Anuario 2004

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Un terrible maremoto cierra un año marcado por las luchas separatistas
Los candidatos a la presidencia

Susilo Bambang Yudhoyono es un militar más apreciado por sus capacidades intelectuales que por las de mando. Tras una amplia carrera militar, en 1998 fue elegido diputado dentro del cupo militar que en aquel momento existía en la legislación electoral del país, y fue nombrado jefe de asuntos sociopolíticos de las Fuerzas Armadas indonesias. Fue uno de los miembros del comité especial encargado de estudiar las posibles vías de reforma política que ayudasen al país a salir de la dictadura de Suharto. Tras ser elegido ministro de Minas y Energía por el presidente Wahid en 1998, abandonó la carrera militar, aunque en mayo de 2001 dimitió por desavenencias con el presidente. En agosto de ese mismo año, la presidenta Megawati lo nombró para el mismo cargo, del que no dimitió hasta marzo de 2004, para presentarse a las elecciones presidenciales. Yudhoyono es considerado un hombre que quiere reformar el antiguo sistema que había impuesto Suharto pero desde dentro, sin luchar abiertamente contra él.

Megawati Sukarnoputri es la hija del héroe de la independencia del país, Sukarno, que se autoproclamó presidente en 1945 y que desde 1957 a 1967 impuso lo que el denominaba una “democracia guiada”, un eufemismo para denominar su dictadura personal. Megawati quería estar en el mundo de la política al igual que hizo su padre y en el año 2001, después de que obligasen a dimitir al presidente Wahid por un caso de corrupción, fue nombrada presidenta del país. Sukarnoputri era en el momento de su llegada al poder la figura más popular de Indonesia y era el símbolo del espíritu de reforma que logró derrocar a la carismática figura de Suharto en 1998. Pero la presidenta no fue capaz de cumplir las expectativas que el pueblo había depositado en ella y su presidencia ha sido tildada de pasiva e ineficaz, lo que explica los malos resultados logrados en estas últimas elecciones por su formación.

El tercer candidato era el general Wiranto, que fue un gran aliado de Suharto. Lo que más pesaba en su expediente eran las acusaciones que las Naciones Unidas hicieron recaer sobre él por crímenes contra la humanidad, ya que él fue uno de los responsables de que en 1999 miles de independentistas timorenses murieran y que 250.000 fueran deportados tras convocarse un referéndum para votar la independencia del país. Su intención era evitar que Timor Oriental se declarase independiente y como no consiguió evitarlo, decidió reprimir a los timorenses que acababan de decidir que querían que su futuro no estuviese ligado al Gobierno de Yakarta.

 


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