Anuario 2000

Afganistán
Alemania
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Australia
Austria
Bangladesh
Bélgica
Bielorrusia
Birmania
Bolivia
Brasil
Burundi
Canadá
Chile
China
Colombia
Congo
Cuba
Cuba
Dinamarca
Egipto
El Salvador
España
Estados Unidos
Filipinas
Finlandia
Francia
Gran Bretaña
Grecia
Guatemala
Hungría
India
Indonesia
Irak
Irán
Israel
Italia
Japón
Jordania
Kazajstán
Kirguistán
Letonia
Líbano
Libia
Lituania
Marruecos
México
Nepal
Nicaragua
Nigeria
Pakistán
Panamá
Paraguay
Perú
Polonia
República Checa
República Dominicana
Rumania
Rusia
Serbia
Siria
Sri Lanka
Sudáfrica
Taiwán
Tayikistán
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
Vietnam
India
India reorienta su política exterior y sigue con su proceso de apertura económica
Un país multicultural y complejo

La India, con una población de más de 982 millones de personas, es el segundo país más poblado del mundo tras China (1.255 millones). La tasa de crecimiento anual es del 1.2%, unos 15 millones de personas cada año, por lo que su población se estima en más de 1.200 millones en el año 2015. A pesar de su creciente urbanización, 27,7% de los habitantes viven en ciudades (21,3% en 1980), la población sigue siendo mayoritariamente rural. Con una media de más de 264 personas por kilómetro cuadrado, el país está densamente poblado, aunque no de modo uniforme. La llanura del Indo y el Ganges, en el norte, es la zona de mayor concentración demográfica, mientras que el desierto del noroeste y las regiones montañosas del norte y nordeste están habitados de forma relativamente dispersa. La renta per cápita anual es de unos 380 dólares y la altísima proporción de jóvenes representa una carga sobre los recursos de los asalariados adultos y los servicios estatales. La esperanza de vida al nacer es de 62.9 años y tan sólo el 55% de las personas con más de 15 años sabe leer y escribir (71% entre 15 y 24 años). Se hablan más de 700 lenguas y dialectos importantes, pero el Gobierno indio ha reconocido oficialmente quince lenguas regionales.

La India es uno de las veinte naciones más industrializadas del mundo. El 25% de su PIB (Producto Interior Bruto, cifrado en 430 mil millones de dólares), se dedica al sector de la industria, el 45% a servicios y el 30% al sector de la agricultura. Los principales productos alimentarios son el arroz y el trigo; entre sus cultivos comerciales más importantes se incluye la caña de azúcar, el algodón, el té, el café, el caucho y el tabaco. No obstante, la creciente presión demográfica sobre la tierra cultivable, la deforestación y la consiguiente erosión de la tierra y una disminución de los resultados obtenidos con el uso de nutrientes artificiales para los suelos, hace de la agricultura un negocio cada vez más precario, especialmente duro para el grupo de pequeños propietarios que representa la mayoría de campesinos indios. Muchos han emigrado a las ciudades en busca de sustento, exacerbando así los problemas de las metrópolis cuyas infraestructuras son inadecuadas para las necesidades de sus residentes. Más de 100 millones de indios carecen de vivienda.

Este país, que bien puede ser considerado como un subcontinente, tiene una compleja combinación étnica que se fundamenta en los sucesivos grupos de invasores que se entremezclaron con la población indígena. Aunque la India es un estado secular, la religión es parte integral de la vida de la nación. Un 82,5% de la población es hindú. El islamismo, practicado por el 11,5% de la población, es la segunda religión del país, y constituye el legado de cerca de 600 años de control musulmán sobre el norte de la India. El resto son cristianos, sijs, budistas y jainitas (las tres últimas son ramas del hinduismo.) Quizá la característica más particular del hinduismo sea su sistema de castas que, tradicionalmente, determina las opciones de un individuo para elegir cónyuge, amigos, ocupación, lugar de habitación y otra serie de variables. Este sistema recoge que existen cuatro grandes castas, más un grupo que no pertenece a ninguna, los intocables, que realizan las tareas más serviles y degradantes.

A pesar del buen momento de la economía, el índice de pobreza del país sigue siendo alto. La India es uno de los estados más pobres y uno de los más lentamente ha ido reduciendo su índice de pobreza en las dos últimas décadas. En este año 2000 se ha situado en el 34,6% según el Banco Mundial, un punto por debajo con respecto al año anterior. No obstante en los últimos años este índice ha ido disminuyendo progresivamente. En 1974 se situaba en el 54% mientras que en 1987 era del 38%. En las áreas rurales es donde se concentra la mayor parte de la población que vive en una situación de pobreza; en las ciudades el porcentaje no pasa del 18%. El 44,2% de la población (unos 400 millones) vive con un dólar o menos al día y el 15% no tiene expectativas de vida más allá de los 40 años. Otros datos indican que dos de cada diez personas no tienen acceso a agua potable, y el 70% no disfrutan de los servicios sanitarios. Precisamente la falta de agua es el problema más importante de los estados del noroeste como Gujarat, Rajastán o incluso de los del este, como Orissa y Andhra Pradesh. No hace mucho el problema eran las inundaciones pero en los últimos años no llueve, el monzón del año pasado fue insuficiente y la sequía pone en dificultades esas zonas. Según el director del Instituto Tata de Energía de Delhi, R.K.Pacharui, el hecho de que el agua subterránea sea gratuita y que los granjeros paguen demasiado poco por la energía que necesitan para hacerla emerger, hace que las fuentes de agua se vacíen progresivamente. Pachauri considera que un aumento en el precio del agua y la electricidad puede ser una medida necesaria para evitar el malgasto de agua. El Gobierno está estudiando un plan para transferir agua de los ríos más caudalosos a las áreas deficitarias y han pensado colocar una serie de presas en el río Narmada para desviar agua y abastecer a millones de personas, sobretodo de la parte noroeste del país, donde la sequía es un grave problema.

 


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies