Anuario 2003

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Washington ataca Irak sin el consenso de la comunidad internacional
El debate sobre el imperio norteamericano

El debate sobre si Estados Unidos es o no un imperio, y en el caso de que lo sea, si está en su punto álgido o está cayendo ha sido durante el 2003 muy presente en las estrategias de política internacional de los Estados de todo el mundo y en toda la intelectualidad mundial. El porqué de este debate surge en el momento en el que desaparece el conflicto entre los Estados Unidos y Rusia durante la Guerra Fría. Des de la caída de la Unión Soviética, los Estados Unidos no tienen un rival, y han tenido que buscarlo (y encontrarlo) en el concepto del terrorismo global, representado por la organización Al-Qaeda y su líder Osama Bin Laden. A partir de aquí, la política que han llevado a cabo ha sido de carácter unilateralista, no han buscado la unión con otros países a la hora de decidir hacia donde tiene que ir la lucha contra este nuevo rival. Es este unilateralismo el que des de Europa se ha equiparado al actual imperialismo norteamericano. Hay que definir pero, qué es imperialismo, y cuáles son las definiciones y opiniones de este termino des de los dos lados del Atlántico.

Según Emmanuel Todd, en el libro “Después del Imperio”, los Estados Unidos se están convirtiendo en un “problema para el mundo”, porque ya no son necesarios como guardias de la libertad política i el orden económico mundial. Su tesis se basa en que los países que forman el llamado “Eje del Mal” no son más que potencias secundarias que son agresivas, pero poco peligrosas. Según Todd, han “desaparecido” los enemigos de las mismas características y con capacidad de enfrentarse a los Estados Unidos, y esto convierte Estados Unidos en un país más, que no tiene porqué jugar el papel de país hegemónico. Actualmente los Estados Unidos se encuentran con que los enemigos de la Guerra Fría (China y Rusia), empiezan un proceso de apertura económica que les puede llevar a convertirse en un competidor, que no en rival.

Hay otras visiones de la cuestión, como la de Benjamín R. Barber, catedrático en la Universidad de Maryland, que basa sus tesis sobre el imperialismo americano en el concepto de la “nova pax americana”, que representa Bush. Según Barber, el ataque a Irak por parte de Estados Unidos responde a una visión de la política exterior idealista que hace el mundo a imagen y semejanza a los Estados Unidos para hacerlo democrático y libre, pero sin una voluntad de dominación, sino de pacificación, unión y estabilización.

Otra tesis es la de Joseph S. Nye, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard, que duda de que los Estados Unidos sean un imperio “en el sentido en que concebimos los imperios de ultramar, que consiguieron el cenit a finales del siglo XIX y a principios del XX”. Para decir esto se basa en que “la característica fundamental del imperialismo es el control político” y en la definición de David Abernethy: el imperialismo se entiende como “una relación de dominio y subordinación entre una instancia política o gobierno (la metrópolis) y uno o más territorios (colonias) que se encuentren fuera de las fronteras de la metrópolis, y a pesar de todo, son declaradas como su posesión legal”. Nye admite pero, que existen relaciones entre los Estados Unidos y otros países susceptibles a conducir a una “relación de explotación y ausencia de control político formal”, pero que el término “imperial” puede conducir al error. Según Nye, “el expansionismo provendrá, en todo caso, de tener que actuar crecientemente como policía del mundo en países periféricos en mayor mesura de lo admisible”. Esta tesis choca radicalmente con la de Todd, que, siguiendo la metáfora de Nye, diría que como no hay delincuentes suficientemente importantes, no es necesario que los Estados Unidos sean una policía del mundo.

Este año 2003, Estados Unidos ha demostrado con la invasión en Irak, que la política exterior norteamericana es de carácter unilateralista, ya que las decisiones que ha tomado la Administración Bush han ido al margen de la actuación que pudiera hacer Kofi Annan en la ONU, o las quejas de Francia o Alemania que pudieran hacer en el Consejo de Seguridad. Joseph S. Nye, que no se podría considerar un neoconservador, defiende que los Estados Unidos tomen la iniciativa en según que casos, y que “ningún país importante puede permitirse ser exclusivamente multilateralista”, pero sí admite que en muchas cuestiones como el tráfico de drogas, la estabilidad económica internacional o el cambio climático, Estados Unidos debería “movilizar coaliciones de alcance mundial a fin de afrontar estos riesgos y desafíos comunes” y que “debería inclinarse por el multilateralismo siempre que fuera posible, como forma de legitimar su poder y de conseguir una amplia aceptación de su nueva estrategia. El ataque preventivo legitimado por una sanción de naturaleza multilateral [como el realizado en Afganistán] es mucho menos costoso y constituye un precedente mucho menos peligroso que cuando declaramos enérgicamente que actuaremos por nuestra cuenta en calidad de juez, jurado y verdugo”.



La aplicación de la National Security Strategy en el 2003

En cuanto a políticas concretas, la National Security Strategy of the United States (la declaración de estrategias nacionales para la Seguridad Nacional) describe claramente cuales serán las políticas a seguir por parte de los Estados Unidos en materia de terrorismo, en los distintos conflictos en los que participa, o en las relaciones que tendrá con cada país. En lo que concierne al terrorismo, Estados Unidos declara que se luchará contra estas organizaciones mediante la acción continua, la acción preventiva (y hace una mención especial en que no habrá reservas en el caso de que los Estados Unidos tengan que actuar solos), el boicot político y económico a los países que simpaticen con este terrorismo, y que usarán su influencia conjuntamente con sus aliados y “países amigos”, darán apoyo a los Gobiernos modernos y que utilizarán la diplomacia, aunque inmediatamente afirman que [sic] “reconocemos que nuestra mejor defensa es un buen ataque”. En materia de terrorismo también se afirma que éste se combatirá no sólo en Estados Unidos, sino que también se trabajará con las Naciones Unidas en Afganistán, y finalmente, que la guerra contra el terrorismo global tiene como fundamento una lucha por los ideales y los valores democráticos de los Estados Unidos.

•En cuanto a la política que han mantenido los Estados Unidos con Europa, esta ha sido la de dejar hacer. El carácter unilateralista de las acciones de la Administración Bush ha llevado a Europa a una ruptura, ya que la mayoría de los países que forman la Unión Europea, y los que quieren formar parte de ella, han recibido bien las tesis de Bush y su decisión de atacar Irak, a excepción de Francia, Alemania y Bélgica, y en menor medida Holanda. Los dos primeros han sido los países que se han atrevido a plantar cara a los Estados Unidos delante del mundo, y (hecho importante) delante de la ONU y la OTAN, ya que en el caso de Francia, ésta era capaz de vetar los proyectos de resolución que presentaran los Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Durante los primeros meses de este 2003, en Europa (también en los países que daban su apoyo a los Estados Unidos) se ha vivido un clamor popular en contra de la invasión de Irak. Mientras en Europa se producían estas multitudinarias manifestaciones en contra de la guerra, Donald Rumsfeld decía en Italia que “daba por fracasada la diplomacia”. Así pues, según las declaraciones de un alto responsable de un ataque militar contra Irak, no se daba demasiado crédito a una política multilateralista, en la que los Estados Unidos actuaran con una Europa que les diera apoyo. Bueno, de hecho el apoyo se ha dado: Bush recibió el apoyo por parte del “Grupo de Vilnius” (formado por Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Macedonia y Albania) y del “Club de los Ocho” (Reino Unido, España, Dinamarca, Italia, Portugal, Hungría, República Checa y Polonia), pero principalmente por parte de un país: el Reino Unido. No deja de ser curioso que un personaje como Váklav Hável, con lo que ha significado para Europa, haya apoyado las tesis norteamericanas.

En cuanto a los encuentros diplomáticos entre los Estados Unidos y Berlín y París, éstos se han dado exclusivamente en la ONU, donde Washington ha amenazado más de una vez a los dos países, como el 10 de marzo, cuando los Estados Unidos anunciaron “graves consecuencias para Francia si usaba el veto en la ONU”. No fue hasta el mes de mayo de 2003 que los Estados Unidos y Francia y Alemania empezaron a volver a la normalidad en sus relaciones diplomáticas, a pesar de que la Administración Bush continuaba en tensión con la Unión Europea con las exigencias que hico a Bélgica para que retirase su ley de justicia universal que juzga crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad (que podrían haber cometido los Estados Unidos con los presos que están en la base militar de Guantánamo).

En cuanto a los países europeos, que juntamente con Estados Unidos forman el “trío de las Azores” (el Reino Unido y España), que tuvieron su máximo apoyo en Polonia (que actualmente está presente en una parte importante de Irak) i de Italia, han tenido ciertos problemas en su política interna, debido a su apoyo a los Estados Unidos. En España, el partido del presidente español, José María Aznar (Partido Popular), ha tenido la mayor parte de la población en contra de la guerra, y en el Reino Unido, el primer ministro, Tony Blair, ha tenido muchos problemas, no sólo con sus ciudadanos, sino también dentro de su partido (dimisiones de algunos de sus ministros), y su gobierno se ha visto manchado por el escándalo del supuesto suicidio del Doctor Nelly. Durante un tiempo, la BBC tuvo como fuente de información a Nelly, que había elaborado unos informes para el gobierno de Blair diciendo que no había razones suficientes para atacar Irak. El caso esta en proceso de investigación y a finales de año, Tony Blair declaró en una entrevista en la BBC que dimitiría si se demostraba que había mentido sobre el “caso Nelly”.

•En referencia al conflicto entre Israel y Palestina, darán apoyo a la creación de un Estado Palestino si los palestinos aceptan la democracia, luchan contra la corrupción y el terror. Además, piden a los líderes israelíes que ayuden a hacer viable la creación de este Estado Palestino. Este 2003, Abu Mazen ha sido primer ministro mientras Yásser Arafat ha estado viviendo protegido de los posibles ataques israelíes (el 23 de junio, el gobierno israelí declaró que se había planteado asesinarlo, pero que al final lo descartó). Los Estados Unidos han dado su apoyo a Mazen y además han lamentado a menudo las acciones de Israel contra la población civil palestina, y sobretodo contra la construcción del “muro de la vergüenza” que separa los asentamientos judíos de los territorios palestinos después de que el plan de paz propuesto por los Estados Unidos (la “Hoja de Ruta”) fracasara.

•Sobre el conflicto en el Indostán, entre la India y el Pakistán, los Estados Unidos dan su apoyo al Pakistán al declararse como país aliado en contra el terrorismo, i al “moverse hacia la edificación de una sociedad más abierta y tolerante”. La India también tiene el apoyo de los Estados Unidos, que la ve como uno de los poderes democráticos más importantes en el futuro del siglo XXI. A partir de aquí se les pide que construyan relaciones bilaterales para llegar a acuerdos que puedan evitar confrontaciones militares.

•En cuanto a América Latina, el documento habla especialmente de Colombia y el Perú, y declara que se han construido estrategias para luchar contra los cárteles que puedan introducir droga en Estados Unidos. Sobre la política exterior en Suramérica, uno de los viajes de Bush por el mundo ha sido Brasil, donde mantuvo una entrevista con Lula da Silva (según el presidente de Brasil “Bush y yo no nos gustamos, pero tenemos que entender” y “tenemos que demostrar que este país no es sólo fútbol y carnaval”).

•El documento de Estado hace mención especial a África, diciendo que Estados Unidos colaborará junto con otros países para conseguir “un continente africano que viva en libertad, paz y creciente prosperidad”. Los esfuerzos de los Estados Unidos con sus aliados europeos se concentraran en los Estados africanos más frágiles (uno de los conflictos en el que ha participado Estados Unidos ha sido el de Liberia, el Ejército norteamericano envió dos portaaviones a las costas del país africano sólo cuando la situación en el país fue dramática para la población civil). Además, uno de los propósitos de los Estados Unidos es el de crear una ley fuerte en los Estados africanos para que éstos no se conviertan en “paraísos para terroristas”. Finalmente, en relación a África, los Estados Unidos se comprometen a fijar la atención en grandes Estados del continente, como Sudáfrica, Nigeria, Kenia y Etiopía.

Las relaciones con Rusia, según el documento de estrategia de Seguridad Nacional, tendrán como piedra de toque una nueva construcción de relaciones estratégicas basadas en el hecho de que Estados Unidos y Rusia ya no son adversarios estratégicos. La política exterior norteamericana buscará intereses comunes y contará con el hecho de que Rusia cooperará en la guerra contra el terrorismo global, con la creación también de un acuerdo entre este país y la OTAN. Como compensación, los Estados Unidos facilitaran la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio.

•En cuanto a China, la Administración Bush declara que la “relación con China es una parte importante de nuestra estrategia para promover la región Asiático-Pacífica estable, tranquila y próspera”, y que la situación y el posicionamiento en contra del terrorismo de la China es muy importante dada la proximidad geográfica con Corea del Norte. A todo eso, hay que añadirle la declaración de que se considera muy positiva la obertura en materia de libertad de información, desarrollo de una sociedad civil y una nueva forma de hacer política más abierta. Además, se considera muy positiva la entrada de la China en la OMC, que dará más posibilidades a los norteamericanos en materia de exportaciones.

En cualquier caso, ni Rusia, ni China han dado su apoyo a la invasión de Irak que los Estados Unidos han llevado a cabo.

•Sobre las relaciones de los Estados Unidos con los países árabes, éste ha tenido una pequeña crisis con Marruecos por un acuerdo de comercio, pero es con los países productores de petróleo y cercanos a Irak que Estados Unidos ha mantenido una relación más tensa, como Siria e Irán. Esta crisis es la que ha llevado a Bush en sus viajes, a visitar futuros productores de petróleo en África, en la zona del Golfo de Guinea, una zona que según los expertos es muy rica en esta materia prima.

Con Turquía, un Estado de tradición islámica pero constitucionalmente laico, los Estados Unidos llegaron a mantener ciertos momentos de amor-odio porqué el Parlamento turco no permitía a los aviones que tenían que ir a bombardear Irak atravesar su espacio aéreo. No fue hasta que se llegó a un pacto no escrito por el cual los Estados Unidos podían pasar por el espacio aéreo turco, y Turquía podía controlar al pueblo kurdo (que con la invasión de Irak quería formar su propio estado) que la Administración Bush no consiguió una cierta estabilidad en las relaciones con este país. Finalmente, en Afganistán, los Estados Unidos han intentado mantener a raya los intentos de los talibanes de volver al poder, pero como los otros ejércitos que se encargan de mantener la estabilidad en el país euroasiático, han sufrido muchas bajas, aunque cuando lo han hecho, los ojos de los ciudadanos norteamericanos miraban hacia Irak.

 


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