Anuario 2008

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Taiwán
El retorno al poder del Kuomintang suaviza las relaciones con China
Una o dos Chinas


Tras instalarse en la isla en 1949, el KMT de Chiang Kai Shek se prolongó en el poder mediante un régimen autoritario. Y a finales de los ochenta, el partido lideró la transición democrática. Durante este período y hasta que en 2000 subió al poder el PDP,  el KMT mantuvo su retórica a favor de una China “libre”. Los demócratas taiwaneses, por el contrario, apostaron por dar un vuelco al discurso del KMT, siempre fijado en el continente, y defender que Taiwán era un miembro más de la comunidad internacional. Fue gracias a esta renovada retórica que el PDP, liderado por Chen Shui bian, lograría vencer en las urnas de las elecciones presidenciales en el año 2000 y mantenerse en el poder durante dos legislaturas, de las cuales la última se vio ensombrecida por la corrupción.
Paradójicamente, la evolución en las posiciones del PDP y el KMT propició el acercamiento entre los históricos enemigos. Para China, el KMT es hoy un partido mucho más próximo a sus intereses de lo que lo es el PDP, ya que el KMT es también partidario de una “sola China”, aunque esta sea concebida desde perspectivas distintas.
Los años de mandato del PDP tensaron notablemente las relaciones entre Taiwán y China. Pese a las advertencias del PCCh, nunca se descartó la eventualidad de que Chen realizara algún tipo de gesto o pronunciamiento por parte de Taipéi que pudiera derivar en la proclamación de independencia de la isla. La hostilidad de la República Popular hacia Taiwán se acentuó cuando, en 2004, en vísperas de las elecciones presidenciales, Chen anunció la posibilidad de convocar un referéndum sobre defensa nacional, calificado por el presidente como “Referéndum para la Paz”, en el que se consultaba a los votantes si Taiwán debería o no reforzar su sistema de defensa antimisiles ante la amenaza militar de China continental, y si el Gobierno debería o no sostener negociaciones con Pekín para establecer un mecanismo tendiente a restablecer las interacciones pacíficas entre los dos lados del Estrecho. Ambas preguntas no lograron alcanzar el 50% de participación, con lo que la votación fue anulada. A partir de ese momento, China intentó debilitar políticamente a Chen cuestionando sus palabras y movilizando toda su influencia para tratar de bloquear sus proyectos. El  incremento de inversión en material militar, el creciente despliegue de misiles orientados a la isla, y la proclamación de la Ley Antisecesión, en la que China  anuncia de forma explícita el uso de la fuerza en el caso de que el territorio intentara independizarse, dan prueba de ello.
La derrota del PDP en las elecciones presidenciales de marzo fue de diez puntos, una amplia diferencia que, según analistas internacionales, se debió en gran parte a dos aspectos  de la estrategia electoral en los que los soberanistas fallaron. El primero es que el PDP mostraba a China como una gran amenaza para Taiwán,  idea que la sociedad taiwanesa no acabó nunca de interiorizar ya que las relaciones económicas entre ambos territorios son muy fluidas y beneficiosas para la isla, y más de un millón de empresarios taiwaneses residen en el continente.  Y la segunda, relacionada con el reclamo por parte del PDP del ingreso de Taiwán en Naciones Unidas, una iniciativa que parece que muchos taiwaneses interpretaron como una amenaza para la estabilidad de la isla.

 


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