Anuario 2004

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El nuevo presidente Saakashvili se afana en integrar a las repúblicas separatistas
Crisis interna en Abjazia

Las autoridades de Abjazia mostraron a principios de año su disponibilidad para reabrir un proceso de paz con Georgia sin condiciones previas. Sin embargo, a petición de los abjazos, son las autoridades rusas quienes se encargan de mediar en el conflicto territorial. Por ello Saakashvili se reunió en febrero con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú para llegar a un acuerdo sobre la reapertura de las negociaciones sobre el estatus político de Abjazia. El punto principal que trataron fue la vigencia de los principios de Sochi, firmados en 2003 por las dos partes, que se centran en la protección de los refugiados de guerra que provocó el enfrentamiento armado entre Abjazia y Georgia en 1992 y 1993. Pero la cuestión realmente importante tanto para Abjazia como para Rusia es la postura de las nuevas autoridades georgianas ante las peticiones de independencia de los líderes abjazos. Saakashvili se ha mantenido fiel al principio de integridad territorial, pero ha manifestado durante el año que evitaría embarcarse en un conflicto militar. Por su parte, las autoridades abjazas se han negado a negociar todos aquellos puntos que parten de la afirmación de que Abjazia forma parte del territorio de Georgia. Aunque no se han producido graves enfrentamientos que hicieran presagiar un conflicto militar, lo cierto es que tanto las autoridades georgianas como las abjazas se han acusado mutuamente de proteger a grupos armados ilegales para mantener la hegemonía en la zona fronteriza. Pero a finales de julio, el ataque de los guardas costeros georgianos a un barco procedente de Turquía que se dirigía a Abjazia provocó que los abjazos anunciaran la ruptura del diálogo. Las autoridades de la república autónoma se quejaban de que Georgia había violado sus aguas territoriales, y el presidente, Vladislav Ardzinba, amenazaba con desplegar todos sus recursos militares para evitar que se repitieran actos similares. Por su parte, el Gobierno de Saakashvili justificaba el ataque alegando que los encargados de ese barco no habían comunicado a los vigilantes costeros de Georgia que circularía por su territorio.

Respecto a la política interna de Abjazia, los últimos meses del año han sido los más intensos. El 3 de octubre se celebraron las elecciones presidenciales y, a causa de la imposibilidad de que un candidato se presente a unos comicios por tercera vez, Vladislav Ardzinba pidió el voto por a favor del primer ministro, Raul Jadjimba. Su principal opositor era el director una importante empresa estatal dedicada a la energía, Sergei Bagaspsh. Aunque ambos candidatos apuestan por la independencia de Abjazia y por la cercanía con Rusia, el primer ministro se considera más radical en su postura respecto a la integración en la Federación Rusa. Este puede ser el motivo por el cual Moscú ha apoyado la candidatura de Jadjimba. Las primeras estimaciones no daban como vencedor a ninguno de ellos hasta que una semana más tarde la Comisión Electoral Central de Abjazia anunció que el vencedor de las elecciones era el candidato opositor Sergei Bagapsh, con un 50,08 por ciento de los votos. Este mínimo margen provocó que tanto Jadjimba como el presidente Ardzinba exigieran la repetición de los comicios dos meses más tarde y pidieron al Tribunal Supremo que anularan los resultados. Tres semanas después, el Supremo abjazo validó el escrutinio, pero ese mismo día modificó sus conclusiones y declaró nulas las elecciones alegando que se habían cometido numerosas irregularidades. Seguidamente el presidente de Abjazia anunció que aprobaría un decreto para repetir las votaciones, aunque el Parlamento se posicionó en contra y reconocía la validez de los comicios del 3 de octubre. Sin embrago, los partidarios de Bagapsh continuaban festejando el triunfo y el político llegó a anunciar que el día 6 de diciembre tomaría posesión de su cargo. Por su parte, el presidente Ardzinba insistía en que no trasferirá sus poderes hasta que Abjazia tenga un nuevo dirigente legítimo, y presagiaba que este conflicto puede provocar la división de la república en dos zonas: la región del norte se unirá a la Federación Rusa mientras que el sur seria asimilado por Georgia. Durante los días posteriores a las elecciones los partidarios de los dos candidatos organizaron concentraciones para apoyarles, que provocaron diversos enfrentamientos violentos entre las dos partes. Para solucionar la crisis, ambos candidatos viajaron a Moscú el 2 de noviembre, y a la vuelta, Bagapsh anuncia que altos mandatarios rusos, que no especificó, amenazaron con cerrar su frontera si no accedía a la convocatoria de elecciones en los siguientes meses. A pesar de la presión de las autoridades rusas y del presidente, en un principio Bagapsh se negó a ceder por temor a que se manipulen los resultados de las nuevas votaciones. A principios de diciembre, los dos candidatos a la presidencia acordaron organizar los comicios el 13 de enero. Analistas políticos creen que el candidato opositor accedió a las demandas de los políticos en el poder porque la situación en Abjazia hacía presagiar un conflicto interno: los enfrentamientos en las calles de Sujumi (la capital abjaza) se habían intensificado, la población está armada y las dos partes utilizan la fuerza para controlar edificios oficiales y medios de comunicación.

Las autoridades de Tiflis se han mantenido al margen de esta disputa y no han hecho declaraciones oficiales al respecto. De esta manera, han evitado que desde Sujumi o Moscú se les acuse de haber influido en el proceso electoral, que posiblemente provoque la caída del régimen que ha gobernado Abjazia durante más de una década.


 


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