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El Partido Liberal de Paul Martin gana las elecciones celebradas en junio aunque deberá gobernar en minoría
Unas elecciones marcadas por la corrupción

Las elecciones ganadas de forma minoritaria por Paul Martin tenían ciertos visos históricos puesto que eran las primeras en once años a las que no se presentaba el veterano político Jean Chrétien, del Partido Liberal y primer ministro de Canadá desde 1993, hecho que le llevó a ser el presidente más longevo de los países occidentales. Tanto es así, que desde la Administración Bush se le conocía con el sobrenombre de “Dino” (diminutivo de dinosaurio).

Sin embargo, la elecciones fueron convocadas el 23 de mayo por el que había sido su delfín, su ministro de Economía y Finanzas y sobre todo su rival por el liderato del Partido Liberal canadiense, Paul Martin (Ontario, 1938). Martin ocupaba el cargo de primer ministro desde diciembre de 2003, cuando dimitió Chrétien. El gesto del entonces jefe del Ejecutivo canadiense de ceder el puesto meses antes de concluir el que era su tercer mandato, se consideró normal en Canadá, ya que el primer ministro del país transfiere su cargo al que será su sucesor para que éste llegue a las siguientes elecciones desde el puesto de mando.

Así, Martin llegó a los comicios de junio con el objetivo de reafirmar su mandato (hasta el momento heredado). Sin embargo, la reelección no se presentaba nada asequible sobre todo porque aún coleaba el escándalo de la esponsorización ilegal del Partido Liberal o también llamado “escándalo de los anunciantes”. En la década de los noventa, con Chrétien como presidente y Martin como ministro de Economía y Finanzas, la exaltación nacionalista y soberanista del Québec se hizo cada vez más latente. Para revertir esa tendencia, el Gobierno de Ottawa pagó, entre 1996 y 2002, una cifra cercana a 65 millones de dólares a varias agencias de publicidad afines al Partido Liberal para que trataran de inducir a la población de esta provincia francófona a sentirse más vinculados con Canadá. A esto debe sumarse el referéndum para la independencia del Québec convocado para 1995.

Con toda esta polémica aún coleando, el propio candidato de la oposición, el conservador Stephen Harper, consideró que celebrar los comicios a finales de junio era inadecuado ya que “el primer ministro Paul Martin prometió que no habría elecciones hasta que no se resolviera definitivamente el escándalo de la publicidad fraudulenta”. De todos modos, al final sí se celebraron elecciones y el escándalo de las campañas propagandísticas adjudicadas a las agencias publicitarias pro liberales, tendrá un nuevo episodio a principios de 2005, cuando Martin declare ante la Comisión Gomery, encargada de la investigación desde el mes de septiembre.

Al caso de la esponsarización se le suma otro caso de corrupción, aún no aclarado. En marzo se supo que el Partido Liberal había entregado a Irving Shipbuilding Inc, conglomerado de empresas propiedad de la familia Irving -una de las más pudientes del país- una cantidad cercana a 55 millones de dólares para crear empleo en la provincia de New Brunswick. La dádiva se hizo sin atender a cómo iba a ser gastado el dinero. Esta donación a los Irving se enlaza con la acusación realizada el año pasado a varios miembros del Gabinete de Chrétien por aceptar regalos y servicios -tales como avionetas o fincas privadas- por parte del poderoso clan.

 


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