Anuario 2003

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Taylor deja el país y rebeldes y Gobierno firman un tratado de paz
Del esplendor a la crisis política y social

Liberia fue fundada en 1822 por los esclavos liberados de Estados Unidos -de ahí su nombre- y desde 1962, ha mantenido una asociación tanto estratégica y económica muy importante con Washington. Esta alianza con Washington llegó a convertir Liberia, muy rica en caucho, oro y diamantes, en el país más próspero del oeste africano. Pero a pesar de unas primeras décadas de esplendor, la historia reciente de este país ha estado marcada por sangrientos enfrentamientos tribales y continuos golpes de Estado.

La guerra civil estalló el 24 de diciembre de 1989, cuando surge el NPFL, liderado por Charles Taylor y Prince Johnson, para combatir al presidente Samuel K. Doe -en el poder tras dar un el golpe de Estado de 1980, y ganar, después, las elecciones de 1985-. El conflicto degeneró en una brutal matanza entre el grupo étnico de Doe, los krahn, y las tribus gio y mano. El duelo se convirtió en una lucha a tres bandas cuando Johnson se desmarcó de Taylor y creó una facción independiente (INPFL) que asesinó a Doe en 1990. Tras ese crimen, empezó en Liberia una guerra civil entre Taylor, que ayudaba a los rebeldes en Costa de Marfil y Guinea, y Johnson, que se exilió en Nigeria, lo que abrió las puertas a la elección de Taylor en 1997. Pero la llegada al poder de Taylor no mejoró la situación, porque el reconocido “señor de la guerra” continuó la contienda que ya había iniciado en 1989, arruinando el país y empobreciendo a sus 3,3 millones de habitantes.

Además, los grupos rebeldes siguieron luchando contra el presidente con el objetivo de derrocarlo, y han conspirado contra él hasta la actualidad. En principio, los mueve la venganza. Recuerdan que en 1989, Taylor, que estudió en Estados Unidos, volvió a la región tras entrenarse en los campos militares en Libia, con el ojo puesto en las riquísimas minas de diamantes de Sierra Leona. Por eso respaldó allí a varias bandas armadas que iniciaron una guerra con miles de muertos y mutilados a machete limpio.

En 1993, la ONU estableció una misión de observación (UNOMIL). Tras numerosas negociaciones y una decena de fracasados acuerdos de paz, el 25 de agosto de 1995 se firmó en Abuja (Nigeria) un pacto que integraba a los líderes de las facciones enfrentadas en un Gobierno de transición y exigía el desarme de los guerrilleros de cara a la celebración de elecciones. Aunque las principales milicias se disolvieron para constituirse en organizaciones políticas, grupos rebeldes siguieron operando desde Sierra Leona y Guinea, que amparaban a los disidentes de un régimen que durante años apoyó al Frente Revolucionario Unido (FRU) sierraleonés -aún siguen en vigor las sanciones impuestas por la ONU al Gobierno de Taylor, en 2000, por tráfico ilegal de diamantes durante la guerra civil en el país vecino- y a grupos guerrilleros guineanos.

En julio de 2000, aparecen en escena los Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD), que cuenta con el respaldo de Guinea y Sierra Leona, con la intención de sentar a Taylor, considerado 'el Milosevic de África', ante un tribunal internacional para que responda por sus crímenes contra la población de Liberia, Sierra Leona y los refugiados en campamentos de Guinea. Y un año más tarde apareció el Movimiento para la Democracia en Liberia (MODEL), que cuenta con el apoyo de Costa de Marfil, con el mismo objetivo.

Sólo desde comienzos de 2002, este conflicto ha provocado miles de desplazamientos internos y cerca de 200.000 refugiados, que han huido de la república más antigua del continente negro para escapar de muertes, torturas y brutales atrocidades perpetradas tanto por las fuerzas de seguridad de Taylor como por los rebeldes que pretendían derrocarle.

Además de la crisis social derivada de las tensiones políticas hay que añadir también los enfrentamientos entre grupos tribales y religiosos, que siempre han estado presentes en Liberia, donde un 75% de la población es cristiana y un 15% islámica.


 


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