Anuario 2001

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El asesinato de Kabila abre las puertas a la conclusión del conflicto armado en los Grandes Lagos
Las alianzas de Occidente en la RDC

La zona de los Grandes Lagos ha sido una fuente de ingresos para las potencias occidentales, tanto en la venta de armamento como en la explotación de los yacimientos de minerales. Francia y Estados Unidos están especialmente implicados en los conflictos de la zona. Francia apoyó desde el principio al Ejército ruandés hutu, culpable del genocidio de 1994 y le ayudó a frenar el avance del EPR, en una operación que se denominó “Turquesa”. En esta operación, con la colaboración de Uganda y de Estados Unidos, hizo posible que los culpables del genocidio acompañaran a la población civil en los campos de refugiados.

El Gobierno estadounidense fue un firme defensor del régimen de Mobutu mientras este les servía para desestabilizar Angola, que se había aliado con cubanos y rusos. Un año después de que Reagan asumiera la presidencia, con George Bush padre como director de la CIA, Mobutu visitó Estados Unidos y, allí, DisneyWorld, con un cortejo de 200 personas. Bush, por su parte, visitó Kinshasa, donde negoció un tratado de inversión. Pero cuando cayó el muro de Berlín, EE.UU. pidió a Mobutu que democratizara el país. Francia interpretó el cambio de postura estadounidense como una intromisión, apoyó más activamente a éste, e incluso acogió al dictador cuando huyó del país. Durante los últimos días de Mobutu, Estados Unidos ya respaldaba activamente a las fuerzas de Kabila.


 


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