Anuario 2008

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Sudáfrica
La renuncia de Mbeki crea fisuras en el gubernamental Congreso Nacional Africano
Destituida la “Doctora Remolacha”


La ministra de Salud durante el Gobierno de Mbeki, Manto Tshabalala-Msimang, fue destituida de su cargo el primer día que el nuevo presidente de Sudáfrica, Kgalema Motlanthe, asumió el poder, el 25 de septiembre de 2008. La ex ministra de Sanidad, más conocida como ‘doctora Remolacha’, fue remplazada por Barbara Hogan.  
Manto Tshabalala-Msimang fue muy criticada por haber difundido la idea de que los antirretrovirales, medicamentos que combaten el virus causante de la enfermedad del sida, eran malos para la salud; y que para combatir el sida era más efectivo el consumo diario de un cóctel a base de ajo, limón, remolacha (de ahí su apodo) y aceite. El resultado de esta política fue un aumento considerable de infectados por el sida en Sudáfrica, según un estudio elaborado por la Universidad de Harvard.  
La Facultad de Salud Pública de Harvard (HSPH) expresó en octubre la  incapacidad de las autoridades sudafricanas para proveer de medicación adecuada a los pacientes con el virus del VIH-sida, que causó la muerte a más de 365.000 personas en Sudáfrica entre 2000 y 2005. Investigadores de la Facultad aseguraron en el estudio, publicado en línea en octubre y retomado a finales de noviembre por el ‘Journal of Acquired Immune’, que el Gobierno del ex presidente Thabo Mbeki habría podido impedir estas muertes si hubiera provisto de antirretrovirales a los pacientes, así como de medicamentos para que las mujeres embarazadas evitasen la transmisión del VIH a sus hijos. El problema, pero,  proviene de Mbeki. El ex presidente sudafricano nunca aceptó la relación entre sexo y sida y, por ese motivo, acabó negándose a promover el uso de los medicamentos antirretrovirales, utilizados con gran efectividad tanto en Occidente como en países africanos vecinos. Max Essex, el virólogo que dirigió el estudio de Harvard, declaró que la política para solucionar el sida bajo la presidencia de Mbeki había representado 'un caso de mala, por no decir malvada, salud pública', según el periodista John Carlin.
Actualmente, Sudáfrica es el país del mundo con mayor número de seropositivos. Con una población de 48 millones de habitantes, más de 5,5 son portadores del virus. Durante los casi 10 años de Gobierno de Mbeki murieron de sida 1,5 millones de personas. Las condiciones de vida son tan malas que durante los últimos años la expectativa de vida en Sudáfrica se sitúa en los 42,27 años, nueve años por debajo que cuando el ex presidente del país entró en el poder.
Aunque el Gobierno de Mbeki no aplicase las debidas políticas para combatir el sida, sí que intentó mejorar la calidad de vida de los sudafricanos. La organización Stadistics South Africa muestra la considerable mejora que ha experimentado la sociedad sudafricana referente a la calidad de vida respecto el año pasado. El sondeo refleja que, respecto febrero de 2007, son más las familias que poseen radio, televisor, ordenador, nevera y teléfono móvil en sus casas y actualmente, el 88,6% de la población tiene acceso a agua potable.  
Afortunadamente, la nueva ministra de Salud no tiene intención alguna de mantener la misma política sanitaria de Mbeki. Barbara Hogan declaró en una entrevista: 'Me avergüenzo de tener que reconocer que lo que dice el estudio de Harvard es verdad'. Y agregó: 'La era de la negación del sida ha acabado para siempre en Sudáfrica', según el periodista citado anteriormente.  
    Al problema del sida también hay que añadirle el del alto índice de criminalidad. Sudáfrica dispone de un amplio diagnóstico criminal con unos 40 homicidios, 600 heridos con arma y 300 asaltos diarios, la mayoría de los cuales producidos por actos xenófobos. Residentes locales suelen atacar a extranjeros indocumentados que huyeron del malestar social de su país, como Zimbabue, ante el temor a que les ocupen los puestos de trabajo. Sudáfrica deberá incrementar la seguridad en el país de cara a la celebración de la Copa del Mundo de 2010.

 


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