Anuario 2003

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La guerra en Irak, el “caso Kelly” y el euro llevan la crisis al Gobierno británico
El conflicto del UIster

El Ejército Republicano Irlandés (IRA) anunció el 21 de octubre el tercer y mayor desarme de su historia, previo discurso de Gerry Adams, líder del Sinn Féin (el brazo político del grupo terrorista), en el que hizo un llamamiento a los grupos republicanos disidentes para que abandonasen la violencia: “Que las armas abandonen la sociedad irlandesa”. Cuatro horas antes, desde Downing Street habían convocado para el 26 de noviembre elecciones en Irlanda del Norte, tras las reuniones entre los primeros ministros británico e irlandés, Tony Blair y Bertie Ahern, respectivamente. La convocatoria de estas elecciones tenía la vista puesta en devolver la autonomía a la región norirlandesa. Con estas proclamaciones se abría la brecha de la esperanza necesaria para recuperar la paz en Irlanda del Norte. Sin embargo, el encargado de poner la guinda en el pastel, el líder del partido moderado unionista –tendencia política de los partidarios de la unión de el Reino Unido e Irlanda del Norte_ del Ulster (UUP), el partido unionista mayoritario, David Trimble, apagó de un soplo la vela de la ilusión de muchos irlandeses al denunciar la falta de transparencia en el proceso de desarme del IRA, volviendo a dejar en pausa el proceso de paz. Sin embargo, la sociedad norirlandesa tenía la llave del futuro de su país. A finales de noviembre, tal y como había anunciado Londres, se convocaron elecciones. La participación fue escasa, poco más del 50%. Y esto fue lo que, según algunos analistas, favoreció el resultado: la sorprendente victoria del líder radical del Partido Unionista Democrático (DUP), el reverendo Ian Paisley. Su partido fue el único que se negó a aceptar los acuerdos de Viernes Santo (1998), la aproximación más cercana a la paz que se ha logrado entre Londres y Dublín. Paisley, además, se niega a compartir gobierno con los que él llama “terroristas” del Sinn Féin, tercer partido más votado, después de los unionistas de Trimble. La victoria de los extremistas republicanos y unionistas deja el proceso de paz en un impasse ya que el primer ministro británico, Tony Blair, ha dejado claro que no se renegociarán los acuerdos de 1998 y que, con estos resultados, mantendrá suspendida la autonomía de Irlanda del Norte.

Hace un año que Irlanda del Norte no tiene Gobierno autónomo. Al menos durante todo el 2003, ha sido Londres la encargada de administrar la vida política norirlandesa desde que en octubre de 2002 les arrebataron la autonomía a los norirlandeses (la cuarta vez que Londres se hacía con el control del Gobierno norirlandés) por un caso de espionaje del IRA en la Asamblea de Stormont æel Parlamento norirlandésæ. Cuatro miembros del Sinn Féin fueron detenidos. Desde aquel momento David Trimble anunció que no compartiría gobierno con los republicanos a menos que el IRA se desarmase abierta y públicamente, constatando, así, definitivamente, el cese de la violencia. Tony Blair ha apoyado la petición de Trimble y en diversas ocasiones ha recriminado a los republicanos que los gestos simbólicos no son suficientes para culminar el proceso de paz. En marzo, los primeros ministros británico e irlandés, Blair y Ahern, se reunieron en Belfast para reactivar este proceso. Las negociaciones, sin embargo, concluyeron sin éxito y Blair aplazó las elecciones para mayo, fecha en la que, nuevamente, declaró el aplazamiento de los comicios por considerar que la posición del IRA era poco clara. Esta decisión provocó un cierto distanciamiento entre Londres y Dublín, separación que se fue difuminando hasta que se reabrieron las negociaciones en el mes de octubre. Esta vez tampoco se pudo llegar a un acuerdo total ya que los unionistas moderados, con David Trimble a la cabeza, denunciaron la falta de claridad en el gesto de desarme del IRA. Ahora, con el resultado de las elecciones, los norirlandeses que acudieron a votar han demostrado que considera insuficientes los intentos de desarme del grupo terrorista, que constituye uno de los puntos clave de los Acuerdos de Viernes Santo, votando al único partido que se negó a firmar tal pacto.

A pesar de la falta de apoyo de última hora del, hasta entonces, líder unionista, Blair decidió mantener la fecha de las elecciones para el 26 de noviembre, cuando esperaba que el IRA hubiera complacido lo suficiente a Trimble como para que los unionistas moderados aceptasen de nuevo compartir gobierno con los republicanos ya que, de no ser así, hubiera podido salir beneficiado el Partido Demócrata Unionista de Paisley. Y esto ha sido finalmente lo que ha pasado.

Paisley, combinación extrema de política y religión, ha sido siempre un provocador, gracias al poder innato que tiene para manipular a las masas. Se ha relacionado con hombres integrantes de grupos terroristas pero nunca se ha podido demostrar su participación directa en actos de violencia. Lo que sí es demostrable es su capacidad para incitar a esta violencia; Paisley ha sido considerado uno de los promotores del nacimiento de los Troubles (disturbios), acciones violentas que han azotado la isla desde 1969. Este reverendo radical ha dirigido numerosas protestas callejeras, ha sido expulsado en dos ocasiones del Parlamento británico por acusar de mentirosos a ministros norirlandeses, y ha rechazado el acuerdo más esperanzador para la paz en el Ulster: el acuerdo de Viernes Santo. Paisley calificó este pacto como “la traición de Trimble”, argumentando que en él había muchas concesiones para el IRA y la República Irlandesa. Ahora que Ian Paisley ha ganado las elecciones se ha reafirmado en su postura de no compartir gobierno con el Sinn Féin. La reacción inmediata a su victoria, sin embargo, dejó entrever a un líder sin una alternativa clara a la propuesta de paz citada en negociaciones de Viernes Santo _que Paisley no acpeta_, la solución al conflicto vigente hasta el momento. Paisley exige empezar de cero en el proceso de paz, pero esta es una tarea harto difícil si se tiene en cuenta que el líder del DUP es firme en su negativa a negociar con el partido de Adams.

A Trimble de nada le ha servido sus amenazas de no compartir asiento con los extremistas del Sinn Féin en la Asamblea de Stormont si el IRA no proclamaba el final de la guerra de una manera pública, ya que el resultado de las elecciones le ha dejado fuera del primer puesto. A pesar de ello, el líder unionista ha asegurado que no dimitirá. Trimble había reclamado al IRA una acción de desarme transparente, hasta el punto que una selección de periodistas cámaras de televisión presenciaran el desarme para inmortalizar el momento histórico, todo ello acompañado de un exhaustivo inventario sobre las armas que habían destruido. Al líder del UUP no le bastó con que el presidente de la Comisión Internacional de Desarme, el canadiense John de Chastelain, presenciara el acto de eliminación de las armas del grupo terrorista. De Chastelain compareció frente a los medios de comunicación para constatar que, efectivamente se había producido tal acto. Pero, ¿qué armas y cuántas? Este es el punto en el que Trimble ha reclamado más transparencia. El presidente de la Comisión admitió que el IRA le había impuesto restricciones a la hora de revelar el número de armas eliminadas, de las que sólo pudo decir que se hallaban en “un lugar de la isla de Irlanda”. Ante esta imprecisión el líder unionista acusó al IRA de haber impuesto una “estúpida obligación de confidencialidad” a De Chastelain, e hizo un llamamiento al grupo terrorista para que diera más detalles sobre la operación de desarme. El IRA, por su parte, consideró inaceptable la postura que había adoptado Trimble. En el comunicado que hizo público el grupo terrorista en referencia a su tercer desarme reafirmaban “el compromiso con el proceso de paz” y el “deseo de que el proceso sea un éxito”. Ante estas declaraciones de buena voluntad y la supervisión de De Chastelain, el IRA creía haber cumplido con su parte del trato _los acuerdos de Viernes Santo_, pero al líder unionista no le parecía suficiente.

Frente a esta decisión parece paradójico que David Trimble (UUP) y Gerry Adams (Sinn Féin) hayan podido mantener conversaciones a favor de la paz, pero la realidad demuestra que desde que en mayo fracasaron los intentos de los gobiernos británico e irlandés de asfaltar el camino para la celebración de elecciones en Irlanda del Norte, los líderes de unionistas y republicanos decidieron hacer frente a la situación mediante negociaciones que deberían haber llegado a su fruto en el mes de octubre. Tras el anuncio de desarme del IRA y la negativa de Trimble a aceptarlo, las relaciones se han vuelto nuevamente tensas.

Mientras el proceso de paz ha caído en un pozo en el que, por el momento, no parece haber salida, la sociedad irlandesa sigue viviendo el miedo de las amenazas, las palizas y los tiroteos de los miembros de uno y otro bando. Es la llamada violencia de baja intensidad. Ya hace años que el Ulster no vive la violencia a la que ha sido sometida durante tantos años. Pero, a pesar de los acuerdos de paz, siguen siendo amenazados por los grupos radicales disidentes. Aún subyace en el recuerdo norirlandés uno de los atentados más brutales que vivió Irlanda del Norte. Se trata del atentado de Omagh, que se cobró la vida de 31 personas en agosto de 1998, sólo cuatro meses después de los acuerdos de Viernes Santo. Una de las calles más céntricas de la pequeña localidad de Omagh fue el escenario escogido. Los terroristas llamaron para avisar que había un artefacto explosivo en uno de los extremos de la calle. La policía efectuó la evacuación intentando que no cundiera el pánico. La bomba, sin embargo, no estaba donde los terroristas habían indicado. El resultado, 31 vidas y la denuncia pública del atentado, por primera vez, de Gerry Adams. El IRA Auténtico _un grupo radical disidente de la primera facción del IRA, denominada “Provisional” (que tenía un pie cerca de la tregua)_ fue el presunto autor del brutal atentado. Poco después el IRA Provisional decretó el alto el fuego. En septiembre de 2003, cinco años después, la policía norirlandesa arrestó a un hombre y una mujer sospechosos de estar relacionados con el atentado. El hombre, un electricista desempleado de 34 años de edad, compareció ante el tribunal por la posesión de una sustancia explosiva que se utilizó en Omagh.

La sociedad norirlandesa, a pesar de que el miedo sigue helándoles la sangre, vive con menos temor que en aquellos años. En este 2003, su principal anhelo era poner la primera piedra de la construcción de una paz definitiva. El resultado de los comicios de finales de noviembre, sin embargo, dejó en el aire la consecución de este objetivo. Habrá que esperar quién a ver da su brazo a torcer, si Blair, que se niega a renegociar lo acordado en 1998, o Paisley, que se niega entablar conversaciones con el Sinn Féin.


 


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