Anuario 2006

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Fidel Castro delega el mando a su hermano Raúl
Diplomacia y propaganda médica


En enero de 2006, un informe del Ministerio de Sanidad cubano reveló que el sector médico estaba a punto de desbancar al turismo como principal fuente de entrada de divisas ya que se estaba acercando a los 1.800 millones de dólares. Este sector incluye la industria de la biotecnología (las exportaciones se duplicaron y alcanzaron los 300 millones de dólares), la exportación de vacunas y la prestación de servicios médicos. Cuba desarrolla tratamientos contra el cáncer y los vende a China, Alemania y hasta a EE.UU., que considera este tipo de tratos como una excepción al bloqueo comercial. Bush no contestó a Fidel después de éste le ofreciera 1.500 médicos cubanos de emergencia para atender a las víctimas del huracán “Katrina”. En este caso se trataba de una oferta demagógica, pero no lo fue en otras muchas catástrofes. Por ejemplo, el presidente de Paquistán, Pervez Musharraf agradeció a Cuba ser el país que más médicos mandó tras el brutal terremoto de 2005 que dejó más de 100.000 víctimas.
La investigadora estadounidense Julie M. Feinsilver explica en el artículo “La diplomacia médica cubana”, publicado en la revista “Foreign Affairs” de diciembre de 2006, que hoy en día, hay más de 25.000 médicos cubanos atendiendo a las poblaciones más desfavorecidas de un total de 68 países. Un total de 10.000 estudiantes de países en desarrollo están estudiando medicina en La Habana, con todos los gastos pagados. Cuba mejora sus relaciones internacionales prestando asistencia médica gratuita a los más pobres, además de ayudas de emergencia para desastres humanitarios como el terremoto de Paquistán o el tsunami de Indonesia y Tailandia de 2004.
La oftalmología cubana es otra de las puntas de lanza de esta diplomacia médica cubana. Miles de pobres ya han sido operados en Cuba y han recuperado la visión gracias al plan de alcance regional para América Latina y el Caribe denominado “Misión Milagro”. En el marco de este programa, Fidel, de nuevo, ofreció a EE.UU. operar a 150.000 estadounidenses de escasos recursos. En Bolivia y en Venezuela, con el programa “Barrio Adentro”, enviaron médicos cubanos a los habitantes de lugares pobres que nunca antes habían recibido atención sanitaria. El objetivo político de estos planes era lograr más apoyo diplomático en la Comunidad Internacional. En este sentido, en 2006, la Asamblea de Naciones Unidas votó por 15ª vez seguida, contra el embargo comercial de EE.UU. a Cuba. Recibió 183 votos a favor, cuatro en contra (EE.UU., Israel, Palau y Islas Marshall) y la abstención de Micronesia. Aún más significativa fue la esperpéntica elección de Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU. También obtuvo ayuda bilateral y multilateral en el comercio, créditos con mejores condiciones financieras (países como Francia, Alemania, Japón o instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) destinaron dinero para que Cuba ayudase a terceros países), inversiones o mejoras en los precios de las importaciones (del petróleo en el caso venezolano).
Aparte de lograr ventajas comerciales, financieras y diplomáticas con la exportación de médicos, Castro usa las buenas cifras de la sanidad cubana como argumento propagandístico y legitimador del régimen. Cuatro días antes de caer enfermo, Fidel dio a conocer, en su discurso del Día de la Rebeldía Nacional, los datos más recientes de la capacidad médica cubana: la tasa de mortalidad infantil cubana fue de 5,6 por 1000, mejor que el 7 por 1000 de EE.UU. Respecto a la esperanza de vida al nacer, Cuba tenía la misma que su vecino estadounidense: 77 años. Además, como consecuencia del plan de 1984 “Plan del Doctor Familiar”, ya había un doctor por cada 159 cubanos, es decir, uno para cada manzana, cuando sólo 30 años atrás la proporción era de uno por cada 1.393 cubanos. Además, Cuba lanzó un total de 53 revistas especializadas en divulgación médica. Se trataba de la faceta propagandística de la capacidad médica cubana.

 


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