Anuario 2004

Afganistán
Albania
Alemania
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Armenia
Azerbaiyán
Bielorrusia
Birmania
Bolivia
Bosnia-Herzegovina
Brasil
Camboya
Canadá
China
Colombia
Corea del Sur
Croacia
Eslovenia
Estados Unidos
Francia
Georgia
Gran Bretaña
India
Indonesia
Irak
Irán
Israel
Italia
Japón
Kazajstán
Kosovo
Líbano
Libia
Macedonia
Malasia
Marruecos
México
Nepal
Pakistán
Palestina
Polonia
Rumania
Rusia
Sáhara Occidental
Serbia
Siria
Sri Lanka
Sudán
Tailandia
Taiwán
Túnez
Ucrania
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
Georgia
El nuevo presidente Saakashvili se afana en integrar a las repúblicas separatistas
Empeora la relación entre Osetia del Sur y Georgia

La situación en la república autónoma de Osetia del Sur ha sido más crítica que en Adjaria o Abjazia. Aunque tanto las autoridades de Tiflis como los líderes surosetios han declarado continuamente que evitarían un conflicto armado, lo cierto es que los enfrentamientos entre los soldados de las dos partes en su frontera común hicieron presagiar una inminente guerra durante el segundo semestre del año. Las fuerzas militares de las dos partes se acusaron mutuamente de proteger a los grupos ilegales armados que atentan contra los puestos fronterizos contrarios. Además, tanto Rusia como Osetia del Sur aseguraron en julio que Georgia estaba preparando una incursión militar para hacerse con el control de la autoproclamada república, por ello se reforzaron las medidas de seguridad en territorio surosetio. Y es que Tiflis mantuvo en la frontera a unos 3.000 soldados y el envío de material militar de guerra era constante. Para justificar el envío de tropas adicionales, el Gobierno georgiano acusa a las fuerzas de paz que permanecen en la zona conflictiva de actuar a favor de Osetia del Sur. Formalmente la frontera está controlada por 500 soldados de las fuerzas de paz de cada una de las partes implicadas, Osetia del Norte (forma parte de la Federación Rusa), Osetia del Sur, Rusia y Georgia. Sin embargo, los surosetios y los georgianos se acusan mutuamente de enviar más personal del estipulado en los acuerdos de paz de Dagomys, firmados en 1992 para poner fin al conflicto armado.

Posiblemente la presión de organismos internacionales y de las grandes potencias ha evitado una nueva guerra. La Organización para la Cooperación y la Seguridad de Europa (OSCE), La Unión Europea, Rusia y Estados Unidos pidieron que se solucione el conflicto mediante el diálogo. Para ello se celebraron encuentros urgentes de la Comisión de Control Conjunta, un organismo formado por representantes de Osetia del Norte, Osetia del Sur, Rusia y Georgia, que se encarga de controlar el conflicto. Aunque a partir de mayo las reuniones fueron continuas, en varias ocasiones se demostró que no se cumplían los acuerdos de paz, que prevén el desarme de grupos guerrilleros, la limitación del número de soldados, control conjunto de los puestos de control en los pasos fronterizos y el cese de enfrentamientos armados. Ante esta situación, las autoridades de Georgia propusieron a las surosetias un nuevo plan de paz que, básicamente, tenía tres puntos: la desmilitarización completa de la zona conflictiva, el diálogo directo entre los líderes de las partes enfrentadas y una mayor presencia de la OSCE en las negociaciones. Rusia, que actúa como mediador de Osetia del Sur, consideró positivas estas medidas pero se mostró en contra de otra de las peticiones georgianas: que el personal de la OSCE se encargue de controlar el túnel de Roki, que une Rusia y Osetia del Sur. Para negociar estas cuestiones, en noviembre se produjo el primer encuentro formal del año en la ciudad rusa de Sochi entre el presidente surosetio, Edurad Kokoity, y el primer ministro de Georgia, y se firmaron acuerdos para desmilitarizar la zona fronteriza. Sin embargo, el intercambio de acusaciones por incumplir el compromiso no ha cesado.

 


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies