Anuario 2000

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Gran Bretaña
Los unionistas radicales acosan a Trimble y amenazan el proceso de paz en el Ulster
El euro divide a los ministros y se convierte en la diana ‘tory’

La autoexclusión de Gran Bretaña de la Unión Monetaria Europea es una controversia candente en todo el país. La versión del Gobierno laborista, liderada por el ministro de Finanzas, Gordon Brown, es que todavía no se dan las condiciones económicas favorables para la entrada en el euro. Pero, en el fondo, Blair es consciente de que hay una mayoría de británicos remisos a perder la libra esterlina y no quiere que este debate centre la campaña de las próximas elecciones legislativas –Blair las puede convocar en la primavera del 2001 o prorrogarlas un año más–. El primer ministro, en caso de ser reelegido, se comprometió a convocar un referéndum sobre la cuestión. Sin embargo, en el Gabinete laborista los titulares de Asuntos Exteriores y de Comercio e Industria discrepan de la postura oficial. Se apoyan en algunos estudios que indican que, a medio plazo, la revalorización de la libra frente al euro provocará la fuga de inversiones extranjeras desde las Islas hacia el continente, con la nefasta pérdida de miles de empleos. Las empresas foráneas tienen cada vez más dificultades para exportar sus productos a la UE, ya que los precios de venta son más altos. Algunas multinacionales japonesas están presionando a Londres para que no demore más su ingreso en el euro. Entretanto, los tories (Partido Conservador) han reforzado sus tesis eurófobas a raíz del rechazo danés a la divisa comunitaria y de la depreciación sufrida por ésta durante el 2000.
 


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