Anuario 2001

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El Partido Liberal Demócrata elige al reformista Koizumi para gobernar Japón
Koizumi, aire fresco para Japón

Con Junichiro Koizumi llega un aire nuevo y refrescante para la gris política japonesa.Sus trajes claros combinados con corbatas de colores, su hablar franco y sus posturas no convencionales tienen a Japón en vilo porque sus maneras se salen del panorama predominante. El nuevo hombre fuerte del archipiélago se distingue de sus múltiples antecesores, (es el undécimo primer ministro en diez años), por su cabellera canosa, cuidadosamente realzada por una permanente que además de darle un toque de originalidad contrasta con la sobriedad de sus colegas parlamentarios. Otras de las virtudes que los analistas destacan del primer ministro nipón son su facilidad de palabra, con la que ya ha conseguido el apoyo incondicional de sus conciudadoanos en materias tan peludas como la voluntad de reformar la economía, y sus grandilocuentes gestos. Koizumi es un buen comunicador. A sus 59 años, un “jovencito” en boca de muchos japoneses que han visto cómo los últimos tiempos el poder sólo lo ocupaban “jubilados”, está considerado un “excéntrico” dentro de la clase política japonesa porque, además de estar divorciado, no oculta sus preferencias por los locale nocturnos, el rock duro del grupo X-Japan y también la ópera. Como mucho de sus colegas, entró en política siguiendo los pasos de su familia. Su abuelo fue ministro de Correos, y su padre titular de la cartera de Defensa. Koizumi fue elegido diputado por primera vez en 1972, a los 30 años. Fue reelegido nueve veces como diputado de la Dieta. El ambicioso político fue escalando progresivamente posiciones en el seno del Partido Liberal Demócrata hasta ocupar su actual cargo a raíz de la dimisión de Yoshori Mori en abril de 2001. Su experiencia gubernamental es escasa comparada con la de los precedentes jefes del Gobierno. Entre los cargos que ocupó Koizumi, durante su escalada hacia el primer puesto, se encuentran los de ministro de Correos en 1992 y la titularidad del ministerio de Salud y Bienestar social en varias ocasiones durante la década de 1988 a 1998. En este cargo Koizumi se hizo notar siempre por su fiel oposición a los burócratas. Lo más chocante Koizumi es la popularidad que ha alcanzado en todos los sectores del país: los adultos confían en él para que saque a Japón del túnel y los adolescentes, sobre todo, las chicas, lo consideran un “sex-symbol”. Son muchas las que tiene pósters del primer ministro colgados en las paredes de sus habitaciones como si se tratara de un cantante o un actor. El estilo directo y desenfadado de Junichiro Koizumi ha conseguido conectar con la descolocada sociedad japonesa, que pide a gritos un cambio después de ver cómo se hundía su todopoderosa fortaleza económica.






















 


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