Anuario 2006

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La justicia agita los fantasmas del pasado
Fallece el golpista que prendió fuego a la Embajada española


El ex jefe de Estado de Guatemala, entre 1978 y 1982, Fernando Lucas García, falleció por atrofia cerebral generalizada a los 82 años de edad, el 27 de mayo de 2006, en un hospital de Caracas, donde residía desde que empezara su exilio en 1982. Venezolana era su mujer, Elsa Cirigiliano, con la que vivió en Puerto La Cruz, a 200 kilómetros de la capital. Cirigiliano alegó, en 2004, a la justicia venezolana que su marido no podía ser juzgado por su estado de salud. También sufría diabetes, Alzheimer y una infección urinaria crónica. Aun así, la justicia española pidió su extradición a Venezuela en 2005.
Era uno de los ex dirigentes guatemaltecos incluidos en la demanda presentada por la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchu. Indígena quiché guatemalteca, Menchu vivió en sus propias carnes la represión de Lucas García. Su padre murió, junto a 36 personas más, en el incendio de la embajada española de 1980. Las heridas graves que sufrió el embajador Máximo Cajal provocaron que se acusara a Lucas García de asesinato en grado de tentativa. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela denegó su extradición a España. La había pedido el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska. Según Venezuela, había acabado el plazo de presentación de la documentación correspondiente al caso Lucas García. Aparte de provocar el incendio de la embajada española, el ex general también había gobernado Guatemala con mano de hierro durante su mandato.
Ganó las elecciones de 1978 contando con el apoyo de la extrema derecha: el Institucional Democrático y Revolucionario. La oposición nunca reconoció los resultados. Durante su mandato, los indígenas de Guatemala fueron perseguidos. La Fundación Rigoberta Menchu lamentó que Lucas García hubiese fallecido sin recibir un castigo por los delitos de genocidio, terrorismo y torturas. La represión empeoró con la llegada al poder de Ríos Montt.

 


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