Anuario 2008

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Rusia
Putin garantiza la continuidad de su política tras colocar a Medvedev en la presidencia
De la euforia petrolera a la crisis internacional


El pasado 29 de diciembre, durante la última reunión del Gobierno ruso, el primer ministro, Vladimir Putin, afirmó que 'aunque la dinámica del cuarto trimestre es negativa, la economía rusa termina el año 2008 en positivo, con un índice del PIB del orden del 6%'. Además quiso dejar patente que “la producción agrícola ha crecido un 10%”, lo mismo que el volumen de la inversión y el salario medio, que se habría incrementado “entre un 10-12%”. Alegó que los resultados habrían sido mayores, si no fuera por la crisis.
El Servicio de Estadística de Rusia calculó que economía rusa ha gozado de una tasa de crecimiento superior al 7% anual en los últimos cinco años, a excepción del año 2005, que se situó en el 6,4%, y ha avanzado significativamente en el control de la inflación, manteniéndola por debajo de los 10 puntos en ese mismo período. Es el tercer país del mundo en volumen de reservas, sólo le superan China y Japón, y tiene un superávit comercial del 11% del Producto Interior Bruto (PIB). Según datos oficiales del Banco Central de Rusia (BCR), a principios de 2008 el país disponía de oro y de divisas por valor superior a los 600.000 millones de dólares, cantidad inédita en la historia económica rusa, que fue alcanzada gracias a los altos precios que el crudo mantuvo hasta agosto de ese mismo año, superior a 147 dólares el barril, en los mercados internacionales. Además, Rusia carece casi por completo de deuda externa, y dispone de  cerca de 200.000 millones de dólares de fondos soberanos, que son obtenidos de los activos provinentes de las inversiones de Estado.
A pesar de las declaraciones optimistas del primer ministro ruso, la verdad es que la crisis ha afectado profundamente la economía del país. Aunque posee un índice de crecimiento económico muy elevado en comparación con otros países, la economía rusa esta poco desarrollada y más del 60% de sus ingresos provienen de la industria petrolífera. Con la depreciación del crudo, ahora a 40 dólares el barril, se podría decir que la bonanza económica de la que se había beneficiado el país durante los últimos años se ha comenzado a disipar. Los índices de las dos principales bolsas rusas, RTS  y MICEX, no consiguen recuperarse y la capitalización del mercado bursátil ruso ha descendido más de un 70% en los últimos seis meses, teniendo que recurrir al suspensión de operaciones en diversas ocasiones para frenar la caída.
El índice RTS, Sistema bursátil Ruso, es el principal punto de referencia para la industria de valores de Rusia. Se basa en el intercambio de líquido y capitalización de las acciones de las 50 empresas rusas más potentes. Mientras que el Cambio de Divisas Interbancarias de Moscú, MICEX, es una de las mayores bolsas de valores en la Federación de Rusia y el Este de Europa.

Desaceleración económica
Tras algún tiempo negando la evidencia de que Rusia estaba pasando por una fuerte desaceleración del crecimiento económico debido a la crisis financiera mundial, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, hizo unas declaraciones en las que reconocía que la crisis también estaba afectando seriamente a Rusia, 'no sólo sufrimos las consecuencias del colapso del sistema mundial financiero, sino que afrontamos también una caída drástica de los precios de nuestros principales productos de exportación: metales, recursos energéticos y otras materias primas y artículos químicos', dijo Putin. Idea que coincide con la de numerosos analistas internacionales, que sitúan el principal problema de la economía rusa en su poca diversificación, y en la excesiva dependencia de la exportación de materias primas, cuyos precios en el mercado internacional descienden sin cesar desde hace meses.
Para describir la economía rusa, Ana Politkovskaya -periodista rusa crítica del Gobierno de Putin, asesinada el 7 de octubre de 2006 en Moscú- citó una advertencia que Javier Solana, secretario general del Consejo de la Unión Europea, hizo al entonces presidente ruso Vladimir Putin: 'No se ha visto nunca un sólo producto made in Rusia en las tiendas de Europa. Y eso sí debería preocuparte'. Así es de artificial la economía rusa -decía la periodista-.
Las anteriormente mentadas reservas del BCR descienden rápidamente, y se han visto reducidas en 163.000 millones de dólares desde agosto, hasta situarse en los 437.000 millones, según las últimas cifras del BCR. La bajada del precio del petróleo, las ayudas al sector bancario, y la intervención del Banco Central para evitar la devaluación del rublo son las principales causas de la disminución de las reservas de oro y divisas de Rusia. Alexei Kudrin, ministro de Finanzas ruso, reconoció a finales de noviembre que las ayudas concedidas por el Gobierno al sistema financiero, alrededor de 400.000 millones de dólares, provienen del fondo de emergencia que Putin creó con las tasas por la venta de productos energéticos.
En octubre Putin hizo unas declaraciones en las que se mostraba preocupado por la desaceleración de las empresas afectadas por la crisis, y por el aumento del paro debido a los despidos que esto supuso. En aquel entonces, las cifras oficiales situaban el índice de desempleo alrededor del 4,6% de la población activa, mientras que el viceprimer ministro ruso, Alexandr Zhukov, anunció a finales de diciembre que la cifra de paro había aumentado hasta superar el 6%. En un país de 142 millones de habitantes esto supone una cifra superior los 8,5 millones de desempleados.
Medidas ineficaces
Las medidas para frenar la crisis no han dado el resultado esperado: el país ha sufrido una desaceleración grave de su crecimiento económico anual, que ha disminuido casi un punto, hasta el 6%, y la moneda cae en picado. Desde septiembre el valor del rublo frente al dólar ha descendido un 15%, y antes de que finalizara el año se debatía si era preferible seguir respaldando la moneda, con el consiguiente desgaste económico que ello representa, o permitir que fluctuase libremente. El primer ministro, Vladimir Putin, descartó cualquier movimiento abrupto del rublo, y, ante la imposibilidad de evitar la devaluación, optó por iniciar una depreciación gradual de la moneda en noviembre, en respuesta a la caída en los precios del crudo, el empeoramiento de la economía y la salida de los inversores de los mercados emergentes. Rusia devaluó nuevamente el rublo la última semana de diciembre.
Como sucedió con la crisis de los noventa, la población rusa se ha lanzado desesperadamente a los bancos para extraer sus ahorros y cambiar rublos por dólares, moneda débil por moneda fuerte, como hicieran tras la caída de la Unión Soviética y el largo proceso de desestabilización económica que perduró durante gran parte de los noventa. El Banco Mundial asegura que la retirada de capital ruso desde agosto asciende a más de 50.000 millones de dólares, y que se podría doblar durante los primeros meses de 2009 si finalmente Rusia continúa con el proceso de devaluaciones controladas de la moneda.
Para acabar de rematar este panorama tan poco alentador no podemos olvidar el aumento de la inflación. Aunque según informes del Fondo Monetario Internacional se había mantenido estable y por debajo del 10% durante la última legislatura del ex presidente Putin, actualmente ha sufrido un repunte. Según el ministro de Finanzas, que se ha visto obligado a corregir su pronóstico en varias ocasiones a lo largo del año, supera el 12%. A su vez, el viceprimer ministro, Alexander Zhukov, asegura que supera el 14%, lo que coincide con la cifra que aporta el Fondo Monetario Internacional.

 


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