Anuario 2003

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La inmovilidad de la monarquía marroquí alimenta el crecimiento del islamismo y genera una situación comprometida en la ONU
Ali Lmrabet, una víctima más de la inexistente libertad de expresión marroquí

Una de las promesas del rey alauí, la que hace referencia a una mayor libertad de prensa, no sólo no se ha cumplido, sino que la situación de los periodistas parece haber empeorado. La falta de libertad de expresión, que ha ahogado siempre a la prensa de Marruecos, culminó este año con el encarcelamiento del periodista marroquí Alí Lmrabet, director Y redactor del semanario “Demain Magazine”. Lmrabet fue detenido en mayo de 2001 por publicar artículos en los que discutía varios de los principales problemas de la empobrecida nación. Concretamente, publicó una entrevista con un marroquí republicano que estaba a favor de la autodeterminación de los saharauis, "socavando la integridad territorial de Marruecos", según las autoridades marroquíes, y un artículo que cuestionaba las disposiciones económicas de la Casa Real y del Makhzen (así se denominan los grupos de presión que condicionan al Gobierno marroquí), donde informaba sobre la posible venta del Palacio Real de Skhirat, situado en los alrededores de Rabat. El caso del editor Ali Lmrabet –que tuvo amplia cobertura en la prensa internacional– también hizo que gobiernos de Occidente reconsiderasen su impresión de progreso en Marruecos. El tribunal de Rabat le condenó el 21 de mayo a cuatro años de cárcel incondicional, por "desacato a la persona del rey", "atentado a la integridad territorial" y "atentado al régimen monárquico". El 17 de junio, la condena se redujo, en la apelación, a tres años de prisión incondicional. El periodista también fue condenado a pagar 20.000 dirhams (aproximadamente 1.700 euros) y sus publicaciones fueron prohibidas.

Lmrabet, ya debilitado por 50 días de huelga de hambre, del 6 de mayo al 24 de junio de 2003, inició a principios de diciembre una nueva huelga en protesta por los malos tratos que recibía en prisión que, según la organización para la defensa de la libertad de prensa Reporteros Sin Fronteras, podía acabar destrozando su estado.

Sin embargo, el caso de Lmrabet ha acabado bien. El 7 de enero de 2004 el periodista ha sido indultado por decreto real después de haber pasado siete meses en prisión. Aunque es inevitable pensar que este indulto es un paso más hacia la libertad de expresión en Marruecos, no se debe ser tan optimista. Aún hay decenas de periodistas encarcelados en Marruecos y medios de comunicación que cierran de un día para otro. Además, está por ver si Lmrabet podrá volver a publicar sus semanarios, y aunque así fuera, no se debe olvidar que el caso del director de “Demain Magazine” ha ocupado grandes titulares en los medios de comunicación internacionales, hasta convertirse en un símbolo de la incapacidad de Mohamed VI para reformar y democratizar el país, causando un serio problema de imagen para la monarquía marroquí.


 


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