Anuario 2009

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Gran Bretaña
La crisis y los escándalos financieros minan la popularidad de Brown
El perfil bajo de la política exterior británica


Desde 2007, año en el que Gordon Brown toma el relevo a Tony Blair, la política exterior de Reino Unido sufrió un cambio radical. Si los mandatos de Blair se caracterizaban por una fuerte presencia del Reino Unido en asuntos de carácter global, la actuación exterior de Brown ha sido casi inexistente. El actual primer ministro no tiene, ni de lejos, el perfil internacional que tenía su predecesor. Casi no viaja a otros países, no asume grandes compromisos en el exterior y su figura tampoco tiene el calado que tenía la de Blair en el ámbito europeo.
    La escasa presencia e interés de Brown en temas europeos provocó, durante los primeros meses de su Gobierno, que se le señalase como euroescéptico. Sin embargo, las acciones más recientes de Brown en materia comunitaria acallaron todas las críticas. El primer ministro firmó en diciembre de 2007 el Tratado de Lisboa y, aunque no ha mostrado demasiado entusiasmo por la aprobación del texto, salió al paso en numerosas ocasiones para aclarar que el nuevo tratado era totalmente distinto a la fallida Constitución. Quizás la actitud poco comprometida de Brown en cuanto al tema europeo no fuese demasiado descabellada teniendo en cuenta la controversia que el asunto crea en Gran Bretaña, dividida entre euroescépticos y proeuropeos.
    En cuanto a la relación con los EE.UU., una de los más importantes de la política exterior del Gobierno británico, Brown adoptó una postura bastante tradicional. Aunque con Bush no tenía la química que había caracterizado las relaciones del ex presidente americano y el ex primer ministro, Tony Blair, la conexión entre ambos países siguió ocupando un lugar privilegiado en la política exterior británica. Con la llegada de Obama a la Casa Blanca, las relaciones parecían seguir por el buen camino. Brown fue el primer líder europeo que visitó al nuevo presidente de EE.UU. (marzo 2009). El plato fuerte del encuentro entre ambos fue el tema de Irak. A mediados de 2008, Brown anunciaba la intención de retirada de las tropas británicas del país asiático. Tras seis años en Irak, el 1 de mayo de 2009, las operaciones de combate del Reino Unido se daban por finalizadas. Aquel mismo día, se cifraban en 179 los militares británicos fallecidos desde la invasión, en marzo de 2003.         Uno de los compromisos adquiridos por el Gobierno de Brown en 2008 había sido la apertura de una investigación sobre las razones que llevaron a Reino Unido a la guerra, una vez que las tropas volviesen a casa. Las presiones, desde la opinión púbica y la oposición, para que ésta se realizase eran una constante en el último año. Finalmente, el 15 de junio, el primer ministro anunciaba la realización de tal investigación. Según Brown, el objetivo de ésta será identificar 'lecciones aprendidas y 'no repartir culpas'. Aunque, en un primer momento, Brown pidió que las sesiones de la 'Comisión de la verdad' se realizasen en secreto, la mayoría de las audiencias, que comenzaron el 24 de noviembre, serán públicas. Por la comisión pasarán Tony Blair y Gordon Brown, entre otros. Según miembros de la investigación, ésta podría prolongarse hasta principios de 2011. Algunos analistas han señalado que Brown podría haber hecho coincidir la investigación con el momento de crisis que vive el Partido Laborista para tratar de acercarse a los votantes decepcionados, visto el resultado de las pasadas elecciones europeas y faltando poco tiempo para las generales.


 


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