Anuario 2006

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El mal del mar de Aral

A principios del mes de marzo, UNICEF denunció la situación de la población infantil asentada en el Mar de Aral. Antes de 1960, una media de 55.000 millones de metros cúbicos anuales ingresaban en el Mar de Aral. La aplicación de regadío para los cultivos de algodón, la mala distribución de agua y la construcción de embalses para evitar inundaciones redujeron su caudal a 7 millones de metros cúbicos entre 1981 y 1990. Como resultado, el nivel del agua se redujo más de 14 metros entre los años 1960 y 1990. Hoy día, se han extinguido veinticuatro especies marinas. La pesca, que ocupaba a 60 mil personas y producía 44 toneladas anuales de pescado, ha desaparecido completamente. Reveladoras resultaron las fotografías hechas públicas en julio por la Agencia Espacial Europea (ESA), en la que se podía observar cómo el Mar de Aral en los últimos 40 años había perdido alrededor del 50% de su superficie, pese a continuar siendo una de las cuatro masas líquidas más grandes del mundo. Las mezclas de polvo salado procedente del fondo marino, transportadas por el viento hasta las tierras de cultivo adyacentes, están acabando con la fertilidad del suelo. La concentración de sales y substancias tóxicas procedentes de los bajos caudales del río han contaminado los recursos hídricos de la zona y son los causantes del aumento anormal de enfermedades en la población. Los habitantes de la zona han visto cómo, en pocas décadas, han perdido una forma de subsistencia milenaria. Para la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) los habitantes de la costa del Mar de Aral se han convertido en “refugiados medioambientales”.
 


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