Anuario 1998

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Birmania
Myanmar, paradigma de la represión y de la inestabilidad política
Suu Kyi, la alternativa prohibida

Aung San Suu Kyi es la cabeza visible de la oposición al régimen de Myanmar (nombre con el que se rebautizó Birmania el 18 de junio de 1990). Fue a finales de los 80 cuando los birmanos despertaron del letargo mantenido durante los 26 años de dictadura del general Ne Win y su partido único, el omnipresente BSPP (Partido Birmano del Programa Socialista). Casi tres décadas después del golpe de Estado de 1962, la política de nacionalizaciones y el aislamiento de la «vía birmana al socialismo» de Ne Win habían convertido a uno de los países más ricos y prósperos de Asia en uno de los más pobres del mundo y la insostenible situación económica fue el detonante de las protestas prodemocráticas que en marzo de 1988 empezaron a brotar de las universidades.

La dimisión de Ne Win, en julio de ese año, y la designación de su sucesor —uno de los máximos responsables del aparato represivo del régimen— avivaron aún más la revuelta. Las actuaciones del Ejército para aplastar la rebelión dejaron una fecha dramática para la historia: el 8 de agosto de 1988, cuando centenares de estudiantes murieron víctimas de la brutal represión contra los manifestantes en las calles de Rangún.

La necesidad de frenar la fiebre revolucionaria llevó a los militares a anunciar la celebración de elecciones libres, pero el régimen no esperaba una derrota en las urnas. Aunque la LND logró 396 de los 485 escaños del Parlamento, los militares se aferraron al poder y se negaron a transferir el gobierno hasta que se redactara una nueva Constitución, siempre bajo su aprobación. Los diputados electos la LND constituyeron un gobierno en el exilio.

El resto del mundo empezó a tomar conciencia de lo que ocurría en Birmania cuando Suu Kyi recibió, en 1991, el Nobel de la Paz. Para entonces, la hija del general Aung San, popular héroe de la independencia birmana, llevaba dos años bajo un arresto domiciliario que aún duraría hasta julio de 1995. La supresión de todos los derechos civiles y políticos desencadenó protestas que provocan, hasta hoy en día, numerosas detenciones y muertos. En 1988 se estableció el SLORC (Consejo para el Restablecimiento de la Ley y el Orden) que actuó como instrumento para reprimir cualquier manifestación en contra del régimen.


 


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