Anuario 1998

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El Ulster estrena por fin la paz, después de un largo y lento proceso de negociaciones
Una lucha histórica

El año 1968, cuando la minoritaria población católica decidió organizarse, es el que se considera como el de origen del conflicto norirlandés. La noche del 15 de agosto de 1969, el viejo IRA renació en el monasterio de Clonard, tras el episodio del ataque al barrio católico de Bombay Street. En diciembre, se formó el IRA provisional (nacionalista y terrorista) como una escisión del oficial (marxista y partidario de un acuerdo político) que finalmente abandonaría la lucha armada. Así el IRA Provisional surgía como heredero de los irredentos que se oponían totalmente a la participación institucional, pero esta no era la única organización paramilitar de la geografía norirlandesa, porque a mediados de los 70 se formó la Fuerza Voluntaria del Ulster (UVF), que atraía a los jóvenes protestantes. No obstante, en la guerra de Irlanda del Norte sólo había, en realidad, dos bandos: el de los unionistas o lealistas y el de los nacionalistas o republicanos.

La separación física de católicos y protestantes en el vecindario era la prueba evidente del conflicto de la sociedad en Irlanda del Norte. Desde agosto de 1969 hasta el acuerdo constitucional de 1998, han muerto más de 3.250 personas por el terrorismo de las que más del 70 % fueron civiles. El punto álgido de la violencia se encuentra entre los años 1971 y 1975.

Las iniciativas políticas de Londres para promover un acuerdo han pasado por aplicar diferentes fórmulas de autogobierno, pero todas han fracasado. Algunas de ellas impulsadas por el ministro británico para el Ulster Francis Pym (1973-74); otras fueron propuestas por el ministro laborista para el Ulster Merlyn Res (1974-76) o por su sucesor, Roy Masson.

Con la llegada de Margaret Thatcher al poder, en el año 1979, se inició otra serie de intentos de reconciliación. En 1985, Thatcher firmó el Acuerdo Anglo-Irlandés que concedía al Gobierno de Dublín, por primera vez en la historia, un papel consultivo en los asuntos de Irlanda del Norte. Durante el gobierno de Thatcher, el conflicto se internacionalizó, sobre todo desde la intervención de los Estados Unidos, que decidieron convocar cada año en Washington, con motivo de la celebración de San Patricio, al Sinn Fein, a los unionistas y los gobiernos de Londres y de Dublín.

Ocho años después del Acuerdo Anglo-Irlandés, se dio otro paso en las negociaciones. El 15 de diciembre de 1993, los primeros ministros británicos e irlandés, John Major y Albert Reynolds, firmaron la Declaración de Downing Street, que establecía los principios generales para la negociación de la paz. Pasados dos años de esta declaración, las negociaciones estaban paradas, aunque, en el año 1994, el IRA anunció el alto el fuego, hecho que no respetaría. En el verano de 1996 volvió a explotar una crisis en el barrio de Dumcree durante la marcha protestante de la Orden de Orange, conmemorando, como cada año, la victoria de Guillermo de Orange en el siglo XVII.

Finalmente, tras casi un siglo de lucha y asesinatos, el conflicto de Irlanda del Norte parece que ha llegado a su fin. El acuerdo de paz al que se ha llegado es un hito para la historia de ese país y ha supuesto un buen espaldarazo para el Gobierno laborista de Tony Blair, que contribuyó a que se lograra el acuerdo. Este acuerdo fue reconocido internacionalmente hasta el punto de que el protestante David Trimble y el católico John Hume, como padres del acuerdo de paz de Stormont, vieron recompensado su esfuerzo al recibir el premio Nobel de la Paz de 1998. No obstante, el galardón fue recibido como un premio extensible a todo el proceso de paz de Irlanda del Norte y a todos sus protagonistas.


 


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