Anuario 2004

Afganistán
Albania
Alemania
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Armenia
Azerbaiyán
Bielorrusia
Birmania
Bolivia
Bosnia-Herzegovina
Brasil
Camboya
Canadá
China
Colombia
Corea del Sur
Croacia
Eslovenia
Estados Unidos
Francia
Georgia
Gran Bretaña
India
Indonesia
Irak
Irán
Israel
Italia
Japón
Kazajstán
Kosovo
Líbano
Libia
Macedonia
Malasia
Marruecos
México
Nepal
Pakistán
Palestina
Polonia
Rumania
Rusia
Sáhara Occidental
Serbia
Siria
Sri Lanka
Sudán
Tailandia
Taiwán
Túnez
Ucrania
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
Afganistán
Los afganos legitiman a Karzai como presidente, pero el país sigue controlado por los “señores de la guerra”
La Constitución afgana

La aprobación de la Constitución era el paso previo para que se celebraran las elecciones. Con unas semanas de retraso por la falta de consenso, los 502 miembros de la Loya Yirga o Gran Asamblea de las tribus afganas llegó a un acuerdo final el 4 de enero. De esta manera, se establecía una democracia islámica basada en un sistema presidencialista y laico. Sin embargo, la Constitución afirma que, por encima de todo, se respetarán las normas del Islam. Muchos analistas internacionales ven en este punto la posibilidad de que se acaben imponiendo los preceptos de la Sharia (ley islámica). El presidente será el encargado de elegir a sus dos vicepresidentes y a otras representantes importantes del Ejecutivo. Uno de los puntos más conflictivos era el que hacía referencia a los poderes del presidente, ya que a algunos miembros de la Gran Asamblea les parecían excesivos. Otra cuestión que costó consensuar fue la de la lengua. Los delegados de la Loya Yirga de las minorías uzbeka, tayika o hazara exigían el reconocimiento de todas las lenguas del país, y el borrador de la Constitución sólo contemplaba como oficiales el pashtun y el daí, los idiomas mayoritarios. Finalmente, el resto de lengua sólo serán oficiales en las regiones en las que se hablen. Cuando parecía que las negociaciones se iban a suspender, y un centenar de miembros amenazaba con boicotear las reuniones, un enviado especial de Naciones Unidas medió entre las partes y, aunque no han trascendido los motivos, tras el encuentro, todos los integrantes de la Loya Yirga apoyaron la Carta Magna. No obstante, quedó patente que el nuevo Gobierno debe trabajar para que las diferencias étnicas no supongan una amenaza para alcanzar la estabilidad en un país roto.
 


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies