Anuario 2001

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Cardoso logra cerrar el año con la economía brasileña estabilizada
Las cárceles: el infierno brasileño

La organización proderechos humanos Amnistía Internacional ha denunciado, en un informe sobre las prisiones de América Latina, la generalizada y sistemática práctica de la tortura en las cárceles y comisarías de todo Brasil. Según el informe de Amnistía Internacional, la obtención de confesiones mediante tortura parece ser una práctica sistemática, hasta el punto de sustituir de facto los modernos métodos policiales y las técnicas de investigación.

La organización no gubernamental denuncia que miles de hombres, mujeres y niños están detenidos en las diferentes prisiones brasileñas y que son víctimas de la vulneración de sus derechos fundamentales. En este Informe, Amnistía se centra en la cárcel de Santo Andrés y en el reformatorio juvenil Febem, situado en Sao Paulo. En estos centros se han registrado al menos 1.000 casos de palizas perpetradas por guardias carcelarios en los últimos 12 meses. Según la asociación, la impunidad es uno de los principales factores que contribuyen a que estos métodos se sigan practicando. El Gobierno, prosigue AI, debe llevar a cabo una reforma del sistema de justicia penal atacando todos los elementos y fases que facilitan los incidentes de tortura y malos tratos. Por eso se pide al Gobierno de Cardoso que se impulse el profesionalismo en este sector. Un sector, que parece instalado en el pasado.

 


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