Anuario 2001

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Estados Unidos
El 11-S desata el “síndrome de Pearl Harbor” y acelera la recesión económica
Estados Unidos de América: denominación de origen

“¡What a country!", exclamó el inmigrante ruso Yakov Smirnoff cuando llegó por primera vez a Estados Unidos. Una expresión que indica sorpresa y al mismo tiempo una cierta confusión por los contrastes que el país presenta y que se va confirmando a medida que se va uno adentrando en este ‘nuevo mundo’.

A menudo se ha hecho referencia a Estados Unidos como el melting pot, el punto de fusión, debido al gran número de inmigrantes que viajan allí, procedentes de todas partes del mundo, y que acababan convirtiéndose en un único pueblo con una cultura ecléctica. Este es uno de los aspectos más característicos del país: la riqueza y la diversidad cultural. Además de sus conocimientos, los inmigrantes llevaron a Estados Unidos sus costumbres, su religión, las fiestas, los deportes, las expresiones artísticas, la gastronomía y sus ideas políticas. Las trece colonias, recién independizadas de Gran Bretaña (1776), se enfrentaban al reto de hallar una salida, de trazar un camino de futuro, partiendo de las experiencias de los países del Viejo Continente. No existía una 'cultura americana'. Al Nuevo Mundo llegaban inmigrantes que huían de persecuciones políticas, religiosas, o que simplemente buscaban una vida mejor. Hoy en día, estos motivos siguen siendo vigentes, de forma general, entre quienes emigran a Estados Unidos, “el país de las oportunidades”. Así contribuyeron a formar y enriquecer la cultura americana. J. F. Kennedy, en su obra A nation of immigrants, los describía del siguiente modo: "Cada ola de inmigrantes ha dejado su impacto en la sociedad americana; cada una ha contribuido a la construcción de la nación y la educación de la vida americana".

Pero este punto de fusión que representa el melting pot no tiene un sentido peyorativo ni tampoco comporta la pérdida de identidad de las diversas culturas que conviven juntas. Éstas se han ido conservando a través del idioma, de las fiestas y de las tradiciones, que son transmitidas de generación en generación a pesar de la lejanía de su país. Por este motivo, ahora se hace referencia a la cultura y sociedad norteamericana como un salad bowl, un bol de ensalada en la que los diversos ingredientes se combinan entre ellos y, al mismo tiempo, cada uno conserva su gusto y su identidad propios.

Diversidad cultural y guetización

Estados Unidos tiene una población de cerca de 285 millones de personas. En ella conviven diversos grupos étnicos, siendo la comunidad blanca anglosajona la mayoritaria. Sin embargo, si tradicionalmente la comunidad afroamericana era la primera minoría del país, ésta se ha visto ahora desplazada por la comunidad hispana, que en los últimos años ha cobrado fuerza y ha alcanzado los 36 millones de personas, aproximadamente 14 millones más con relación al último censo de 1990. Cada año entran en el país 600.000 hispanos, la mayoría procedentes de México. Los estados con mayor presencia hispana son California, con 11 millones, Texas, con casi 7 millones, Nueva York, Florida e Illinois, todos ellos importantes centros económicos políticos y culturales. Por eso no es de extrañar que el español como segundo idioma esté en avance en todo el país y que sea la lengua extranjera más solicitada en los centros de enseñanza. Cada vez más, las empresas buscan empleados bilingües y se ve también reflejado en la existencia de 300 periódicos, 582 emisoras de radio y varias cadenas de televisión que se publican y emiten en español.

La sociedad norteamericana está experimentando desde hace años un proceso de dispersión o 'guetización'. Los estadounidenses son muy dados a cambiar de trabajo, y por ello de lugar de residencia. Paralelamente, las comunidades van perdiendo población y los núcleos urbanos hacen frente a una singular reconstrucción: barrios blancos acaban siendo sustituidos por barrios negros a medida que la comunidad afroamericana afianza su estatus social; las clases medias-altas se mudan a urbanizaciones privadas y valladas en las afueras residenciales. El escritor norteamericano Robert D. Kaplan hace referencia a ellos como los "nuevos guetos urbanos" que encierran una profunda transformación y abandono. Llega así a la conclusión de que la vieja Unión se está disgregando “en un mosaico de personalidades con identidad propia”.

La expansión yanqui

Otro aspecto típico de Estados Unidos es el capitalismo. Tras la primera Guerra Mundial, el país experimentó una época de prosperidad que se vería truncada con la caída de Wall Street en 1929, pero que configuró y determinó al país como modelo a nivel mundial. Se había convertido en el principal país suministrador de primeras materias, de productos industriales y también de capital: de deudores de Europa pasaron a convertirse en sus creditores. Es entonces cuando el dólar se consolida como moneda fuerte a nivel mundial, hecho que por otro lado llevó a Europa a la inestabilidad monetaria. Para consolidar este crecimiento, Estados Unidos vio que debía potenciar el consumo también en el mercado interior. Se orientaron entonces hacia la llamada 'sociedad de la abundancia'. En 1920 el republicano Warren Harding derrotaba a Wilson en las elecciones presidenciales. Durante su mandato ensalzó sobremanera las tradiciones nacionales y las protegió celosamente de cualquier contacto exterior, exaltando el WASP (blanco, americano y anglosajón) como esencia del americanismo. Se fue configurando el estilo de vida norteamericano, el 'american way of life' caracterizado por un elevado consumo individual y por la uniformización de gustos, un estilo que acabó convirtiéndose en el prototipo de sociedad contemporánea industrializada. La situación que se vive actualmente no difiere tanto de la de entonces. Los modernos medios de transporte, de comunicación y de producción en masa uniforman los estados americanos. De costa a costa es posible encontrar las mismas cadenas de centros comerciales, supermercados, moteles, negocios, restaurantes... Este hecho ha traspasado las fronteras norteamericanas y ha llegado a Europa y al resto del mundo en mayor o menor grado, y muchas de esas características son muy fácilmente reconocibles en otros países. Kenichi Ohmae habló de la “californización” del mundo, en el sentido de que se intenta exportar un modo de vivir a otros lugares del mundo a través de las industrias del ocio. Son algunos de los efectos de la globalización, amada por unos, odiada por otros.

Economía fuerte, economía frágil

La globalización se deja ver también en la economía. Hasta hace no mucho, Estados Unidos era el modelo a seguir o, para decirlo de otro modo, el modelo imperante y que más influencia ejercía. De hecho, la caída de Wall Street arrastró tras de sí a Europa a la crisis. En la actualidad, los grandes bloques económicos los constituyen Estados Unidos, la Unión Europea y los Tigres Asiáticos, concentrando la inmensa parte de los intercambios y del comercio mundial. La tendencia es a la alianza estratégica entre multinacionales de los tres bloques. Últimamente hemos venido asistiendo a las fusiones o absorciones de diversas compañías norteamericanas, especialmente del sector de la aeronáutica y de la tecnología.

Estados Unidos cuenta con la economía más poderosa y tecnológicamente avanzada a nivel mundial, ahora amenazada por la recesión (crecimiento negativo durante dos trimestres consecutivos). Su economía está orientada hacia el mercado y se rige por la actuación de las mismas compañías, cuya participación es más flexible que, por ejemplo, la de las compañías europeas. El mercado actúa como motor y regulador de la economía e incluso de la sociedad, priorizando la libertad del individuo por encima de la igualdad o de la seguridad. En este sentido, Washington ha intentado disminuir su actuación en este campo, por ejemplo, contratando organismos de gestión privada para llevar a cabo servicios públicos.

Las compañías norteamericanas lideran el frente tecnológico, especialmente en el sector informático -ahí está, sin ir más lejos, el caso del gigante informático creado por Bill Gates, Microsoft-, de la aeronáutica y del equipamiento militar. Aun así, en este último aspecto se han visto alcanzados por otras nuevas potencias militares desde el fin de la II Guerra Mundial, gracias a la carrera armamentística desatada a nivel mundial con la Guerra Fría.

La fuerza activa del país es de 141 millones de personas y, actualmente, la tasa del paro ronda el 4,1%. En el sector de la agricultura trabaja el 2% de la población, el 18% lo hace en la industria y el 80% en el sector de los servicios. Estados Unidos es un país rico en carbón, cobre, uranio, oro gas natural y petróleo entre otros recursos naturales. Durante el año 2000, el valor de sus exportaciones alcanzó aproximadamente los 776 mil millones de dólares. Los principales países de destino fueron Canadá, México, Japón, Gran Bretaña y Alemania, que compran bienes de consumo, coches, material industrial, bienes de consumo y productos agrícolas. El volumen de importaciones es de 1,223 billones de dólares y los principales países de los que importa son Canadá, Japón, México, China y Alemania, a los que compran petróleo refinado, maquinaria, coches, bienes de consumo, materiales industriales, comida y bebidas.

La economía norteamericana también se sumerge en la globalización. Al estar interconectadas las economías de países de todo el mundo, el espacio y el tiempo desaparecen. No hay descanso, en las oficinas las luces no se apagan y se funciona 24 horas al día para mantenerse interconectados con los países que se encuentran en diferentes franjas horarias (incluso dentro mismo de Estados Unidos).

En el último año la economía estadounidense, que había experimentado diez años continuos de crecimiento y expansión sin precedentes, se ve ahora amenazada por los riesgos de recesión. Los ataques del 11 de septiembre han agravado esta situación y han empujado al Estado a aumentar su participación en la economía del país para evitar una crisis mayor. En esta Aldea Global que vivimos actualmente son muchos los países que tienen la mirada puesta en la economía norteamericana, ya que si esta se desmorona, ellos se irán detrás en la caída. La recesión tendría efectos sobre todo en Canadá, México, en algunos países de Latinoamérica y en Asia, que son los que más dependen del país. Parece lógico que la recuperación económica de la primera potencia mundial tendría efectos positivos en todo el mundo, incluso en Europa que, con la llegada del euro como moneda única para doce de los países que integran la Unión, se coloca más cerca de Estados Unidos como potencia internacional.

 


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