Anuario 2004

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Las autoridades internacionales incrementan su presión sobre los serbobosnios en busca de la consolidación de un verdadero Estado
De la independencia a la cantonalización

La declaración de independencia de Bosnia respecto a la ex Yugoslavia se remonta al 3 de marzo de 1992, y fue reconocida internacionalmente el 6 de abril, después de un referéndum sobre la soberanía del territorio convocado por los miembros musulmanes y croatas del Parlamento Bosnio, boicoteado por los serbios. La independencia fue apoyada por el 99,7% de los votantes, con una participación de casi el 65% de los electores. El resultado obtenido disgustó a los serbios de Bosnia que, con el apoyo de la vecina Serbia y Montenegro, respondieron a la independencia con un levantamiento armado y partiendo la república de Bosnia según las distintas etnias que convivían (bosnios, croatas y serbios) con el objetivo de anexionar el territorio serbio bosnio al proyecto de “la Gran Serbia”.

En marzo de 1994, bosnios y croatas firmaron un acuerdo entre los dos grupos creando la Federación de Bosnia-Herzegovina. El 21 de noviembre de 1995, se firmaron los acuerdos de Dayton (Ohio), que ponían fin a tres años de guerra interétnica en Bosnia. La paz definitiva se firmó en Paris en diciembre de 1995, dejando atrás un balance 200.000 muertos y más de un millón de refugiados.

Los Acuerdos de Dayton dibujaron las fronteras, internacionalmente reconocidas, de Bosnia-Herzegovina con el objetivo de instaurar un gobierno democrático y multiétnico.

En uno de los puntos del plan de paz, se crearon las líneas maestras de la nueva República de Bosnia. El futuro gobierno estaría formado por dos entidades de tamaño muy parejo y cada una con su propia constitución: la Federación de Bosnia-Herzegovina (de bosnios y croatas, dividida en ocho cantones) y la República Serbia de Bosnia, también conocida como Republika Srpska (RS). En esta división territorial quedaba fuera el distrito de Brcko, donde se produjo la matanza de Srebrenica, ya que estaría bajo el mando de las tropas internacionales.

Los dos entes pasaban a compartir una presidencia colectiva de tres miembros elegidos por sufragio, un bosnio-musulmán, un croata y un serbio, que se van rotando en la dirección del Gobierno cada ocho meses; y un Parlamento de dos Cámaras, de Representantes y de los Pueblos. El Gobierno central y las dos Cámaras también representarían a las tres etnias que conviven en Bosnia, ya que se componían por dos tercios de miembros bosnios y croatas, y el otro tercio es de representación serbia.

Para asegurar el cumplimento de las cláusulas de la paz en Bosnia, se enviaron 60.000 militares de la OTAN, una fuerza internacional de mantenimiento de la paz, también conocida como tropas de la IFOR. Más tarde la IFOR fue relevada por un contingente menor, las fuerzas de estabilización (SFOR), bajo el mando de la OTAN, que han estado desplegados en la zona hasta el 2 de diciembre de este año, fecha en que dieron el relevo a las fuerzas de la Unión Europea, la EUFOR, en la misión “Althea”, a pesar de que la OTAN mantiene un pequeño contingente de tropas en Sarajevo con la misión de presionar a las autoridades serbiobosnias para que agilizen la detención de los criminales de guerra buscados por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), entre los que destacan Radovan Karadzic y el general Ratko Mladic. Otra de las funciones que tendrá este contingente de la OTAN será el de asesorar en la reforma del Departamento de Defensa de Bosnia.

El ministro de Defensa del Consejo europeo, Pieter Feith, explicó en Bruselas un día antes de desplegar la nueva misión militar de la UE en la diferencia entre la EUFOR y la SFOR. La primera priorizará el dialogo y las consultas con el Gobierno de Bosnia, con un trato de igual a igual entre las autoridades internacionales y las locales, y, si la estabilidad lo permite, centrarse en la erradicación de la corrupción y el crimen organizado, con operaciones en las zonas fronterizas y la cooperación con la policía serbia. La EUFOR también tiene, entre sus misiones, la ayuda en la formación de las fuerzas policiales bosnias, que les permita encontrar y detener a los prófugos reclamados por el TPIY en el menor tiempo posible.

En un plazo de cuatro años, la UE tiene previsto reducir a la mínima expresión su presencia militar en el territorio, ya que calculan que para esa fechas Bosnia tendrá un gobierno estable y democrático que permita la convivencia entre las distintas etnias: los serbios, los bosnios-musulmanes y los croatas, que actualmente engloban el 37, el 48 y el 14,3 por ciento del total de la población bosnia (calculada en 4 millones de habitantes), respectivamente.

 


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