Anuario 2004

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La división política del país impide la plena normalización de Serbia
El “atentado” al presidente serbio

El 1 de diciembre se produjo un extraño incidente en las calles de Belgrado. Un vehículo intentó embestir al coche oficial del presidente de Serbia, Boris Tadic, cuando circulaba por el centro de la ciudad. En un primer momento y, según el gabinete presidencial, se pensó que se trataba de un atentado y el automóvil del agresor huyó a gran velocidad. La psicosis en el seno del gabinete presidencial fue total, y más si se tienen en cuenta los antecedentes. El anterior primer ministro serbio, Zoran Djindjic, fue asesinado a tiros en Belgrado el 12 de marzo del 2003, supuestamente obra de una banda mafiosa, en el segundo intento de acabar con él. En el primero, Djindjic consiguió escapar de una emboscada gracias a la pericia de su chófer.

El 2 de mayo, Milorad Lukovic, antiguo jefe de la guardia pretoriana de Slodoban Milosevic, los “boinas rojas”, también conocido como “Legija”, se entregó voluntariamente a la policía. A Lukovic se le inculpaba por el asesinato de Zoran Djindjic.

Con estos antecedentes, el actual primer ministro, Vojislav Kostunica exigió abrir una investigación sobre los hechos. La investigación dio sus frutos, dos días después: el ministro del Interior serbio, Dragan Jocic, salía para declarar que el supuesto intento de asesinato no era más que un incidente ligado a los nervios que provoca el tráfico de la capital serbia. El infractor trabajaba en la embajada de Estados Unidos y confesó que él conducía el coche que embistió a la caravana presidencial.


 


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