Anuario 2009

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Elecciones parlamentarias bajo la estela de los atentados de Bombay


Los maoístas como el principal problema interno del país



El terrorismo en India no sólo es un problema que proviene del exterior, como los atentados de Bombay en noviembre de 2008 supuestamente cometidos por pakistaníes, sino que también es un problema que nace  del propio país. India sufre de terrorismo ideológico, como el de los insurgentes maoístas, y de terrorismo separatista como los diferentes grupos independentistas de los territorios del noreste del país.
El caso de los insurgentes maoístas ha tenido mucha importancia este año ya que el Gobierno indio ilegalizó, en junio, el partido político que lidera el Movimiento Maoísta, el Partido Comunista de India (maoísta) y lo declaró formalmente organización terrorista.
 El Movimiento Maoísta es la insurgencia más antigua de India, su aparición data de 1948 (año en que la India se independizó de Gran Bretaña) y sus componentes son mayoritariamente campesinos; es decir, se trata de terrorismo rural.  Su ideología está inspirada en Mao Zedong (líder de la revolución comunista China en los años 40) y en la guerrilla del Sendero Luminoso de Perú (organización terrorista peruana también de tendencia maoísta). El PCI (maoísta) se fundó en 2004 tras la fusión del Partido Comunista de la India (marxista-leninista) Guerra Popular y del Centro Comunista Marxista (MCC). Ambos partidos son el resultado de una serie de escisiones con origen en el Partido Comunista de la India (marxista) o PCI-M que, a la vez, se separó del Partido Comunista de India (PCI) en 1964.
 El Movimiento Maoísta goza de apoyo social, sobre todo, en las zonas tribales del centro de la India, pero también en el este. Su máxima reivindicación es instaurar un Gobierno comunista estatal que tenga en cuenta los derechos de los campesinos pobres y de quienes carecen de tierra. Para sus reivindicaciones, los rebeldes maoístas hacen servir el terrorismo y las tácticas de la guerra de guerrillas. Actúan en zonas rurales y actualmente tienen presencia en 20 de los 29 estados de India. Utilizan explosivos caseros, minas y armas, y su principal fuente de ingresos son los secuestros, los saqueos y la amenaza violenta a los propietarios ricos. En los últimos 20 años, 6.000 personas han muerto en manos de los maoístas.
Durante las elecciones parlamentarias de este año, celebradas entre los meses de abril y mayo, se desplegaron más de dos millones de agentes policiales para evitar actos violentos. Aun así, los comicios estuvieron marcados por los atentados, la violencia y el boicot por parte de los rebeldes maoístas. La primera jornada de votaciones, celebrada el 16 de abril, se saldó con 19 muertos. Los insurgentes, durante el día 16, protagonizaron dos atentados, tiroteos con agentes policiales y ataques a colegios electorales en varios puntos del “cinturón rojo”, tal y como llaman a la franja de territorio que va del centro al este del país donde los rebeldes tienen una fuerte presencia. La segunda fase de los comicios no fue ninguna excepción: cinco personas, un juez, dos escoltas y dos policías murieron en el estado de Bihar (en el norte del país) a causa de la explosión de un artefacto delante del vehículo en el que viajaban. El mismo día, cinco personas resultaron heridas al explosionar un artefacto y tres más al explotar varios artefactos en una estación de ferrocarril. Al inicio de la campaña electoral para las elecciones parlamentarias los maoístas pidieron el boicot total a los comicios y amenazaron con cortar las manos a aquellos ciudadanos que se atrevieran a depositar la papeleta.   
La ilegalización del partido maoísta se anunció una semana después de que los rebeldes declararan el pueblo de Lalgarh, a 170 kilómetros de Calcuta (capital de Bengala Occidental, en el este del país) como una “zona liberada” y, por lo tanto, bajo su control.
La decisión de ilegalizar el PCI (maoísta) permitiría, ahora, detener a sus miembros, bajo la Ley de Prevención del Terrorismo, incluso sin estar implicados en actos violentos relacionados con los rebeldes. A cambio de la ilegalización el primer ministró, Manmohan Singh, aseguró que incluiría medidas socioeconómicas y de rehabilitación para las zonas con una fuerte presencia maoísta.
En respuesta a la ilegalización del PCM (maoísta), sus partidarios consideraron la prohibición “como un asalto brutal a los derechos democráticos del pueblo” y, como protesta, amenazaron con bloquear el máximo de carreteras posibles en todo el país durante dos días. En octubre, un inspector de policía del estado oriental de Jarkhand, Francis Induwar, fue decapitado por los maoístas después de que lo secuestraran  para exigir la liberación de tres detenidos maoístas. Dos días más tarde del asesinato del inspector, 150 rebeldes maoístas tendieron una emboscada a un grupo de 300 policías en el estado de Maharashtra, al este del país, en la que murieron 17 personas.
En una reunión con los jefes de policía de diferentes estados indios, tres meses después de la ilegalización del PCI (maoísta), Singh reconoció que la violencia por parte de los maoístas estaba en aumento y se mostró preocupado porque algunos sectores de la sociedad, incluidos intelectuales y jóvenes, se sentían cada vez más atraídos por el movimiento maoísta. En la misma reunión, Singh declaró que “durante mucho tiempo he mantenido que los militantes de extrema izquierda son quizá el problema interno más grave al que se enfrenta el país”.

 


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