Anuario 2003

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Sáhara Occidental
Un contencioso que continúa paralizado pese al incremento de la presión internacional sobre Marruecos
Una carrera por el petróleo en una tierra sin propietario legal

A finales de mayo del 2003, en el informe de presentación de su nuevo plan de paz para el Sáhara, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, se refirió en varias ocasiones y por primera vez al gobierno de Marruecos como "poder administrativo" del territorio, algo que indignó a las autoridades saharauis. Los informes anteriores habían rechazado este término, y precisamente el año pasado el vicesecretario general de la ONU para Asuntos Jurídicos, Hans Corell, dictaminó que Marruecos "no está considerado" el poder administrativo del área, lo que implica que “el Gobierno alauí, bajo ninguna circunstancia tiene el derecho de actuar en nombre de la población del territorio o de explotar sus recursos naturales”. Por lo tanto a la población saharaui, la mayor parte confinada en los campos de refugiados en el desierto argelino desde los años 70, se la considera dueña de sus recursos naturales.

El nombramiento de Marruecos como poder "administrativo" de Sáhara occidental es enormemente polémico dentro del conflicto actual, ya que las autoridades marroquíes cedieron en 2002 los derechos de exploración de los recursos petrolíferos del Sahara Occidental a su propia compañía, Onarep, y firmaron contratos que permitían explorar el terreno con dos compañías petrolíferas internacionales, la francesa Total (TotalFinaElf) y la estadounidense Kerr-McGee. La legalidad de estas exploraciones en territorio ocupado fue qüestionada por la Comunidad Internacional, como ha pasado también en el caso de los derechos de pesca y de la explotación de fosfatos. La concesión de todas estas licencias, sin embargo, está condicionada a la resolución del conflicto territorial entre Sáhara Occidental y Marruecos.

El Gobierno en el exilio de Sáhara Occidental, por su lado, también contrató a una empresa en 2002 para que examinara el terreno, seguramente como respuesta a la exploración marroquí en la misma zona. Se trataba de la compañía anglo-australiana de exploración de petróleo y gas Fusion Oil, que en noviembre del 2003 informó al POLISARIO de las perspectivas positivas de encontrar significativos depósitos de petróleo en la costa saharaui.

Mientras, los trabajos de reconocimiento realizados por Total y Kerr-McGee en el Sáhara Occidental han ido progresando muy lentamente, debido a las iniciativas internacionales de boicotear unas operaciones que gran parte de la comunidad internacional considera ilegales.

Para el Gobierno saharaui, el acuerdo con Fusion Oil ha sido una bendición, dado que ha provocado que el Gobierno británico se muestre ahora más interesado en la independencia de Sáhara Occidental. El acuerdo, sin embargo, se puede ver comprometido por el actual intento que lleva a cabo la compañía estadounidense Sterling Energy de comprar Fusion Oil. Actualmente, el 47% de la compañía británica ya pertenece a Sterling Energy.




 


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