Anuario 2000

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Jospin desafía la tradición centralista e impulsa un poder legislativo para Córcega
Una nueva semana laboral con la meta en el pleno empleo

Tras dos años y medio de negociaciones, Francia se ha convertido en el primer país del mundo en aplicar por ley la semana laboral de 35 horas. Esta fue la gran propuesta del programa electoral que llevó al socialista Jospin a Matignon, en junio de 1997. Su puesta en práctica va a acarrear un desembolso de 1’6 billones de pesetas para la Administración, 1’14 billones financiados a través de los impuestos que gravan el alcohol y el tabaco. El 2000 ha sido un año experimental en el despliegue de esta pionera legislación. Las empresas involucradas –por ahora sólo las de más de 20 trabajadores– que han adoptado la nueva norma han sido una minoría. El grueso de sociedades ha mantenido la semana laboral de 39 horas, a costa de tener que pagar cuatro de éstas como horas extra y de aumentar un 1% el sueldo anual de sus asalariados; éste deberá ascender un 25% a partir del 2001 de persistir las 39 horas. Según los primeros informes oficiales, el sobrecoste para los empresarios sólo se ha encarecido un 0’5%, gracias, entre otros, a los incentivos fiscales a la contratación y al incremento de la productividad. Las buenas perspectivas del mercado laboral están siendo avaladas por la progresiva reducción del desempleo –en mayo del 2000, tres meses después de la entrada en vigor de la ley, la tasa de paro era del 9’8%, cuando Jospin heredó un 12’6%–. El porcentaje de desocupados sobre la población activa es el más bajo desde 1991.
 


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