Anuario 2008

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Pakistán
La retirada de Musharraf deja al país en la misma situación que hace un decenio

Una economía al borde del colapso

La crisis política y de seguridad no es la única que vive Pakistán ni la que más preocupa a su población. La situación económica del país asiático ha sido crítica durante 2008  y la reacción del Gobierno, ocupado en solventar las diferencias con sus socios del PML-N, se ha hecho esperar. En noviembre, los expertos económicos estimaban que las reservas de divisa extranjera del Banco Central de Pakistán eran menores a los 8.000 millones de dólares, cifra que únicamente permitía hacer frente a los pagos de un mes de las importaciones de petróleo y alimentos.

El Ejecutivo de Gillani trató de conseguir un préstamo de los países que forman la plataforma “Amigos de Pakistán” (G-8, Unión Europea, Australia, Turquía, China y Arabia Saudí, más la ONU) pero las negociaciones fracasaron. Los miembros de esta plataforma no se fiaban de la capacidad del Gobierno pakistaní de solventar la situación y devolver un crédito, y a Gillani no le quedó más remedio que acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI), una decisión poco popular por las estrictas condiciones que establece este organismo.

El pasado 15 de noviembre, el consejero gubernamental de Finanzas, Shaukat Tarin, anunciaba que el FMI había aprobado un préstamo a Pakistán por valor de 7.600 millones de dólares para hacer frente a los pagos de la deuda externa. El préstamo constituye un programa de 23 meses, en el cual Pakistán dispondrá inicialmente de 3.100 millones de dólares y el resto será entregado por etapas durante los siguientes meses. El país asiático tendrá cinco años para devolver el crédito (2011-2016) a un interés entre el 3,51% y el 4,51%.

La crisis económica de Pakistán, la peor de los últimos 10 años, ha sido causada principalmente por el incremento de las importaciones desde 2006 y la subida internacional de los precios de las materias primas, y acentuada por la crisis política y la situación de inseguridad. Otros sucesos, como los fenómenos que de vez en cuando azotan a este país asiático, vulnerable a los terremotos por su situación geográfica, pueden agudizar con su imprevisibilidad la precaria situación económica del país. El pasado 29 de octubre un seísmo de 6,2 en la escala Richter tuvo lugar en la ciudad de Quetta, capital de la provincia del suroeste de Baluchistán, y provocó la muerte de 175 personas.
Se estima que la inflación alcance en 2008 el 20,8%, si bien ya ha sufrido repuntes del 25%, como el pasado octubre. Los últimos datos del año fiscal, que terminó en junio de 2008, indicaban un crecimiento del PIB del 5,8%, porcentaje bastante inferior a la media del 7,5% de los últimos años, aunque los pronósticos para el 2009 auguran un discreto crecimiento del PIB del 2,9%.

Esta situación hace especialmente vulnerable a Pakistán, con una índice de población bajo el umbral de la pobreza del 24%. Además, en este país la pobreza va muy ligada al crecimiento del fundamentalismo islamista, sobre todo por la falta de un sistema educativo con garantías. Pakistán destina menos del 2% de su gasto público a la educación, mientras que desembolsa el 20% en defensa. Musharraf fracasó en su intento de Reforma del Sector de la Educación presentado en 2002. Mientras, lo que sí van progresando son las madrazas (escuelas) en las que se enseña a los niños una visión fundamentalista del Islam. Desde 2001 se han multiplicado las escuelas coránicas hasta alcanzar las 13.000, con 1.700.000 estudiantes, aunque no todas se dedican a preparar a los futuros yihadistas (término para designar a los que hacen la yihad o guerra santa). Estas escuelas ofrecen comida y alojamiento a los niños y jóvenes más pobres del país, y se convierten en su única alternativa. Musharraf tampoco logró implementar un sistema educativo en estos centros y han podido enseñar con total libertad sus interpretaciones del Corán. La situación es todavía peor en zonas como las Áreas Tribales, de donde provienen gran parte de los terroristas pakistaníes. En esta región la pobreza es superior al 60 % de los 7 millones de habitantes, el índice de paro se sitúa en el 80% y el analfabetismo es del 97% entre las mujeres y del 70,5% entre los hombres.

La falta de una política para mejorar la educación y erradicar la pobreza han ayudado al aumento del terrorismo, mientras que las enormes sumas de dinero que ha recibido Pakistán de Estados Unidos, por su colaboración en la lucha contra el terrorismo no se han visto traducidas en mejoras sociales.

 


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