Anuario 2003

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Washington ataca Irak sin el consenso de la comunidad internacional
El presidente y su entorno

George W. Bush es hijo del expresidente de los Estados Unidos George Bush. ¿Como accedió al poder? Dice Michael Moore (director del oscarizado reportaje Bowling for Columbine) en Estúpidos hombres blancos, que llegó a la presidencia porqué “su hermano le hizo un regalo: el estado de Florida”. En las elecciones del año 2000, este estado fue el que dió la victoria a Bush frente a Al Gore, el hasta aquél momento vicepresidente con Bill Clinton. Según William R. Polk, director de la Fundación W.P. Carey, y miembro de la Administración de John F. Kennedy, en Florida (donde ejerce de gobernador Jeb Bush, hermano del actual presidente de los Estados Unidos), estaba como secretaria de Estado responsable de la organización del proceso electoral Katherine Harris, que además era directora de campaña de George Bush.. Harris contrató la empresa informática Database Technologies para que hiciera una lista de votantes registrados en Florida, y eliminara de esta lista todos aquellos que hubieran cometido un delito grave (y que según las leyes del Estado no pudieran votar).

Hasta aquí fue todo legal, pero Harris también dió instrucciones a Database Technologies para que excluyera también a “aquellos que ya hubieran visto restaurados sus privilegios electorales” y también “las personas con nombres, fechas de nacimiento y números de la Seguridad Social similares” y “además, a utilizar listas [del censo electoral] adicionales subministradas por [el estado de] Texas”, estado que gobernó Bush, para hacer mayor el número de personas que no votarían. Con eso, según Polk, los republicanos se aseguraban que una gran parte de la comunidad afroamericana del Estado de Florida no pudiera ejercer su derecho a voto, que muy probablemente habría ido a manos de los demócratas. En total, 173.000 votantes registrados en Florida fueron eliminados de las listas. Según Polk, también “hubo otros problemas con las elecciones, incluidas unas instrucciones de voto confusas y deficientes, unas máquinas electorales complejas o defectuosas, escrutinios controvertidos, retrasos e incluso intimidación policial”.

Cuando Gore pidió que el escrutinio se volviera a hacer, George Bush apeló al Tribunal Supremo del Estado de Florida, pero el tribunal falló a favor de Gore. Entonces, Bush llevó la demanda al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, formado por jueces cercanos a las tesis republicanas (como Sandra Day O’Connor, Justice William Rehnquist, Clarence Thomas y Eugene Scalia), algunos de ellos nombrados, por ejemplo, por el presidente Nixon. Este tribunal falló a favor de Bush i de esta forma, George W. Bush se convirtió en el 43º presidente de los Estados Unidos el 20 de enero del 2001. Polk llama a este hecho “golpe de Estado judicial”.

Al cabo de ocho meses, según la cadena Fox News, un 60% del público norteamericano declaraba que no aceptaba la forma como Bush había llegado a la Casa Blanca, y que aún estaban (literalmente) “enfadados”. Michael Moore no es precisamente un analista del The Economist o del International Herald Tribune, pero forma parte de un sector de la población norteamericana que, a pesar de ser pequeña, empieza a levantar su voz: como los ciudadanos de Nueva York o San Francisco que éste año se han pronunciado contra la invasión de Irak (en el caso de San Francisco hubo 1.400 manifestantes detenidos por la policía).

Antes de ser gobernador de Texas (el segundo estado más poblado y el cuarto más rico de los Estados Unidos) durante 6 años (1994-2000), Bush trabajó en distintos negocios relacionados con la industria petrolera y del gas, con resultados no demasiado brillantes. Entre el 1989 i el 1994, fue propietario de la franquicia de béisbol de los Texas Rangers, de la cual fue presidente. A partir del 2001 empezó su mandato como presidente de los Estados Unidos. El hecho es que después de una etapa oscura como alcohólico reconocido y una reconversión al cristianismo, Bush se consolidó como figura, consiguiendo alejarse de la sombra de su padre, con su etapa como gobernador en el estado de Texas.

Una cosa está clara, las muertes de los bomberos, trabajadores y la gente que pasaba por la calle cerca del World Trade Center el día 11 de septiembre del 2001, han sido un trampolín mediático para un individuo que antes de este fatídico día para el imaginario norteamericano no había tenido tiempo para mostrarse como un presidente que fuera a pasar a la historia. El 11-S fue “la excusa perfecta” para Bush, para convertirse en el líder de una nación herida. Así pues, Bush empezó una cruzada contra lo que se empezó a denominar “Eje del Mal” y que incluía Irak (que actualmente vive una situación de guerra, declarada oficialmente como posguerra), Corea del Norte, con quien ha vivido una relación de tira y afloja en posibles acuerdos de desmantelamiento de sus cabezas nucleares, y finalmente, Irán.

La gente que está alrededor de Bush son prácticamente “familiares” suyos. Los protagonistas de este año 2003, marcado por una campaña militar, y la gente más cercana a Bush son los mismos que estuvieron con George Bush padre durante su mandato, y algunos de ellos en los gobiernos de Reagan, Nixon y Ford. Así pues, Bush está rodeado de gente “de edad” en quien confía plenamente, ya que fueron hombres de confianza de su padre. De todas formas, aunque Cheney y Rumsfeld sean de una generación anterior, también hay otro entorno político alrededor de George W. Bush, que forma parte de lo que se ha llamado “neoconservadurismo”.

Según Polk, los neoconservadores tienen tres fuentes de inspiración: la primera es el espíritu y la idea trotskista de la “revolución permanente”, que han readaptado como “guerra permanente” (o preventiva). La segunda gran influencia de estos neoconservadores es la obra de Leo Strauss, un catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago que “justificaba el ´derecho natural del más fuerte`, que estos neoconservadores tradujeron más tarde en la idea de que los Estados Unidos tenían el derecho y la obligación de sufocar a cualquier Estado que supusiera un desafío para ellos”.

Finalmente, este grupo de neoconservadores está influenciado por un sionismo que convierte Israel en la segunda patria siguiendo las tesis de Vladimir Jabotinsky, que según Polk, “durante la década del 1930 avocó por un ´sionismo musculoso`”. Uno de los miembros más importantes de este grupo de neoconservadores es Abram Shulsky, director de la Oficina de Planes Especiales, que proclamó que “Saddam Huseín tenia estrechos vínculos con Al-Qaeda, y que Irak poseía un enorme arsenal de armas químicas, biológicas y posiblemente nucleares que constituían una amenaza para la región y, potencialmente para Estados Unidos.

A todo esto hay que sumarle todos los “think tanks” (laboratorios de ideas) que ejercen una gran influencia en la Administración Bush, sobretodo la American Enterprise Institute for Public Policy Research (AEI) fundado el 1943, y el The Project for the New American Century (PNAC), fundado el 1997 por Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz, Jeb Bush, Steve Forbes (presidente de la revista Forbes) y Richard Perle, entre otros.

Los personajes más importantes de la Administración Bush que salen en escena son Dick Cheney (vicepresidente), Donald Rumsfeld (secretario de Defensa), Colin Powell (secretario de Estado) y Condoleeza Rice (consejera de Seguridad Nacional). A parte de estos grandes protagonistas, encontramos a otros individuos que siguen la misma política conservadora de Bush (en contra del aborto, librecambista, a favor de la libertad en políticas sobre las empresas petroleras o tabaqueras, en contra de medidas que protejan el medio ambiente, etc.) como John Ashcroft (fiscal general), Don Evans (secretario de Comercio), Spencer Abraham (secretario de Energía), y según Lowell Bergman i Jeff Gerth en el artículo publicado el 25 de mayo del 2001 titulado “Power trader to Bush finds Washington all eras”, Kenneth L. Lay, que actúa como consejero en la sombra de Bush, a parte de Kart Rove (consejero jefe del Presidente). Además, cada uno de los miembros de la Administración Bush tiene grandes intereses en cada uno de los ámbitos que trata. Por ejemplo, Tommy Thompson (secretario de Salud y Servicios Humanos), representó la empresa tabaquera Philip Morris y ganó entre quince mil i cincuenta mil dólares cuando vendió su paquete de acciones de ésta compañía.

Según Polk, Rove es el estratega político de Bush, que lo llevó a la Casa Blanca, y que como estrategia de cara a las elecciones del 2004 tendrá como idea principal que “George Bush es un presidente en guerra, en medio de una lucha desesperada contra las malvadas fuerzas del terrorismo. No apoyarle sería antipatriótico”. Según Polk, muy probablemente Rove le dará la victoria en la reelección a Bush con dos únicos peligros: el primer factor seria un aumento importante del numero de bajas en Afganistán i en Irak que pudieran despertar el interés de la opinión pública norteamericana, y el otro factor, según Polk, un empeoramiento de la economía mayor.

A pesar de los intereses que puedan tener cada uno de los políticos que asesoran a Bush y llevan su Administración, este año se ha visto una lucha interna entre los actores principales del Gobierno (sin contar la figura de Bush): Colin Powell, Donald Rumsfeld, Dick Cheney y Condoleeza Rice. El primero ha sido quien ha dado la cara por Bush en el mundo, como representante de los Estados Unidos en la ONU, donde ha presentado pruebas que después se ha demostrado que eran falsas. Después del final de la guerra, Powell anunció que dejaría Bush, aunque éste ganara otra legislatura. Hay un matiz importante en esta cuestión, que es que según algunos analistas Powell podria dejar a Bush para intentar empezar su carrera política en solitario hacia la Casa Blanca.

Donald Rumsfeld (al ser el jefe del Pentágono) ha gozado de una absoluta confianza del presidente ya que ha sido un hombre que ha formado parte de las Administraciones Ford, Nixon, Reagan y Bush padre. Durante su periplo en la Administración Reagan, apoyó a Saddam Huseín, cuando éste se enfrentaba a Irán (Primera Guerra del Golfo). Durante los dos gobiernos de Clinton estuvo “apartado” en la empresa farmacéutica G.D. Searle (ahora propiedad de Pharmacia) y en General Instrument (ahora propiedad de Motorota).

En cuanto a Cheney, durante su “estancia” en la Administración de Bush padre, como secretario de Defensa llevó a los Estados Unidos a dos campañas militares: la invasión de Panamá y la Segunda Guerra del Golfo. Cheney es uno de los constructores de la política de George W. Bush y junto con Donald Rumsfeld son los “halcones” que han llevado a los Estados Unidos a Irak.

Actualmente en Irak, el representante de los Estados Unidos es Paul Bremen, pero parece ser que quien mueve los hilos y actúa “en nombre” de Cheney y Rumsfeld es Paul Wolfowitz. El otro “halcón” de Bush es Condoleeza Rice, a quien se le ha confiado la misión del control y la reconstrucción política y de infraestructuras de Irak; así pues, todas las decisiones en Irak las tomará una persona que, por su carácter político, no da muchos motivos para pensar que la retirada de las tropas norteamericanas en la zona del Golfo sea demasiado cercana en el tiempo.


 


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