Irak
EE UU: El régimen de Sadam, objetivo de la primera guerra preventiva de Bush
Los protagonistas en Estados Unidos

George W. Bush. Ha sabido ganarse el respaldo de la mayor parte de los norteamericanos, republicanos o demócratas, consiguiendo el apoyo del Congreso y la ampliación de fondos destinados a la guerra. En primer lugar desvió la atención de la recesión económica estadounidense, haciendo olvidar el desempleo y el deterioro financiero. Defendió la necesidad de emprender una acción militar con o sin apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU y de los aliados tradicionales en la OTAN. "En nuestra aflicción e ira hemos encontrado nuestra misión", son palabras del presidente Bush recogidas en la web de la Casa Blanca que demuestran el grado de fanatismo que profesa. Según el libro "Bush en Guerra", de Bob Woodward (el periodista del diario Washington Post que descubrió el escándalo del Watergate) en un diálogo con su consejero Karl Rove declaró: "De la misma forma que la generación de mi padre fue llamada a la Segunda Guerra Mundial, ahora la nuestra recibe la llamada de la guerra". La fijación por hacer de Estados Unidos el nuevo policía del mundo, por encima de todas las instituciones internacionales, le ha llevado a adoptar la postura de "o estáis conmigo o contra mí".

Dick Cheney. Forma parte del ala dura del gobierno republicano. El vicepresidente estadounidense se ha mostrado en todo momento a favor de un ataque preventivo contra Irak. Fue muy criticado cuando Halliburton, la empresa constructora y de energía que presidió hasta 2000, entró en la pugna por los 600 millones de dólares en contratos ofrecidos por la propia Administración de Bush para reconstruir Irak. Finalmente acabó llevándose la concesión. Ha sido el encargado de preparar al pueblo americano para la guerra con innumerables discursos patrióticos y alarmistas, muchos de ellos cargados de acusaciones indemostrables. Primero lanzó un aviso en la NBC: "la perspectiva de otro ataque contra EE.UU. es muy, muy real. Es tan real, pienso, como lo fue el 12 de septiembre", después dijo que Sadam Husein estaba buscando "activa y agresivamente" producir una bomba nuclear y que "tenían motivos para creer que algunos están preparando un ataque contra ellos, entonces pienso que está justificado reaccionar a esta situación con el uso de la fuerza".

Condoleezza Rice. La que fuera considerada, junto a Colin Powell, una de las figuras moderadas de la cúpula Bush, ha demostrado lo inmerecida que era su fama. Fue una de las principales avaladoras del término "eje del mal" y ha sabido defender hasta la saciedad la necesidad de emplear la fuerza contra Irak. El 26 de septiembre del 2002 acusó a Irak de ayudar a la red terrorista Al Qaeda y avisó de la posibilidad del uso de la fuerza; sólo fue el inicio de las innumerables acusaciones que vendrían después. La negativa de Francia y Alemania a los planes de Bush sorprendió a la consejera de Seguridad Nacional, pero tras mantenerse al margen unos días, acabó por declarar: "nosotros no necesitamos una nueva resolución; quien la necesita es el Consejo de Seguridad para mantenerse en la política internacional. El cambio de régimen en Irak es un objetivo irrenunciable de EE.UU." Rice se encarga de defender las líneas estratégicas de la Casa Blanca. Su influencia sobre George W. Bush es muy alta y su postura ante el conflicto la ha situado entre los halcones de la Casa Blanca.

Colin Powell. El más moderado de todos los colaboradores presidenciales ha jugado un importantísimo papel burocrático frente a la ONU, con sus innumerables comparecencias y reuniones. El mayor logro diplomático obtenido por Powell fue la aprobación unánime de la resolución 1441, el 8 de noviembre de 2002. Después de éste, su principal objetivo era presionar a los miembros del Consejo de Seguridad para que se situaran a favor de la postura de Estados Unidos. El día 5 de febrero Powell presentó indicios, que no pruebas, de que Irak estaba incumpliendo algunas de las resoluciones de la ONU, pero sus "pruebas" no llegaron a tener la solidez para justificar un conflicto. El secretario de Estado norteamericano ha sido el encargado de hacer saber a Francia que EE.UU. tomará represalias por su oposición a la guerra: "tenemos que mirar todos los aspectos de nuestras relaciones con Francia a la luz de estos acontecimientos". Colin Powell, a pesar de estar muy alejado del eje Cheney-Rumsfeld-Wolfowitz, ha acabado por integrarse en la línea dura de la Casa Blanca, aunque siempre ha sido partidario de agotar la vía diplomática. Sin embargo, ha sido criticado por no obtener el apoyo de las Naciones Unidas, Francia y Alemania. También se le culpó del rechazo de Turquía a ceder su territorio como vía de entrada de las tropas estadounidenses en Irak.

Donald Rumsfeld. El secretario de Defensa de Estados Unidos es, sin ninguna duda, uno de los principales representantes de la ultraderecha del Gobierno norteamericano. A lo largo de los meses previos al conflicto ha desarrollado un discurso agresivo: "la guerra no tendrá parangón en escala y precisión con nada que se haya visto antes"; "Los días del régimen de Sadam Husein están contados"; "El día de vuestra liberación puede estar muy cerca"…Le atribuyen, junto al general Franks, la estrategia militar en Afganistán e Irak y ha mantenido un singular pulso con algunos mandos militares, como el actual jefe del Estado Mayor, Richard Myers, reacio al modelo de invasión propuesto por Rumsfeld. Ha sido una de las voces más críticas a la necesidad de tener la aprobación de los organismos multilaterales e incluso era partidario de ir a la guerra en solitario "cometen un grave error y el veto no impedirá a Estados Unidos continuar con los preparativos militares para un conflicto con Irak".


 


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