Anuario 2004

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Gaddafi trata de recuperar el tiempo perdido con Occidente mediante una frenética actividad diplomática
El régimen libio desmantela sus instalaciones nucleares con la colaboración de EE.UU.

En diciembre de 2003, Libia anunció que pondría fin a su programa de armas de destrucción masiva. Y Estados Unidos no quería quedar al margen de tamaño acontecimiento. Así, el pasado 19 de enero la Administración Bush acordó, junto con Gran Bretaña, colaborar con la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) para desmantelar el programa nuclear libio: Washington se encargaría de destruir el material, mientras la organización de la ONU velaría porque Libia cumpliera su compromiso con el Tratado de No Proliferación. Este proceso culminó, en parte, a principios de marzo, cuando un carguero zarpó de las costas libias con destino a Estados Unidos. Transportaba, entre otras cosas, 500 toneladas de centrifugadoras, necesarias para enriquecer uranio, y misiles de largo alcance, incluidos cinco Scuds y sus respectivas lanzaderas, según anunció la Casa Blanca. “Prácticamente se puede decir que ya hemos completado la eliminación de armas de destrucción masiva”, aseguró en mayo el ministro de Exteriores libio, Abdurrahman Shalgam.
 


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