Anuario 2004

Afganistán
Albania
Alemania
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Armenia
Azerbaiyán
Bielorrusia
Birmania
Bolivia
Bosnia-Herzegovina
Brasil
Camboya
Canadá
China
Colombia
Corea del Sur
Croacia
Eslovenia
Estados Unidos
Francia
Georgia
Gran Bretaña
India
Indonesia
Irak
Irán
Israel
Italia
Japón
Kazajstán
Kosovo
Líbano
Libia
Macedonia
Malasia
Marruecos
México
Nepal
Pakistán
Palestina
Polonia
Rumania
Rusia
Sáhara Occidental
Serbia
Siria
Sri Lanka
Sudán
Tailandia
Taiwán
Túnez
Ucrania
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
Georgia
El nuevo presidente Saakashvili se afana en integrar a las repúblicas separatistas
La presión de la población adjara y del Gobierno de Tiflis provocan la dimisión de Aslan Abashidze

Desde que se anunciara la fecha de las elecciones presidenciales, Aslan Abashidze, el líder que ha controlado la región autónoma de Adjaria desde 1991, se mostró reacio a que los adjaros participaran en las elecciones. Finalmente, los colegios electorales de este territorio se abrieron, y tanto la clase política como los ciudadanos avalaron el nuevo régimen georgiano. A principios de enero las autoridades de Adjaria tuvieron otros gestos positivos hacia Tiflis, como la trasferencia de fondos al Gobierno central después de dos años, o la adopción de la nueva bandera estatal. Sin embargo, pronto se empezarían a producir las primeras discrepancias entre el líder georgiano y el adjaro, que provocó el final de la carrera política de Abashidze a principios de mayo. El primer desencuentro se produjo cuando las autoridades de Batumi, capital de Adjaria, detuvieron a dos miembros del movimiento juvenil Kmara, que participó de manera activa en la revolución de terciopelo. Mientas que la policía adjara les acusaba de tráfico de armas y el presidente les tachaba de criminales, los líderes georgianos exigían su liberación. Este hecho desencadenó un cruce de acusaciones entre las dos partes, pero la situación se empezó a agravar a finales de enero, cuando se produjeron los primeros enfrentamientos violentos entre los partidarios y detractores de Abashidze en las calles de Batumi. A principios de marzo, el presidente Saakashvili le envía un ultimátum al líder adjaro para que en una semana desarme a todos los grupos ilegales y se permita la entrada a la región a los miembros del Gobierno central, sin excluir una intervención militar si el líder adjaro no accedía a esas peticiones. La amenaza del presidente de Georgia coincide con el anuncio de las autoridades georgianas de que el puerto de Batumi, que se encuentra en territorio de Adjaria, había sido minado por los adjaros. Por este puerto, el mayor del mar Negro en comercio de petróleo, se calcula que circulan diariamente 100.000 barriles de crudo kazako y turco. Aslan Abashidze responde al ultimátum acusando a Tiflis de intentar asesinarlo en varias ocasiones. Además, no accede a las peticiones georgianas y los mandos adjaros impiden que Saakashvili y a varios ministros georgianos que entren en la región. Tras el incidente, Georgia pone en alerta a su Ejército y cumple sus amenazas: cierre del puerto y del aeropuerto de Batumi, y se revisa minuciosamente la entrada de mercancías para evitar que la población se armara. Ante tal situación, Rusia, Estados Unidos y las instituciones europeas llaman a los líderes al diálogo para evitar un enfrentamiento armado. Sin embargo, las dos partes no llegan a ningún acuerdo ya que el líder adjaro se niega a perder su poder en la región a favor de Saakashvili, que había pedido en repetidas ocasiones su dimisión. Las protestas de la población de Adjaria en contra de su presidente a principios de mayo provocan la intervención directa de Rusia en el conflicto y, a raíz de los nuevos brotes de violencia, Moscú envía a un mediador para intentar solucionar el conflicto. Tras el encuentro, Aslan Abashidze dimite, y ese mismo día abandona Batumi para trasladarse a la capital rusa en compañía del secretario del Consejo de Seguridad del Kremlin. Fuentes cercanas al anciano líder adjaro revelaron que Abashidze aceptó las “garantías de seguridad personal” que Saakashvili le ofreció a cambio de su dimisión. Familiares y allegados del ex presidente también abandonaron Batumi. A partir de ese momento, las autoridades georgianas nombran un nuevo Gobierno interino y llevan a cabo varias detenciones de colaboradores del anterior líder, que son acusados de abuso de poder y estafa. También se llevó a cabo una investigación sobre el patrimonio de Abashidze, al que en agosto se le confiscaron todos sus bienes y los de gran parte de su familia (se estima que su patrimonio asciende a casi cien millones de dólares). El 20 de junio se celebran las elecciones parlamentarias y el partido favorable a Saakashvili, Adjaria Victoriosa, consigue el 75 por ciento de los votos. El Partido Republicano, la única formación de la oposición adjara durante años, obtiene casi el 10 por ciento. Aunque los republicanos anunciaron que los resultados estaban falsificados, los enviados del Consejo de Europa consideraron que los votantes ejercieron su derecho a voto libremente.
 


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies