Anuario 2002

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Corea del Norte sorprende al mundo anunciando su programa nuclear
Contexto económico, político y social de Corea del Norte



Durante este último año, Corea del Norte ha experimentado cambios que, si bien no son drásticos teniendo en cuenta el inmovilismo que la caracteriza, sí que son importantes. Esta voluntad de apertura e innovación empezó a raíz de la cumbre de junio del 2000 entre las dos Coreas, que se reunieron por primera vez después de la guerra. A partir de entonces, el régimen de Pyongyang empezó a dar signos de una cierta apertura económica. Este año, esta voluntad se ha empezado a traducir en reformas.

A partir de julio, el Gobierno subió 10 y hasta 20 veces el salario de los trabajadores. De este modo se pretende activar la economía casi inexistente del país. Es decir una economía que se basa sobretodo en el intercambio, ya que la mayoría de la población, dedicada a la agricultura (30%) y a la industria (42%) lo único que consumía era una ración de grano al día (de 292 gramos por persona y día) que pagaban con una cantidad ínfima en los puntos de distribución oficiales.

Y es que la caída de la URSS y la cada vez más progresiva liberalización de China, que ya ha entrado en la Organización Mundial del Comercio, han dejado a Corea del Norte sin mercado. Por ello, con estas pequeñas medidas, está intentando crear lo que podrían llegar a ser las bases de una futura economía de mercado, siguiendo el ejemplo de quien siempre ha sido su “hermano mayor”, China. Pero muchos norcoreanos tienen la sensación de que las reformas han llegado tarde y la subida de los salarios ha ido acompañada de una subida de precios, que lejos de mejorar las condiciones de vida de los norcoreanos o estimular las compras, ha provocado una situación de pobreza más extrema.

A pesar de que el régimen ha intentado desde siempre cerrarse totalmente al exterior, las nuevas tecnologías hacen de este objetivo casi una utopía. Unas tecnologías que ahora ya no sólo posee la elite, sino que han llegado a manos de la mayoría de la población. Los norcoreanos que han emigrado ilegalmente a China o Corea del Sur, proporcionan móviles a sus familiares residentes en Corea del Norte y les explican todo aquello que ven en la televisión china y surcoreana. Todo esto junto con las películas de cine extranjeras y los viajes ilegales pero que muchos hacen a su gran vecina, China, cada vez más abierta a Occidente, han llevado a Corea del Norte una visión del mundo muy diferente a la que el aparato propagandístico de Kim Jong II pretende instaurar en la sociedad.

Sólo es una minoría la que puede vivir en Pyongyang manteniendo un nivel de vida más o menos aceptable. El resto de la población se muere de hambre en los campos y muchos analistas temen que se produzca una revolución de estas clases ahora que empiezan a conocer otras posibilidades de vida.

Actualmente, las estadísticas se acercan al millón de muertos de hambre, en los últimos cinco años. Las hambrunas que acechan al país son cada año peores. En 1997, un estudio del Parlamento Europeo calculaba que desde 1995, habían muerto de hambre 10.000 personas.

Otro indicador bastante fiable de las malas condiciones de vida del país es la creciente emigración de norcoreanos que huyen hacia China o Corea del Sur en busca de una vida mejor. Según datos de Amnistía Internacional, en China hay entre 100.000 y 400.000 norcoreanos ilegales y en Corea del Sur 261.000. En el 2001, 538 personas atravesaron la frontera entre las dos Coreas, el doble que en el año 2000. Y desde enero a marzo del 2002 eran 162 los que habían emigrado hacia Corea del Sur. Se trata de las cifras oficiales, aunque Amnistía Internacional calcula que son miles los norcoreanos que atraviesan ilegalmente cada año las fronteras.


 


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