Anuario 1999

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El diálogo vuelve a Oriente Próximo
Xavier Tedó

La victoria del laborista Ehud Barak en las elecciones israelíes del mes de mayo ha reactivado el proceso de paz en Oriente Próximo. Después de tres años de paréntesis, el nuevo primer ministro ha impulsado la "paz de los valientes" y ha dejado atrás la intransigencia y el inmovilismo de su predecesor, Benyamin Netanyahu. El dirigente del Likud bloqueó los acuerdos de Wye Plantation de octubre de 1998, hecho que desencadenó una crisis diplomática entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina, dado que Yasser Arafat amenazó con cumplir los plazos del acuerdo y proclamar el Estado palestino, el 4 de mayo. El líder palestino, sin embargo, desistió de hacerlo para no interferir en las elecciones israelíes, hecho que permitió a Barak conseguir una holgada victoria.

El acuerdo de Sharm el-Sheik, que puso las bases para la resolución definitiva del conflicto entre israelíes y palestinos, en septiembre del 2000, es una evidencia del nuevo talante del Ejecutivo israelí. El acuerdo, logrado el 5 de septiembre, ha sido calificado de histórico porque prevé resolver los temas más espinosos del conflicto árabe-israelí en el plazo de un año. Se podría decir que se ha pasado del lema "Paz por paz" de Netanyahu al "Paz por seguridad" del Barak, dado que este último se ha comprometido a resolver el contencioso si se garantiza la seguridad de Israel.

Asimismo, el nuevo líder israelí ha conseguido, con la ayuda inestimable de EE.UU., volver a sentar a Siria en la mesa de negociaciones, tras más de tres años de interrupción. Las reuniones que mantuvieron el ministro de Exteriores sirio, Faruk Al Sharah, y el mismo Barak, durante el mes de diciembre bajo la tutela de Clinton, sirvieron para crear un clima de confianza.



Altos del Golán

Las discrepancias que mantienen para resolver el conflicto de los Altos del Golán sirios –territorio que Israel ocupa desde el final de la guerra de los Seis Días de 1967– ha impedido lograr un acuerdo, dado que Damasco exige la retirada unilateral de las fuerzas de ocupación israelíes, mientras que Israel no está dispuesto a hacerlo porque quiere contrapartidas.

Con todo, ambos países se han comprometido a seguir negociando en febrero del 2000, por lo cual no se puede dar por cerrada la maratón negociadora. Aun así, la escalada de violencia entre la milicia libanesa de Hezbollah e Israel, que se ha intensificado este último año, podría provocar la rotura de las conversaciones con Damasco, porque Siria rige la política libanesa.

Por otro lado, el cambio de monarca en Jordania no ha hecho variar la política prooccidental del reino hachemí. El nuevo rey, Abdallah II, ha proseguido la política, emprendida por su padre, de acorralar a los grupos integristas islámicos. A modo de ejemplo, ...


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