Anuario 2009

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Los escándalos de la vida privada de Berlusconi centran el debate político
Una economía deficitaria afectada por la recesión

Los escándalos judiciales y de faldas del primer ministro han restado importancia a la grave situación económica que atraviesa el país. La economía italiana vive ahogada por una importante deuda pública que apenas ha dejado margen de maniobra para hacer frente a la crisis. Mientras la mayoría de los países de la zona euro emitían paquetes de estímulo y todo tipo de ayudas para rescatar sus maltrechas economías, Italia buscaba soluciones para afrontar los mismos problemas sin agravar más su situación financiera.
Tras años de moderado crecimiento de su PIB, Italia sufrió en 2008 un retroceso del 1% como consecuencia de la crisis económica global. Esta caída de su producción fue la peor desde 1975 y agravó aún más la desigualdades entre las regiones del centro-norte, más prósperas, y las del sur, con un nivel de pobreza más elevado. A finales de 2008, la deuda pública sobrepasaba el 100% del PIB y se situaba como la 'tercera mayor deuda pública del mundo', en palabras del ministro de Economía, Giulio Tremonti. El desempleo alcanzó el 7,1% y la tasa de productividad del país era la más baja de la Unión Europea.    Con este panorama, la sombra de la bancarrota parecía planear sobre Italia a principios de 2009, cuando la UE predecía un aumento del déficit hasta del 110% del PIB para este año. Sin embargo, Tremonti pedía 'prudencia'. Pocos días después, el 2 de febrero, Berlusconi anunciaba un plan de ayudas valorado en 40.000 millones de euros para hacer frente a la crisis. El grueso de este plan se ha destinado al sector del automóvil (uno de los más perjudicados por la crisis, especialmente su casa líder: Fiat), a fondos para infraestructuras y a las empresas con problemas de financiación. Según el primer ministro se trata de 'un dinero real y de una cifra compatible con la deuda pública'.
El líder italiano tenía claro que 'el factor más perjudicial' de la crisis era 'el psicológico'. Por esta razón, no se detuvo en el primer plan de estímulo y, a pesar del endeudamiento público, anunció un plan de construcción para impulsar la ampliación de viviendas unifamiliares y la reconstrucción de edificios antiguos. El 'Plan Casa' pretendía estimular la economía y dinamizar el mercado inmobiliario, puesto que el sector de la construcción ha sido uno de los más afectados por la crisis.    La sensación de calma que transmitían los miembros del Gobierno se ponía en entredicho al conocerse los datos del Instituto Nacional de Estadística italiano (Istat) sobre la evolución del PIB durante el primer trimestre del año. Entre enero y marzo se produjo la mayor contracción de la economía del país desde 1980. El PIB cayó un 5,9 por ciento, respecto al mismo período de 2008. Esta contracción de la economía a inicios de año fue peor en Italia que en otros países afectados duramente por la crisis económica global, como es el caso de España. La situación en el segundo trimestre empeoró. El PIB italiano decrecía un 0,5% más, situando la caída en un 6% respecto al segundo trimestre de 2008.
Sin embargo, en los últimos meses de 2009 surgieron leves indicios de recuperación. En los datos del PIB del tercer trimestre se registraba un crecimiento del 0,6%, situando el resultado interanual en -4,6%. Se superaron incluso las predicciones del Ejecutivo, que preveía una caída de 5,2%.

 


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