Anuario 2002

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Argentina
La agonía de los “Estados Unidos” del Sur
Cinco presidentes en quince días

La Casa Rosada ha visto, en quince días, cinco familias. Cinco presidentes han intentado dar un giro de 180º a la crisis argentina, todos ellos sin fortuna.

Después de una ola de protestas de los argentinos por la crisis económica y social que vive el país, Fernando de la Rúa, que había apuntado que durante sus dos años de mandato había vivido “apagando fuegos”, se vio incapaz de apaciguar las críticas y las iras de sus ciudadanos. Argentina presentaba síntomas evidentes de deterioro y miseria, y De la Rúa no encontraba fórmulas para contrarrestar la crisis ni tampoco las medidas sociales que frenaran la desilusión de los argentinos.

Desde el 10 de diciembre de 1999 ocupaba la presidencia argentina. Des del inicio, tuvo que hacer frente a conflictos diversos que hicieron disminuir su popularidad. En los primeros cinco meses al frente del Gobierno, De la Rúa perdió el 17% del respaldo de sus ciudadanos. El líder del partido Unión Cívica Radical (UCR) había ganado las elecciones del 1999 con un 48% de los sufragios. Serio y poco expresivo, pronto se le reprochó una carencia de liderazgo para enfrentarse a la crisis económica del país. Argentina se convirtió en el centro de preocupación internacional. Un símbolo del neoliberalismo durante la década de los noventa, hacía aguas.

Doctorado en Derecho, inició su carrera política en edad temprana. El 1963 se incorporó como asesor del Ministerio de Interior y, 10 años más tarde, fue escogido senador en la capital federal por el UCR.

El mismo 1973, el radical fue escogido por su partido como candidato a la vicepresidencia, pero fue derrotado por la fórmula Perón-Perón: Perón ganó las elecciones con más del 61% cuando volvió del exilio, y su esposa María Estela Martínez de Perón asumió el cargo de vicepresidenta. El golpe militar de 1976 le llevó de nuevo a su despacho de abogado; la actividad política a Argentina se paralizó, pero aún así, De la Rúa continuó erigiéndose como una figura importante en el sector más moderado de l’UCR.

Cuando se restableció el sistema constitucional (1983), se empezó a perfilar como el candidato presidencial predilecto dentro su partido, pero fue derrotado por Raúl Alfonsín. Durante la dictadura, el terrorismo había sacudido el país, pero sobre todo los argentinos vivieron una dura represión. Durante el mandato de Alfonsín, la nación volvió a la democracia; se juzgó la antigua junta militar por haber violado los Derechos Humanos (Videla, Massera y Agosti) y se intentó dar la sensación que se modernizaban las fuerzas armadas. El radical De la Rúa volvió a ser senador. En junio de 1996 fue escogido como jefe de gobierno de la capital argentina, Buenos Aires.

No era, precisamente pues, un desconocido cuando en 1999 De la Rúa llegó a la Casa Rosada.

Pero todo el currículum político, de poco le sirvió. Los conflictos constantes provocaron que De la Rúa dimitiera el 20 de diciembre, porque 48 horas antes, los argentinos, cansados de las medidas restrictivas impuestas por el Gobierno, salieron a la calle. Durante su mandato el país se había enfrentado a ocho planes de reajuste de la economía; el Gabinete se había modificado en cinco ocasiones y los sindicatos habían convocado siete huelgas nacionales. La Argentina de De la Rúa se convirtió en el país con la tasa riesgo más alta del mundo para invertir. El sistema argentino perdió toda credibilidad internacional. Incapaz de conseguir un gobierno de unidad con los peronistas y obligado por la dimisión del ministro de Economía, Domingo Cavallo, De la Rúa no tuvo ninguna otra salida que hacer el equipaje, y abandonar la Casa Rosada.

Cavallo fue nombrado presidente del Banco Central argentino el 1982, durante el gobierno militar. De 1987 a 1989 fue diputado por el Partido Justicialista. El 1989, Carlos Menem lo nombró ministro de Relaciones Exteriores y posteriormente, ministro de Economía. Seis años más tarde, dejó el Ministerio porque Menem no vio con buenos ojos que Cavallo denunciara casos de corrupción en la privatización del servicio de correos argentino. Se dedicó a la docencia hasta 1997, año en qué creó el partido de centro derecha Acción por la República. Fue candidato de esta formación en las elecciones de 1999 cuando De la Rúa triunfó. Acción por la República se convirtió en la tercera fuerza política. El marzo del 2001 aceptó ser ministro de Economía del Gobierno del ganador de las últimas elecciones (1999), y inmediatamente exigió al Congreso facultades especiales para conseguir reducir el déficit fiscal. Cavallo se hizo conocido mundialmente por haber controlado la hiperinflación de los años 80, por haber implantado la paridad cambiaria con el dólar y por haber diseñado los aspectos más importantes de las medidas económicas adoptadas por Menem.

La familia de Ramón Puerta se convirtió horas después en los nuevos huéspedes de la Casa. El presidente provisional del Senado, según establece la Constitución, tuvo que asumir el cargo de presidente. Puerta se presentaba con el cartel de poderoso empresario que produce una de las marcas más populares de infusiones argentinas, y con más de 30 años de experiencia dentro del peronismo.

Nacido en la ciudad de Apóstoles como otros importantes políticos, los radicales Mario Losada y Enrique “Coti” Nosiglia, ex ministro de Interior con Alfonsín, hijo de una familia adinerada, Puerta es ingeniero de profesión pero siempre se ha dedicado a los negocios familiares.

El primero cargo político que ocupó fue el de diputado nacional en 1987, y fue reelegido en 1999. En 1991 fue escogido gobernador de Misiones, su provincia, y fue reelegido el 1995.

Hábil comunicador, es conocida su fuerte amistad con el empresario Mauricio Macri, presidente del club de fútbol Boca Juniors. Sus relaciones empezaron en la Universidad. Y es que incluso, Macri se domicilió en Misiones para poderlo votar.

El empresario sólo ostentó la presidencia 48 horas. Las maletas volvían a estar en la puerta de la Casa Rosada.

El peronista Rodríguez Saá, gobernador de San Luis, sustituyó Ramón Puerta. Fue investido presidente de forma provisional durante 60 días y, inicialmente, debía convocar elecciones el 3 de marzo del 2002. Pero no pudo. Los argentinos volvieron a salir la calle protestando por el corralito, y el peculiar político tuvo que renunciar el 30 de diciembre, seis días después de haber asumido el cargo.

Rodríguez Saá era conocido por los argentinos por su estilo autoritario de gestionar el gobierno en la provincia de San Luis. Pero era una solución momentánea para el país, teniendo en cuenta la eficiencia que habían tenido sus medidas a nivel económico para frenar los problemas financieros de su provincia.

Abogado como Puerta, empezó a militar en el Partido Justicialista (peronista) en 1971. El joven Rodríguez Saá, con sólo 26 años, fue elegido diputado. Pero con la dictadura militar, se dedicó al mundo del derecho con sus hermanos. Su primera aparición pública como político se produjo el 1983 con el regreso a la democracia.

Rodríguez Saá estuvo involucrado en un escándalo que le podía haber costado el final de su carrera política. El político, que mantenía relaciones extramatrimoniales en una casa de citas, fue secuestrado en este local. Los secuestradores lo sometieron a vejaciones y lo filmaron, para extorsionarlo posteriormente. Rodríguez Saá pidió apoyo al presidente Carlos Menem, y el escándalo finalizó con la detención y juicio de la amante y los secuestradores.

En su provincia, muchos abogados han denunciado su particular estilo autoritario. Apunten que muchas decisiones de la justicia se han producido “por capricho” de Rodríguez Saá, así como también para encubrir algunos crímenes cometidos por policías: le acusan de haber tapado el asesinado de dos adolescentes, a principios de los 90, para proteger a dos ex funcionarios policiales de su provincia. También organismos de Derechos Humanos comparten estas acusaciones.

También una multinacional americana, de la cual el era el apoderado en el país, fabricando de juguetes le tacha de estafador.

Sus presupuestos equilibrados, una relativa seguridad a San Luis y una importante industria del turismo en su provincia le avalaban para liberar Argentina de la angustia.

Pero seis días estuvo Rodríguez Saá en la Casa Rosada, y cedió el cargo al presidente del Cámara de Diputados, Eduardo Camaño. Antes, Rodríguez Saá declaró la mayor suspensión de pagos de la historia económica mundial: 132.000 millones de dólares. Ni su programa populista, que no convenció a los expertos económicos, ni el compromiso de crear un millón de puestos de trabajo le mantuvieron en el cargo.

Eduardo Camaño fue el encargado de convocar la Asamblea Legislativa y designar el nuevo presidente. La hora de Eduardo Duhalde había llegado. El uno de enero de 2002, el senador peronista fue nombrado jefe de Estado hasta diciembre de 2003. Con el respaldo de peronistas y radicales, encabeza un gobierno de unidad con la voluntad de conseguir paz social, estabilidad económica y tranquilidad. Tranquilidad para millones de argentinos que han visto cambiar completamente su situación económica en cuestión de meses.

La carrera política de Duhalde empezó el 1974 cuando fue escogido regidor, pero acabó siente intendente de la provincia de Lomas de Zamora. 28 años más tarde, fue escogido senador, pero finalmente se ha convertido en el presidente, tras la crisis institucional y el consenso, de nuevo le abrieron las puertas, esta vez de la Casa Rosada.

Durante la década de los setenta, Duhalde fue intendente de la provincia de Lomas de Zamora, hasta el golpe militar. Tras el golpe militar de 1976, se alejó de la política dedicándose al sector inmobiliario. Con el restablecimiento de la democracia, volvió a la intendencia de la provincia.

El 1987 accedió al Congreso y llegó a convertirse en vicepresidente de la cámara. Curiosamente renunció a un enorme reto: ser “el segundo” de Menem; y tras el triunfo del presidencial, dimitió para convertirse en gobernador de la provincia de Buenos Aires. Las diferencias con Menem siempre han sido notables. Imposibles de solventar, según algunos intelectuales, periodistas y políticos argentinos. Durante ocho años se convirtió en el máximo responsable del área más habitada del país, gobernador de la provincia de Buenos Aires, y fue reelegido el 1995.

Fruto de la polarización Menem-Duhalde, se constituyeron dos corrientes fuertes en el interior del justicialismo. Y por otra parte, De la Rúa, del Partido Radical, se erigía como una nueva figura dentro la política argentina. Duhalde siempre vio el radical como rival. Su derrota delante de De la Rúa en las elecciones de octubre de 1999, (obtuvo un 38,7% de los sufragios ante el 48,5% del radical) hizo que se replanteara la posibilidad de volver a dedicarse al sector inmobiliario. Pero cuando se dio cuenta de la carencia de liderazgo del radical, devolvió a la vida política con fuerza, con voluntad de sustituirlo. Duhalde vio en todo momento que la fragilidad de la economía argentina, le podía llevar a la anhelada Casa Rosada. Y ahora allí está. De momento, hasta diciembre del año 2003.

Con 260 votos a favor (peronistas, radicales, frepasistas y bloques minoritarios) y, 21 en contra (del partido Acción por la República), la Asamblea Legislativa lo designó para ocupar la presidencia. El hombre de los acuerdos, después de las diversas renuncias y tras haber perdido las elecciones de 1999, se convirtió en presidente el primer día del 2002, en el nuevo huésped de la Casa, en el líder que debe arrastrar Argentina. El encargado de dar el golpe de timón para salvar Argentina. De momento momento el país continúa naufragando.

 


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