Anuario 2004

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Una coalición de centroderecha se hace con el poder tras el ingreso en la UE y la OTAN
El problema de los ciudadanos “borrados”

Eslovenia se presenta como un país ejemplar en el ámbito jurídico, económico, y de derechos de las minorías, pero no puede obviar el vacío legal que padecen 18 mil ciudadanos llamados borrados, que conviven entre los dos millones de habitantes que tiene el país balcánico.

En el momento de la independencia eslovena, 200.000 personas de otras repúblicas ex yugoslavas vivían en Eslovenia, principalmente, croatas, serbios y bosnios. Estos ciudadanos eslovenos recibieron un ultimátum de seis meses en junio de 1991, fecha de la independencia de Eslovenia respecto la antigua Yugoslavia, para registrarse “legalmente”. Unas 170.000 personas se legalizaron, 12.000 abandonaron Eslovenia y las 18.000 restantes que no se presentaron fueron borradas automáticamente del registro estatal, con la consecuente pérdida de derechos sociales y políticos. Estos ciudadanos fueron borrados de los registros, quedándose sin trabajo, sin beneficios de salud y seguridad social, y sin Estado propio.

Los borrados constituyen la “única mancha” en el expediente de derechos humanos del país esloveno. Durante la negociación con la UE para el ingreso de Eslovenia en su seno, las autoridades europeas presionaron para que se legalizará la situación de estos 18.000 borrados, pero ni la población ni el Gobierno esloveno, dejando salir su nacionalismo más ultra, están dispuestos a reconocer a los borrados y a compensarlos económicamente por los años perdidos.

 


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