Anuario 2002

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Australia endurece sus medidas migratorias en su papel de guardián occidental del sudeste asiático
Paso denegado a los inmigrantes afganos

El navío “Siev X”, que en el lenguaje oficial de la marina de Australia significa buque sospechoso de llegada ilegal número diez, había partido, el 16 de octubre desde Indonesia, completamente sobrecargado de refugiados afganos. Como el casco del barco tenía una grieta, éstos habían intentado negarse a continuar el viaje, por el evidente peligro de naufragio, pero la policía indonesa les obligó a permanecer a bordo. Una vez en alta mar pidieron asilo en Australia. El primer ministro australiano, el conservador John Howard, se lo denegó, y el barco estuvo desaparecido durante tres días. Al final, el barco naufragó y un total de 353 buscadores de asilo, incluyendo 150 niños, murieron. Los 44 supervivientes fueron rescatados al cabo de otros tres días.

La comisión del Parlamento de Camberra encargada de investigar los sucesos del 19 de octubre aún no ha concluido si se trató de un error o de un crimen. Por su parte, los dirigentes políticos y militarares australianos, incluyendo el primer ministro, han insistido en que no tenían ninguna información clara en cuanto al paradero del barco, y que de todas formas, las víctimas se ahogaron en aguas territoriales indonesias.

Este hecho en Australia no es aislado. En agosto de 2001 el capitán Arne Rinnan estaba al mando del carguero “Tampa” cuando éste rescató a 438 personas, la mayoría de ellas refugiados afganos, que viajaban en botes en el océano Índico. A pesar de que a la compañía le suponía una gran pérdida financiera, el enorme barco pesquero -sin capacidad para transportar grandes cantidades de pasajeros- alteró su rumbo para rescatar a los solicitantes de asilo. La idea de desembarcarlos en tierras australianas topó con la del primer ministro australiano, John Howard, que negaba la entrada en el país de los refugiados afganos. Australia envió una unidad militar fuertemente armada que cercó el barco, pero no pudo hacer frente a la posición testaruda de Rinnan, quien anunció que dejaría a los náufragos en puerto australiano, pues opinaba que de lo contrario estarían vulnerando la convención de la ONU y el Derecho Marítimo. Dicha convención se basa, desde hace siglos, en que en caso de encontrar náufragos había que rescatarlos, transportarlos al puerto más próximo y dejarlos en tierra firme. Finalmente, Nueva Zelanda y el pequeño estado insular de Nauru estuvieron dispuestos a acoger a los refugiados.

La medida adoptada por el primer ministro, John Howard, de mantenerse firme en su decisión de evitar a toda costa la entrada de inmigrantes “sin papeles” contradice la tradición de Australia como país de acogida, ya que su nacimiento y crecimiento se ha debido a las sucesivas oleadas de colonos. Los primeros colonos llegaron en 1788. En el momento de la creación de la federación, en 1901, Australia tenía una población de 3,8 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente un 77 por ciento eran nacidos en Australia, aunque de origen principalmente británico. Una segunda oleada de colonos, llegados tras la Segunda Guerra Mundial, procedió principalmente del sur y del este de Europa. Hoy en día, alrededor de un 24 por ciento de la población tiene como mínimo un progenitor nacido en el extranjero.

Aunque el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) otorgara la condecoración Nansen 2001 al capitán Arne Rinnan y a la tripulación del pesquero (esta condecoración recibe su nombre en honor a Fridjof Nansen, primer funcionario internacional para refugiados del mundo), es evidente que la postura hostil y reticente del primer ministro australiano hacia los inmigrantes no ha variado ni un ápice en el 2002.

 


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