Anuario 2004

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Las autoridades internacionales incrementan su presión sobre los serbobosnios en busca de la consolidación de un verdadero Estado
Los serbios admiten el genocidio de Srebrenica

En octubre de este año las autoridades serbobosnias reconocieron, nueve años después de la paz de Dayton, que más de 7.000 musulmanes o bosnios fueron asesinados en Srebrenica, en el este de la República Federal de Bosnia, cuando las tropas serbobosnias atacaron el territorio protegido por la ONU, en julio de 1995, poco antes del fin de la guerra. Así lo ha recogido un informe de la comisión del Gobierno de los serbios de Bosnia.

Ha costado mucho tiempo que el Gobierno de la República de Sprska (RS) admitiera el genocidio, probado por infinidad de testimonios, y que ha motivado múltiples tensiones entre los familiares de las victimas, que se agruparon en torno a la Cámara de Bosnia para los Derechos Humanos, y la indignación de las autoridades internacionales. El propio presidente serbio, Boris Tadic, pidió perdón en Sarajevo, en una visita oficial en diciembre, por los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas serbias.

A finales del 2003 la presión sobre los serbios, tanto en Belgrado como en Sarajevo, y de la OTAN tuvo efecto y los mandatarios de la RS crearon una comisión de investigación, formada por jueces y juristas serbios, a solicitud del Tribunal Constitucional de Bosnia. La Comisión nacía a partir de la petición de búsqueda de bosnios desaparecidos tras el sitio y la matanza de Srebrenica (1995) a manos del Ejército serbio. En abril, la comisión hizo publico un informe preliminar en el que se denunciaban las obstrucciones que llevaron a cabo los ministerios de Defensa e Interior de la República Sprska. En junio, se publicó un informe en el que se especificaban algunas localidades, 34 para ser exactos, en las que se habían cometido matanzas y una descripción de la participación de unidades de la policía y del ejército serbiobosnio en la matanza, y cuatro meses más tarde la comisión divulgó un último informe que cifraba en 7.000 las personas asesinadas, pero esta cifra puede aumentar puesto que se han ido localizando nuevas fosas comunes con víctimas bosnias de la guerra. El TPIY califica la como un genocidio, y uno de sus responsables, Momir Nikolic, ha sido ya condenado. Algunos observadores internacionales vieron el informe no tanto como un signo de cooperación y arrepentimiento, sino como una respuesta a la amenaza internacional de continuar cesando a políticos y jueces, práctica que está llevando a cabo Paddy Ashdown, administrador internacional para Bosnia, a imponer sanciones y llegado el caso, a disolver la autonomía del Gobierno de la República de Sprska

 


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