Anuario 2008

Afganistán
Alemania
Angola
Arabia Saudí
Argentina
Bolivia
Bulgaria
Canadá
China
Congo
Corea del Norte
Corea del Sur
Ecuador
Egipto
Estados Unidos
Francia
Gran Bretaña
India
Irak
Irán
Israel
Japón
Kuwait
Letonia
Líbano
Nepal
Nigeria
Pakistán
Paraguay
Polonia
República Checa
Rumania
Rusia
Siria
Sudáfrica
Taiwán
Ucrania
Venezuela
Zimbabue
India
Los atentados de Bombay intensifican la presión nacional e internacional sobre el Gobierno de Singh
Una democracia sacudida por los atentados


Uno de los principales problemas de India y que supone un freno para su expansión como potencia mundial es la seguridad. Este país de Asia meridional sufre, y ha sufrido desde su independencia, los estragos del terrorismo y las insurgencias separatistas. Actualmente, 264 de los 625 distritos que tiene India se encuentran afectados por el terrorismo separatista o de extrema izquierda.
El movimiento maoísta que lucha por la liberación de las zonas rurales y está liderado por el Partido Comunista de la India (Maoísta), afecta un total de 194 distritos, de 16 estados del centro del país, y es el más antiguo. En el nordeste del país los movimientos separatistas afectan a un total de 50 distritos de varios estados que piden la independencia. India sostiene que los diversos grupos terroristas de la zona que luchan por la secesión han contado con la ayuda económica y logística de los servicios secretos pakistaníes. La organización más activa de esta zona es el Frente de Liberación Unido de Assam (ULFA, por sus siglas en inglés).
A todos estos movimientos hay que sumarles el terrorismo yihadista presente en Jammu y Cachemira desde los años 90 y que desde los últimos años ha extendido sus actuaciones por todo el país, sobre todo a raíz del 11-S y la posterior guerra contra el terrorismo que inició Estados Unidos en Afganistán. Desde el atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono de 2001, India ha sufrido una decena de particulares 11-S. La situación ha resultado preocupante en 2008 ya que, aparte de los atentados de Bombay, otros cuatro ataques terroristas en distintas ciudades sumaron sólo entre ellos más de 200 muertos.
Una media de 100 atentados al mes ha dejado este año un balance de 2.610 muertos derivados de la violencia terrorista. Las cifras son preocupantes para un país que se enorgullece de llamarse a sí mismo la democracia más grande del mundo. Por ello, los ciudadanos hicieron notar su malestar por la inseguridad después de los ataques a Bombay, dónde durante tres días el mundo siguió en directo las flaquezas de India.

 


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull