Anuario 2001

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Sudáfrica
El presidente Mbeki aplica recetas liberales y consolida las desigualdades
Sudáfrica aspira a liderar el continente

Sudáfrica se ha convertido en un símbolo del renacimiento africano, y esto es debido, en parte, a la lucha contra la segregación racial que ha protagonizado durante la última década, pero también a una superioridad económica que proviene de los tiempos del “apartheid”. Durante la guerra fría, Sudáfrica se convirtió en un constante factor desestabilizador para los gobiernos vecinos, hecho que provocó, a partir de 1975, la creación de un “front line” que luchaba contra el poder económico de la vecina del sur y contra los regímenes racistas de Pretoria y Zimbabue. Un cuarto de siglo después, la nueva Sudáfrica, consciente de su superioridad económica y exitosa en su proceso de democratización, tiene ganas de liderar el continente. Es por eso por que impulsó y se adhirió a la Comunidad para el Desarrollo de África del Sur. El país, que fue el paradigma de la violación sistemática de los derechos humanos, quiere ser hoy uno de los defensores de la multiculturalidad y de la justicia social. Pero la nueva y gran Sudáfrica tiene dilemas importantes a los que se ha de enfrentar.

De un lado, tiene que mantener el equilibrio entre sus anhelos de democratizar el continente y las relaciones externas que mantiene, a veces, con países dirigidos por dictadores sanguinarios y déspotas. Estos serían los casos de Nigeria hasta el año 1995, cuando la represión del general Abacha ya no se podía justificar de ninguna forma y Mandela encabezó la oposición externa al régimen. O como Zimbabue, país gobernado por Mugabe, un personaje que ha olvidado el significado de conceptos como “elecciones libres” u “oposición” y preside un régimen dictatorial y corrupto.

El otro reto de Sudáfrica es el equilibrio entre las relaciones comerciales con el norte desarrollado, como lo demuestran las fuertes inversiones del Reino Unido, y el liderazgo de una política económica propiamente africana. La campaña contra las patentes farmacéuticas para facilitar la lucha contra el sida es un ejemplo del papel de responsabilidad que ejerce en un continente especialmente afectado por esta enfermedad.

Por otro lado, Sudáfrica también aspira a crear un cinturón de países económicamente fuertes que puedan convertirse en un mercado estable y próspero. El futuro de estas políticas es incierto, porque Sudáfrica puede optar por fortalecer las relaciones con los gobiernos africanos o tratar de articular una política interna y externa autónoma, basada en el compromiso con un verdadero renacimiento africano.

 


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