Anuario 2003

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Washington ataca Irak sin el consenso de la comunidad internacional
La política interior: economía y elecciones

Los números de los Estados Unidos no empezaron nada bien el 2003, pero han acabado con un tercer trimestre espectacular para la economía norteamericana, con un crecimiento del 8,2% (y una previsión de crecimiento del 4% para el 2004) y un descenso del paro de un 0,3%, y según Andy Robinson, especialista en economía, “esta vez los ciclos económicos y los políticos parecen estar perfectamente sincronizados gracias en gran medida a una batería de estímulos fiscales [la Reserva Federal, o Fed ha mantenido “estoicamente” el precio del dinero en un 1%, la tasa más baja en 43 años], y aumentos en defensa y seguridad”. El hecho de que los ciclos económicos estén sincronizados con los políticos es de gran importancia porqué si Bush consigue que las elecciones para la presidencia del 2004 coincidan con una época de bonanza económica tiene prácticamente asegurado el segundo mandato en la Casa Blanca.

La cuestión es que la inversión ha empezado, por fin, a sustituir el consumo (que no garantizaba un crecimiento autosostenido i continuado). Este 8,2% de crecimiento es fruto de estas inversiones y las exportaciones, sobretodo en los sectores más fuertes de la economía como la tecnología y la informática (la inversión en ordenadores i software ha aumentado un 12% el último trimestre), y las telecomunicaciones (las previsiones de crecimiento en este sector son de un 6%). Pero, todo esto tiene un problema, que es que una vez conseguido este crecimiento, ¿quién comprará si no hay aumentos en los sueldos de los norteamericanos? Es muy probable que aquí entren en juego las exportaciones dada la situación en la que se encuentra el dólar. El hecho que el billete verde esté en unos niveles tan bajos, hace que sea muy atractivo el mercado norteamericano que otros mercados como el europeo (a finales del año 2003, la relación euro/dólar era de un 1,30).

Este año, el Producto Interior Bruto ha experimentado un crecimiento del 3,5% respeto el 2002, situándose en los 10,45 billones de dólares. Antes del inicio de la invasión de Irak, la Administración Bush manifestó su voluntad de reactivación de la economía con rebajas fiscales valoradas en 600.00 millones de dólares a diez años; una vez empezados los preparativos y la guerra en sí, el gasto militar cobró más importancia que las medidas sociales. En marzo ya se suavizó la rebaja fiscal para hacer frente a este gasto militar. En septiembre, la Casa Blanca pidió al Congreso 60.000 millones de dólares.

Actualmente Estados Unidos destina más de un 2,5% del PIB (en total, unos 276.000 millones de dólares) en gasto militar, y este año con la invasión de Irak, hasta se han batido los números de la guerra fría. De todas formas, los Estados Unidos viven actualmente una situación de déficit que habría sido impensable a finales del segundo mandato de Clinton, ya que durante este tiempo, la economía norteamericana ha pasado del superávit al actual 5% de déficit presupuestario.

A pesar de todo, la tasa de paro aún se sitúa en el 5,7% (en el último trimestre bajó un 0,3%), más de 43 millones de ciudadanos norteamericanos no tienen seguro médico y los Estados Unidos tienen 1,7 millones de pobres más que hace un año. Otro de los indicadores de la complicada situación que vive la población norteamericana, han sido los espectaculares cortes de luz que colapsaron Nueva York y otras ciudades del noreste del país durante un par de días (en total, 50 millones de personas), que provocaron unas pérdidas estimadas en unos 1.000 millones de dólares, y que hicieron admitir a Bush que la red eléctrica es demasiado antigua. Modernizarla costará más de 50.000 millones de dólares.



Schwarzenegger en California

Uno de los acontecimientos más importantes de este año en los Estados Unidos han sido las elecciones en California. Este estado, que produce el mismo PIB que Europa, ha pasado de ser demócrata a republicano, con el aliciente mediático que el nuevo gobernador es Arnold Schwarzenegger. El musculado actor descartó a finales de julio encabezar las listas republicanas. De todas formas, después de valorar sus posibilidades, y viendo factible conseguir ser escogido gobernador de California, en agosto se presentó como candidato republicano en el “late-show” de Jay Leno, y en septiembre empezó a ganar popularidad después de la retirada del candidato republicano Bill Simon para unas elecciones que se celebrarían el 7 de octubre. Debido a que las urnas que había en los colegios electorales del estado eran muy antiguas, un tribunal aplazó las elecciones temporalmente. Ya el 30 de septiembre, según varios sondeos, el actor que encarnó el famoso “Terminador” (puede que su gran enemigo en estas elecciones, por las comparaciones continuas que se han hecho entre el actor y el carácter de este personaje) ya era el favorito para ganar las elecciones en California.

Estos comicios se han celebrado después de que el partido republicano presentara más de un millón de firmas a la Secretaría de Estado pidiendo que se celebrara una especie de referéndum para destituir a Gray Davis de su cargo de gobernador. A parte de las firmas presentadas por los republicanos, dentro del seno del partido demócrata, también había la voluntad de que se produjera un cambio en el gobierno de California, visto el desastre al que Davis había llevado el estado.

Así pues, estos comicios en California han sido “dobles”. En primer lugar, hubo que botar la destitución o ratificación del hasta el momento gobernador demócrata, Gray Davis (un hombre “gris”, nunca mejor dicho, que había llevado California a un desastre económico). En segundo lugar, en el caso de que el pueblo del estado de California decidiera que Davis no tenia que continuar ejerciendo su cargo, había que celebrar unas elecciones para escoger un nuevo gobernador. Los candidatos fueron Davis para la reelección, Schwarzenegger, Richard Riordan (demócrata y antiguo alcalde de Los Angeles) y Cruz Bustamante (que podía tener opciones por el hecho de ser un “hispano” en un estado en el que la minoría étnica más grande es esta). Finalmente, después de disputas electorales, de que se desenterraran acusaciones de abusos sexuales de Schwarzenegger, de su supuesto pasado (como simpatizante de las causas nazis), y de que el actor pidiera perdón por los abusos sexuales cometidos años atrás, consiguió ser el nuevo gobernador del estado de California. Arnold “Arnie” Schwarzenegger ganó las elecciones de uno de los estados más importantes de los Estados Unidos con un 48% de los votos, i con uno de cada tres votos de los “hispanos” (una minoría que ya supera la afroamericana en los Estados Unidos, con el 13%).

Sin duda, la victoria de Arnold Schwarzenegger cambia la visión y el panorama político de los Estados Unidos de cara a las elecciones del 2004. Respecto al republicanismo del actor, el de Schwarzenegger es distinto al de George W. Bush, ya que “Conan The Republican” (uno de los apodos del actor) es menos conservador que el actual presidente de los Estados Unidos en temas de moral. El actor se ha manifestado, a diferencia de Bush, partidario, por ejemplo, del aborto.



A la búsqueda del candidato presidencial demócrata

Otro de los hechos importantes de este 2003 en la política interna de los Estados Unidos (aunque normal) ha sido la búsqueda de un candidato demócrata para enfrentarse a Bush en las próximas elecciones. Se supones que en un país en el que hay dos partidos mayoritarios, cuando uno de ellos esta en el Gobierno, el otro hace oposición, aunque el sistema político no ate tanto a los representantes que han votado los ciudadanos a una doctrina de partido (no hay una política de partido que haga que todos los congresistas demócratas voten lo mismo y dicte la línea a seguir a los representantes de cada Estado; cada congresista vota lo que cree que tiene que votar, ya que representa los intereses de su estado, no los de su partido).

Este año, los demócratas a duras penas han podido acabar de levantarse del porrazo electoral que supuso la derrota de Al Gore. De hecho, el partido demócrata no se ha empezado a dar cuenta que la campaña de Bush contra el terrorismo global podía ser “bueno” para ellos de cara a las elecciones que se celebrarán el 2004, y no fue hasta julio que la ofensiva del partido de la oposición de los Estados Unidos empezó tímidamente, diciendo que Bush había fracasado en su ofensiva en Irak y que los Estados Unidos “necesitaban amigos en el mundo”. O sea, una política alejada del unilateralismo recalcitrante de Bush, a pesar de que éste ya estaba pidiendo ayuda internacional y la acción de la ONU en el Golfo.

Antes pero, los demócratas han vivido un proceso interior para encontrar un candidato para hacer frente a Bush en las elecciones del año que viene. Des del día 3 de enero, en el que John Edwards, un joven senador demócrata, se sumó a la pugna para la presidencia de los Estados Unidos, se han ido añadiendo a la lista Lieberman (un hombre que confía en que el hecho de que su apellido sea judío no pese demasiado en su carrera en la carrera contra Bush), y un largo etcétera hasta conformar una lista que se puede limitar a los candidatos que aparecieron en un debate televisivo el 5 de mayo: Dennis Kucinich, Richard Gephardt, Al Sharpton, Joseph Lieberman, Moseley Braun (la única mujer, i además, afroamericana), Howard Dean, John Edwards, Bob Graham y John Kerry. Es significativo decir que en una encuesta aparecida el 2 de septiembre el electorado norteamericano admitía no conocer los candidatos demócratas. Además de los candidatos, se le ha sumado al final, como una especie aparte, un general retirado i antiguo jefe de la OTAN: Westley Clark.

Posteriormente, Howard Dean, exgobernador de Vermont, se ha perfilado más claramente como “el” candidato demócrata, y más cuando Al Gore le mostró su apoyo “oficialmente” en un acto celebrado en el barrio de Harlem de Nueva York, el día 10 de diciembre. En este acto, Gore dijo que Dean era “el único candidato que había podido deslumbrar la base en todo el país” y que, además, era el único que supo valorar correctamente la situación en Irak (Dean se posicionó des del principio de la guerra en contra del conflicto). La declaración de Gore, que significó el apoyo de una figura de peso del partido demócrata, cogió por sorpresa a los demócratas y sus candidatos, sobretodo a Joseph Lieberman, compañero de Gore en las elecciones de hace tres años para el cargo de vicepresidente.


 


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