Anuario 2001

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Macedonia
La población albano-macedonia obtiene más derechos civiles con la nueva Constitución del país
El conflicto en el corazón de los Balcanes

Macedonia ha conseguido en el siglo XX lo que nunca le había sido permitido, ser un Estado independiente. La actual República de Macedonia sólo tuvo un tiempo de gloria propia en la época de Alejandro Magno, que en el s. IV a.C. fundó su imperio, pero 200 años después quedó sometido al dominio romano, y después al imperio otomano. A lo largo de su historia, y de acuerdo a las diversas invasiones que ha vivido Macedonia, la población de este país conforma una auténtica mezcla étnica. La mayoría de la población es de origen eslavo, mientras que entre un 25 y un 35% del total pertenece a la etnia albanesa. Pero también hay turcos, búlgaros, serbios, gitanos, y griegos. El levantamiento contra la ocupación otomana, en el s. XIX, fue quizás el único motivo de unión de todos los nacionalismos que conforman Macedonia y que en la mayoría de los casos luchan por un mismo espacio territorial. Pero pese a toda reivindicación independentista, cuando Europa pactó la desintegración del imperio otomano en la conferencia de Berlín, Macedonia se incluyó como parte de lo que quedaba del imperio turco. Ni siquiera conseguiría la independencia tras la I Guerra Mundial, quedando repartida, por los acuerdos de París de 1918, entre Grecia, Bulgaria y Serbia. Tras la II Guerra Mundial, la región macedonia quedó bajo dominio de la Yugoslavia proyectada por el mariscal Tito, que le otorgó la autonomía.
 


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