Anuario 2004

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La dimisión de Baker aleja aún más la solución al conflicto
La larga travesía por el desierto del plan Baker

El Plan de paz para la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental, más conocido como plan Baker, ha pasado por más bajos que altos desde que, a principios de 2003, el enviado personal del secretario general de la ONU en la zona, el norteamericano James Baker III, lo presentó por primera vez a las partes implicadas.

Para entonces, se confiaba en que Marruecos no pondría ningún impedimento a la propuesta, ya que el mismo Baker había admitido, en 2002, que el reino alauí era en gran medida el diseñador del plan. Las dudas se disiparon apenas dos semanas antes de la aprobación del documento por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Concretamente, a mediados de julio de 2003, cuando el país magrebí rechazó la última propuesta de Baker, una postura que reiteró el 22 de octubre. "Marruecos quiere reafirmar con fuerza su rechazo del plan presentado por James Baker, tanto a nivel de su arquitectura general como a nivel de sus modalidades prácticas", anunció el Gobierno marroquí en un comunicado. Francia, claro está, siguió pronto los pasos de su ex colonia.

Los independentistas saharauis, por su parte, apostaron por el camino inverso, ni más ni menos. En un primer momento, rechazaron el nuevo plan de paz, para, poco después de la negativa de Marruecos, acabar aceptándolo. Fueron muchos los analistas políticos que calificaron la actitud del Polisario de huida hacia delante. Pero, ante todo, la consideraron un intento de dejar solo a Marruecos en su rechazo y destapar así su intransigencia en el conflicto. Sea como fuere, la realidad es que, a fecha de hoy, tanto el Polisario como su principal valedor, el Gobierno argelino, parecen ser los únicos que continúan confiando en la viabilidad del plan Baker.

Y eso que la última propuesta del diplomático estadounidense no beneficia precisamente a los saharauis en algunos aspectos. Por ejemplo, en los criterios que fija para determinar quién podrá votar en el referéndum sobre la libre determinación que contempla la propuesta Así, el plan Baker incluye en el censo a todos aquellos que hayan vivido en el territorio más de 25 años, lo que daría el derecho a voto a los miles de colones marroquíes que se han instalado en la zona desde el inicio del conflicto, en 1975. Esto probablemente inclinaría la balanza a favor del reino alauí en el caso de que se celebrase finalmente una consulta popular.

 


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