Anuario 2004

Afganistán
Albania
Alemania
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Armenia
Azerbaiyán
Bielorrusia
Birmania
Bolivia
Bosnia-Herzegovina
Brasil
Camboya
Canadá
China
Colombia
Corea del Sur
Croacia
Eslovenia
Estados Unidos
Francia
Georgia
Gran Bretaña
India
Indonesia
Irak
Irán
Israel
Italia
Japón
Kazajstán
Kosovo
Líbano
Libia
Macedonia
Malasia
Marruecos
México
Nepal
Pakistán
Palestina
Polonia
Rumania
Rusia
Sáhara Occidental
Serbia
Siria
Sri Lanka
Sudán
Tailandia
Taiwán
Túnez
Ucrania
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
México
El resurgir del PRI y la carrera para las elecciones de 2006 lastran la gestión de Fox
Una precampaña bajo la sombra de la corrupción

México está viviendo un 2004 inmerso en precampaña electoral, a pesar de que restan aún un año y siete meses para los comicios. Sin embargo, los principales partidos empiezan a posicionarse para lanzar al candidato a sustituir al presidente Vicente Fox. Representando al Partido de la Revolución Democrática (PRD), uno de los aspirantes es el actual alcalde de Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, quien mezcla populismo y ofrece medidas sociales para llegar al electorado azteca. Por el PRD también se ha postulado Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del partido, que en marzo dimitió de todos sus cargos al considerar vulnerado su honor porque el presidente del partido, Leonel Godoy, le llamó “dictadorzuelo”. Otro pretendiente al puesto es el ex canciller mexicano Jorge Castañeda, independiente, que fue ministro de Relaciones Exteriores durante el primer tramo del mandato de Fox. Representando setenta años de régimen príista y con ganas de volver al poder, han salido varios nombres aunque ninguno se ha confirmado definitivamente: el presidente del partido, Roberto Madrazo; el coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en el Senado, Enrique Jackson, y los gobernadores de Veracruz, Miguel Alemán; de Hidalgo, Manuel Ángel Núñez; y del Estado de México, Arturo Montiel. Finalmente queda por confirmar el candidato del conservador Partido de Acción Nacional (PAN), actualmente en el poder.

Así pues, la cita es en 2006. El máximo favorito, según los sondeos, es el actual alcalde de México DF, Andrés Manuel López Obrador, cuyo nombre en la prensa del país se convierte en el acrónimo AMLO. Este ex príista de 52 años goza de un innegable respaldo entre la ciudadanía, que le siente como uno de los suyos. Teniendo en cuenta que en México, el 50% de sus 104 millones de habitantes viven bajo el umbral de la pobreza, se valora en gran medida el hecho de que el alcalde de la mayor ciudad del país se desplace en turismo, habite un piso modesto y se declare contrario a las prácticas neoliberales. Además, López Obrador realiza consultas a la ciudadanía sobre temas como el precio del transporte o la idoneidad de situar pasos elevados, aunque después actúa a su gusto, y dota con una pensión de 600 pesos mensuales a los ancianos y de 670 a las madres solteras. Con todas estas medidas de “baja intensidad”, no son pocos los miembros de la oposición que le tachan de electoralista.

Dentro del PRD también se ha presentado Cuauhtémoc Cárdenas, otro político procedente de la órbita del PRI, del cual se separó en 1988 para crear el Partido Revolucionario Democrático. Bajo el eslogan de Un México para todos, Cárdenas, hijo del que fuera presidente príista del país, Lázaro Cárdenas, entre 1930 y 1940, prepara su candidatura para acceder a la presidencia de México. De confirmarse, sería la cuarta vez que Cárdenas intenta obtener este cargo. Sus puestos más importantes hasta el momento han sido los de Gobernador del Estado de Michoacán (1980-86) y jefe de gobierno de Distrito Federal (1997-99). Al ser miembro del PRD al igual que López Obrador, Cárdenas ya ha afirmado que “si surge otro líder con apoyo del PRD y otras fuerzas político-sociales con intención de democratizar el país”, él se sumaría al proyecto. Sin asegurar que este hombre pueda ser López Obrador, Cárdenas ya ha afirmado su desacuerdo con el proceso de desafuero que se está llevando a cabo contra el alcalde de México DF.

A finales de marzo se presentó la candidatura de Jorge Castañeda a la presidencia de la República. Su proyecto pasa por consolidar el cambio democrático, social y político para México, haciendo especial hincapié en la seguridad jurídica, una mejora del sistema educativo, una reforma de las instituciones y una nueva financiación del Estado.

Por su parte, el PRI prepara su vuelta al poder que ostentó desde 1929 hasta 2000, año en que fue derrotado por Vicente Fox. A pesar de no haber candidato confirmado, este factor no parece preocupar a su presidente, Roberto Madrazo, que asegura que el partido trabaja en la plataforma y el programa de las elecciones de este año (a gobernador en diferentes estados). El PRI ve estos comicios como la oportunidad de situarse en una posición franca para abordar con éxito las presidenciales de 2006. El nuevo PRI quiere tender hacia una política más social, que dé a México todas aquellas cosas (trabajo, educación, salud) de las que carece, y que “recupere la República través de un partido que pertenezca a los ciudadanos y no sólo a sus militantes o sectores”, según palabras de otro de los candidatos, Miguel Ángel Núñez Soto.

Finalmente está el candidato del PAN, actual partido en el poder. Durante unos meses se especuló con que la persona que ocuparía el sillón de Vicente Fox sería su propia esposa, Marta Sahagún, quien en más de una ocasión ya ha demostrado sus aspiraciones políticas. Éstas incluso provocaron la dimisión del portavoz y secretario de Fox, Alfonso Durazo, por considerar que la primera dama se entrometía demasiado en asuntos de política nacional. Pero ya a principios de julio, Vicente Fox confirmó que tanto él como su esposa abandonarían la política al término de esta legislatura.

Descartada la primera dama, el proceso para buscar el nombre de quien aspira a sustituir al frente del partido y en la presidencia del país a Vicente Fox parece que se va a hacer mediante elecciones primarias. Varios nombres ya han saltado a la palestra: el secretario de Gobernación, Santiago Creel, Felipe Calderón Hinojosa o Carlos Medina Plascencia. Desde el partido se destaca que el candidato saldrá de un proceso de elecciones interno, para, de esta manera, “llegar unidos y cohesionados a lo que es la candidatura presidencial”.

A pesar de este baile de nombres aún por confirmar, quien mejor situado se encuentra en la línea de salida es el actual alcalde de México DF, Andrés Manuel López Obrador, aunque durante el último año ha pasado por vicisitudes que le pueden apartar de la presidencia de la República.

La primera de ellas ha sido el proceso de desafuero que se está llevando contra su persona. De prosperar esta denuncia presentada por la Procuraduría General de la República (PGR, el órgano encargado de perseguir los delitos federales), el alcalde sería apartado de la carrera electoral, y con él, el más serio candidato a la victoria final, al no poder optar a la presidencia por hallarse inmerso en un proceso judicial. La acusación indica que participó de forma ilegal en la paralización de unas obras en un hospital llamado “El Encino”, desobedeciendo de esta forma una sentencia judicial.

Pero el alcalde capitalino no se quedó callado y acusó tanto a Fox como al PRI de intentar inhabilitarle. Además hizo un llamamiento a la “resistencia civil pacífica” para parar lo que desde su entorno se define como un “golpe civil técnico”. Aparte de defenderse como gato panza arriba, López Obrador cuenta con el apoyo de una gran masa social. A finales de agosto se manifestaron más de 200.000 personas en DF en contra del proceso que se está llevando a cabo contra su alcalde.

Por si la propuesta de inhabilitación no funcionara, el PAN y el PRI ya empezaron a mover ficha. Ambos partidos aprobaron el primer paso de una reforma constitucional por la que se restan 800 millones de dólares del presupuesto para gobernar DF. Con esta ostensible rebaja, justificada en que será el Estado el que pague el sistema educativo en vez de la ciudad, las políticas más populares de López pueden verse seriamente mermadas.

Pero el alcalde tuvo más problemas, todos ellos relacionados con personas de su entorno. A mediados de noviembre fue encarcelado el que fuera uno de sus colaboradores más cercanos, René Bejarano. El ex secretario particular de AMLO y ex presidente del Congreso capitalino fue grabado en video mientras recibía un fajo de dinero del empresario de origen argentino Carlos Ahumada. Con esta grabación, difundida a principios de marzo, se inició lo que en México se llamó los “vídeo-escándalos”, que amenazan con retratar a otros colaboradores del gobierno capitalino. Según Bejarano, el dinero recibido de mano de Ahumada iba destinado a financiar la campaña perredista. Pero el PGR no lo creyó y le imputó delitos de lavado de dinero, extorsión y delitos electorales.

Otro de los vídeos que marcaron el entorno mediático de López Obrador fue el que protagonizó el ex secretario de finanzas del gobierno capitalino, Gustavo Ponce. En la grabación se veía a Ponce apostando en un casino de Las Vegas. A raíz de la difusión del vídeo se le acusó de fraude y de enriquecimiento ilícito, y fue posteriormente arrestado y encarcelado. Por si acaso, López Obrador aseguró que ignoraba las aficiones del que fuera su colaborador y le comunicó su destitución fulminante.

 


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies