Anuario 2001

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El 11-S desata el “síndrome de Pearl Harbor” y acelera la recesión económica
Un Bush en la Casa Blanca, de nuevo

A pesar de lo que se pueda uno imaginar viendo el árbol genealógico de George W. Bush, su currículum particular no hacía pensar que se dedicaría a la política y mucho menos que lo haría como presidente de Estados Unidos. Él mismo se reconoció en alguna ocasión como la oveja negra de la familia y que nada tenía que ver con su padre, George H. W. Bush. Es la segunda vez que el hijo de un ex presidente llega a la Casa Blanca: John Quincy Adams, hijo de John Adams, lo hacía en 1825.

Entró a estudiar Historia en la prestigiosa universidad de Yale, de donde salió con una licenciatura inferior para alistarse en la Guardia Nacional del Aire de Texas en 1968. Años más tarde, abrió su propia empresa, Arbusto Energy ('bush' en inglés significa arbusto) y de allí pasó al mundo del deporte. Adquirió el equipo de béisbol de los Texas Rangers y trabajó como su administrador. Estas experiencias le sirvieron de trampolín para presentarse como candidato a gobernador de Texas en 1993, su primera incursión seria en el mundo de la política. El éxito de su reelección, en 1998, con el 63% de los votos, le llevó a probar suerte con la presidencia del país.

Para contrarrestar los efectos de su turbio currículum (aviso de expulsión de Harvard por mala conducta y afición a la bebida ) y a sus defectos en la oratoria, Bush optó por la "ofensiva del encanto", haciendo gala de su simpatía y carisma, de los que su rival demócrata, Al Gore, carecía. Para recortar su desventaja en cuanto a experiencia política, George W. Bush se rodeó de un equipo de expertos y asesores de gran renombre y que ya habían estado en las filas del ex presidente Ronald Reagan y de Bush padre. Fueron bazas que le dieron una ajustada victoria en las urnas, y por lo que muchos le consideraron presidente ilegítimo. Tras el 11-S y la respuesta a los ataques, su popularidad ha subido notablemente respecto a cuando ocupó el cargo en enero.

 


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