Anuario 2006

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Kabila se convierte en el primer presidente electo del Congo
Una larga temporada en las tinieblas

La República Democrática del Congo tiene alrededor de sesenta millones de habitantes y es el tercer país más grande del continente en extensión. Como resultado de su localización ecuatorial, se encuentra bajo unos índices de lluvia muy elevados que lo convierten en uno de los países con más diversidad biológica del planeta. Desde la sabana de las regiones del sur, en los bosques de las regiones montañosas del este pasando por los grandes lagos, la segunda selva más extensa del mundo y el río Congo, el más largo de la África Central. Todo esto, quizás hace entender el descenso hacia la locura más primigenia de El corazón de las tinieblas y porque Joseph Conrad decidió bautizar así aquel viaje por la cuenca del río Congo en busca del agente colonial Kurtz.

De todas formas, la historia política de esta nación africana sí que ha estado una buena temporada sumergida en las tinieblas. Cinco años después de conseguir su independencia de Bélgica, en 1965, el descontento general era extremo. Joseph-Désiré Mobutu, teniente general apoyado por LA CIA, se aprovechó de la situación llevando a cabo un golpe de estado, estableciendo un sistema político monopartidista y proclamándose jefe de estado.

Hasta 1990, pues, el poder de Mobutu se mantuvo básicamente gracias a la intervención de los Estados Unidos, la contundencia de la acción represiva de los diferentes organismos de seguridad creados por el dictador y al reparto de poder articulado por el mismo Mobutu, que favorecía la corrupción.

La caída del Muro de Berlín y, sobre todo la disolución de la URSS, sin embargo, abrieron una nueva etapa en las relaciones internacionales caracterizada por la desaparición del conflicto Estados Unidos-URSS y, por lo tanto, por la desaparición de determinados regímenes que se habían mantenido gracias al apoyo de alguna de las dos potencias.

El nuevo escenario político y económico internacional y un clima social interno fuertemente marcado por la insatisfacción y el cansancio de 25 años de gobierno dictatorial hizo que los opositores de Mobutu se atrevieran a pedir reformas del sistema político del país. El dictador tuvo que ceder y, el año 1990, declaró la tercera república, que tenía que ser el primer paso hacia la democracia.

Pero las reformas fueron meramente superficiales y Mobutu siguió gobernando hasta el 1996. Este año el escenario del Zaire era muy complicado. La problemática provocada por la negación del régimen de Mobutu de conceder la nacionalidad a los ruandeses que huían del genocidio de Ruanda originó una serie de revueltas.

En este contexto, pues, se creó la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo-Zaire (AFDL), que reunía todos los descontentos y estaba liderada por Laurent-Desiré Kabila. Enseguida, el Gobierno de Mobutu tuvo que enfrentarse a una rápida oleada de violencia, que se definió como la "guerra de liberación". Finalmente, Mobutu y sus partidarios tuvieron que huir en Togo y, el 17 de mayo de 1997, Kabila se proclamó presidente de la República Democrática del Congo poniendo fin a una guerra de ocho meses.

A pesar de todo, los peores episodios de esta historia todavía tenían que llegar. En agosto de 1998, el nuevo régimen fue desafiado por una rebelión apoyada por Uganda y Ruanda, que entraron al país. A pesar de que tropas de Zimbabwe, Namibia, Angola, Chad y Sudán apoyaron el régimen de Kabila, el conflicto se acabó convirtiendo en una guerra devastadora. Al principio del 2006, se informó de que más de cuatro millones de personas habían perdido la vida en los combates que tuvieron sitio desde el inicio de este conflicto.

Una de estas personas, de hecho, fue el mismo Kabila. El año 2001 fue asesinado y su hijo Joseph Kabila cogió las riendas del país e instauró un gobierno de transición que incluía a los líderes de los diferentes grupos rebeldes con el cargo de vicepresidente. A partir de aquí, se iniciaron unas negociaciones para acabar con el conflicto y sacaron el Congo de las tinieblas para conducirlo hacia una situación de paz y democracia.

 


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