opinión pública. Si a todo esto sumamos que los ejércitos enfrentados tienen en sus filas a miles de niños y adolescentes armados que antes de entrar en combate son drogados, el panorama ya no puede ser más desolador.

Un continente golpeado por las epidemias

Lo más grave de todo es que Sierra Leona, dentro del continente africano negro, no es una excepción: es lo normal en África. La tercera parte de los 42 estados al sur del Sáhara están inmersos en conflictos armados de uno u otro tipo. Tan sólo en la República Democrática del Congo luchan ejércitos de siete naciones. Hace poco, el semanario “Newsweek” afirmaba que el África que había cerrado el año 1998 y que empezaba el año 1999 se parecía a la Europa de 1914, pero quizás el símil se queda un poco corto puesto que la Primera Guerra Mundial fue uno conflicto localizado en el tiempo y en el espacio, pero África, en cambio, es como un volcán en erupción. Además, los gobiernos africanos han empezado a romper un tabú hasta ahora respetado: no adentrarse en los conflictos de los países vecinos. Ahora empiezan a enviar sus tropas para intervenir en las luchas internas más allá de sus fronteras, lo cual que nos lleva hacia una guerra civil a escalera continental. Y esto, sin que la ONU, el Consejo de Unidad Africana y otros organismos internacionales hagan nada. ¿De quién es, pues, la culpa? Antes de responder a esta cuestión, analizamos un tanto más este continente.
Eje estratégico para otros
Durante los días de la Guerra Fría, los conflictos africanos eran interpretados en el marco del enfrentamiento Este-Oeste. Para Occidente, los combatientes de Eritrea o de Angola no eran más que los guerrilleros de la gran guerra de las ideologías. Con el derrocamiento del bloque de la Unión Soviética, las armas y los conflictos, en consecuencia, deberían haber desaparecido de los campos del Tercero Mundo, pero esto no fue así, y en Ruanda o en Congo, por ejemplo, continuaron las masacres y los enfrentamientos violentos. Hacía falta buscar otra explicación para los problemas del continente africano y, entonces, Occidente pensó en el antagonismo franco-norteamericano. Ahora, hacía falta interpretar los conflictos del continente negro como si EE.UU. y Francia dieran salida a sus ...


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